Fandom: Cuphead.
Nivel de conocimiento previo requerido:
Bajo o nulo.
Tiempo estimado de lectura: 18
minutos.
[Parte 2 disponible a partir del 30 de agosto]
¿Por qué será que los déjà vu son tan comunes en mi blog?
Cuando escribí mis publicaciones de PatGA, lo comparé con el caso de Mega Man: Fully Charged. Cuando escribí sobre el crossover de Gargoyles x DWD, lo comparé con el crossover de Ducktales x DWD. Cuando escribí sobre la segunda temporada de Beyblade X, comparé a Tsubasa Takano con Tsubasa Otori.
Ahora, es momento de hablar de una serie animada que nombré alguna vez en el pasado como “el déjà vu de Sonic Prime”.
Y es que si lo pensamos un poco, Sonic Prime comparte bastantes similitudes con El Show de Cuphead: ambas son series basadas en videojuegos, ambas fueron desarrolladas por Netflix, ambas se conformaron de una sola temporada dividida en tres tandas, ambas reinterpretaron a sus personajes de manera alejada al canon, ambas son visualmente preciosas, y a ambas las aclamé en sus primeras dos tandas pero repudié en la tercera.
| Logo de El Show de Cuphead. |
En esta serie de publicaciones, vamos a repasar la historia de El Show de Cuphead una tanda a la vez, marcando sus fortalezas y debilidades, y precisando exactamente cuál fue el error fatal que lo mató ante mis ojos.
Lo repito una vez más por si alguien no entendió: ANTE MIS OJOS. Esta será una opinión subjetiva que nadie está forzado a compartir conmigo. Sé muy bien que El Show de Cuphead tuvo una recepción positiva, y que la mayoría de las personas lo amaron, así que no esperen una lluvia de elogios ni de críticas de mi parte. Hablaré de lo bueno y de lo malo por igual, por lo que espero que nadie se quede con la idea equivocada.
No perdamos más tiempo. ¡Comencemos!
PRIMERO LO PRIMERO: ¿QUÉ ES “CUPHEAD”?
Si eres un lector que ha entrado a esta serie de publicaciones confiando en la etiqueta de “Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o nulo”, es posible que ni siquiera sepas quién rayos es Cuphead. No temas, amigo mío, porque aquí te daré las bases para entender este nostálgico mundo.
“Cuphead: No Hagas Tratos con el Diablo”, o simplemente “Cuphead” para resumir, es un videojuego lanzado en 2017 por los hermanos Chad y Jared Moldenhauer. Es una mezcla de los géneros de plataformas 2D y shoot ‘em up, lo que significa que debes recorrer un escenario mientras le disparas a todo lo que se mueva.
| La pantalla de título del videojuego original de Cuphead. |
La historia gira en torno al titular Cuphead y su hermano Mugman: dos jóvenes tazas antropomórficas que cometen el error fatal descrito en el título del juego. Ambos chicos le deben sus almas al diablo, y el único modo en que pueden evadir su destino es recolectar las almas de otros deudores en reemplazo de las suyas. Es tu deber como jugador vencer a los deudores del diablo para ganarte su confianza, y luego derrotarlo a él también para que nadie siga ligado a sus injustos tratos.
Además de ser uno de los primeros videojuegos independientes que se volvió un éxito masivo, Cuphead es recordado por dos cualidades especiales:
– El apartado técnico, dirigido por Jared, se caracteriza por su extrema dificultad. Este no es un plataformero family-friendly como Super Mario: es un reto que sólo los jugadores más capaces y perseverantes podrán completar. Tal vez Cuphead sea un videojuego corto, pero como te tomará horas vencer cada nivel, nunca sentirás la brevedad.
– El apartado artístico, dirigido por Chad, se caracteriza por estar hecho a la vieja usanza, dibujando en papel y grabando la música de una banda real, en lugar de hacer todo en computadora como es el estándar en la industria. Esto le dio a Cuphead un estilo artesanal inigualable y valoradísimo en el entorno del gaming moderno.
| Así luce una partida regular de Cuphead, con sus hermosos gráficos hechos a mano y su enorme cantidad de enemigos que aumentan la dificultad. |
Más que un esfuerzo empresarial, Cuphead debe ser visto como un proyecto pasional. Los hermanos Moldenhauer no tuvieron como objetivo principal el ganar montañas de dinero. Ellos querían hacer un juego divertido, retador y nostálgico, lejos de las limitaciones que la industria de los videojuegos suele imponer por motivos de “optimización” o “accesibilidad”.
Cuphead sabe engancharte porque puedes notar el empeño y cariño que tiene por detrás. Aquí no encontrarás las sanitizadas barreras creativas diseñadas para “vender tanto como sea posible”. En su lugar, serás bombardeado por hermoso arte que no tiene nada que envidiarle a la Era Dorada de la Animación Estadounidense… y también serás bombardeado por montones de balas.
PRIMERA TANDA: SENTANDO LAS BASES
Como mencioné antes, Cuphead es un videojuego cortito pero bonito. Su dificultad se encarga de alargar la experiencia, pero si le quitas el relleno, el tiempo necesario para terminarla no supera las dos horas.
Naturalmente, esto se traduce en que el lore de Cuphead es escaso. Todo lo que sabemos es que el juego transcurre en la década de 1930, en las ficticias Islas Tintero. Cuphead y Mugman son dos niños traviesos bajo la tutela del anciano Don Tetera. Un día, Cuphead tiene la “brillante” idea de colarse en un casino liderado por el mismísimo diablo, llevándose consigo a Mugman.
| Una escena del juego, también dibujada a la vieja usanza, mostrando a Cuphead apostando su alma y la de Mugman en el casino del diablo. La imagen también muestra al Rey Dado en el fondo; él también es un personaje relevante en el universo de las tacitas. |
Cuphead apuesta su alma y la de su hermano en el casino, obviamente pierde, y hace un trato con el diablo para poder zafarse del destino que él mismo se aventó encima. Luego de acordar la recolección de las otras almas deudoras, los niños van con Don Tetera para preguntarle qué hacer. Él les regala una poción que les permite hacer los disparos básicos del juego, y con esto, Cuphead y Mugman recorren la enteridad de las Islas Tintero para darle caza a los otros deudores.
| Don Tetera entregándole a Cuphead la poción para comenzar la aventura. |
Y eso es todo. Digo: podríamos hablar un poco de los otros habitantes de las Islas Tintero, pero ninguno tiene mucho por decirnos. Todos son simples personas viviendo sus simples vidas. Lo mismo aplica para los jefes del juego: son simples habitantes de las Islas Tintero que poseen gran poder gracias al trato que hicieron con el diablo, y ya.
Si acaso, los únicos tres fulanos aparte de Cuphead y su familia con algo de relevancia son el Rey Dado, la Señorita Chalice y el diablo.
Iniciando con el Rey Dado, él es el único personaje
del juego con una alianza genuina con el diablo: nada de deudas ni tratos
forzosos. Hablando de él, el diablo
no tiene nada de lore especial, pero
destaca por ser… pues… el diablo, hecho y derecho, sin comedia
ni simpatía para suavizarlo.
Y por último, la Señorita Chalice es
una figura legendaria del pasado que ha fallecido, y que actualmente custodia
poderes especiales en su forma fantasmal.
| Ella es la Señorita Chalice, tanto en su forma física como en su forma fantasmal. |
Como podrán notar, el videojuego no ofrece muchas directrices con las cuales guiar una serie animada. Por eso, El Show de Cuphead se tomó bastantes libertades creativas al momento de armar su propia versión de las Islas Tintero y los personajes que lo habitan. La primera tanda de episodios sirve para que la audiencia se familiarice con este mundo de caricatura.
El episodio 1 introduce a nuestros cuatro personajes más importantes: Cuphead y Mugman del lado protagónico, y el diablo y Secuaz (sí, en serio se llama así) del lado antagónico. En esta versión de los hechos, sólo Cuphead pierde su alma, sin Mugman. Además, no la pierde en un casino dirigido por el diablo, sino que en un carnaval dirigido por el diablo.
Por último pero no menos importante, Cuphead logra escapar con su alma intacta en esta versión, teniendo todavía la deuda pendiente, pero también teniendo la certeza de que el diablo puede ser engañado y evadido.
| Así lucen Cuphead y Mugman en la serie animada. Es un rediseño leve pero lindo, cambiando sólo algunas proporciones en sus caras. |
Ese es el primer cambio relevante que la serie animada hace respecto al videojuego: mientras el diablo del videojuego es implacable, el diablo de la caricatura es incompetente. La presencia de Secuaz en la animación refuerza incluso más este detalle: el diablo de los videojuegos no toleraría que un demonio gordito le diera lata, pero el diablo de la serie casi lo ve como su mejor amigo.
| En contraposición, el diablo de la serie animada casi parece un personaje completamente nuevo, además de que ahora viene con un alivio cómico a través de Secuaz. |
A partir del episodio 2, la segunda mayor diferencia entre el videojuego y la caricatura se vuelve evidente: en El Show de Cuphead, los hermanitos no necesitan pelear para sobrevivir. De hecho, es todo lo contrario.
Las Islas Tintero son un lugar común y corriente (ignorando, desde luego, que el diablo y un montón de seres antropomórficos son sus habitantes), y lo mismo aplica para los personajes que eran deudores en el videojuego. Por ejemplo, Ribby y Croaks son super-boxeadores en el videojuego gracias a los poderes que les dio el diablo, mientras que en la serie son exboxeadores retirados, comunes y corrientes.
| En el videojuego, Ribby y Croaks son jefes contra los que las tazas deben pelear para proseguir con su aventura. |
| En la serie animada, Ribby y Croaks son empresarios un poco corruptos, así que casi no tienen relación alguna con sus versiones videojueguiles. |
Entonces, como Cuphead y Mugman pueden eludir al diablo mediante simple astucia, y como los otros deudores no son deudores, ¿qué queda de la trama del videojuego que inició todo esto? ¡Así es: no queda NADA! ¡El Show de Cuphead es un AU con poca o ninguna relación con su material de origen!
Una vez que captas que El Show de Cuphead casi no tiene nada que ver con Cuphead: No Hagas Tratos Con El Diablo, es muy fácil que tus expectativas caigan al suelo. ¿De qué sirve ver una caricatura acerca de un gran videojuego, si no existe conexión con ese gran videojuego?
Pero esperen un segundo… Si El Show de Cuphead ni siquiera presenta el mismo conflicto del videojuego, ¿entonces de qué rayos trata?
Pues a grandes rasgos, podemos decir que El Show de Cuphead es una comedia episódica, al estilo de La Pantera Rosa, Los Padrinos Mágicos, Pecezuelos, etcétera. La trama gira en torno a Cuphead y Mugman lidiando con las consecuencias de sus travesuras y otros problemas comunes entre hermanos. De vez en cuando, el diablo reaparece con un nuevo plan para quitarle su alma a la taza de rojo, pero falla gracias a su propia ineptitud o a la astucia de los niños.
Cuando el diablo no es el antagonista del episodio (o sea, la mayor parte del tiempo), tenemos la oportunidad de conocer mejor a otros personajes característicos de Cuphead, aunque reinterpretados para este universo. Por ejemplo, nos enteramos de que Don Tetera es un veterano de guerra, el Rey Dado es una celebridad, y Chalice es una niña igual que Cuphead y Mugman en esta versión de la historia.
| Don Tetera admirando sus recuerdos de la guerra, lo cual incluye muchas condecoraciones. Supongo que eso explica por qué Cuphead tiene un instinto aventurero tan marcado. |
Otros personajes secundarios del videojuego también tienen roles secundarios en la caricatura. Antes mencioné a Ribby y Croaks, pero otros miembros del cast original que no he mencionado incluyen a la Banda Raíz, Cerdonio, Cuadratus, etcétera. Todos siguen la directriz de “no es igual al videojuego, pero al menos hay cosas extra que contarnos de sus vidas”, así que no están tan mal.
Esa es la frase que define mejor a la primera tanda de episodios de El Show de Cuphead: “No está tan mal”.
Las notorias diferencias respecto al videojuego son chocantes al comienzo, pero si no le cierras la puerta al concepto, en poco tiempo le agarras cariño. Hay episodios buenos y malos igual que en cualquier otra caricatura de su género, hay personajes buenos y malos igual que en cualquier otra caricatura de su género, y hay conceptos buenos y malos igual que en cualquier otra caricatura de su género.
Lo que más hace destacar a El Show de Cuphead de entre sus compañeros de género es su animación. Aunque no está hecha con lápiz y papel como el videojuego original, sí está dibujada cuadro a cuadro como en los viejos tiempos, ¡y vaya que destaca!
Los diseños de personaje y el estilo de dibujo también son inmaculados: todos cuadran a la perfección con algo que veríamos en la Era Dorada de la Animación Estadounidense, pero también adoptan un par de filosofías modernas para hacer las cosas más llamativas y fáciles de animar. Eso sin mencionar los fondos hechos con maquetas reales, en lugar de ser dibujos. ¡Eso se llama atención al detalle!
| Uno de los fondos que más vemos en el show obviamente es la casa de las tazas. Lo bonito es que el fondo obviamente es una maqueta, en referencia a que las animaciones del siglo pasado solían utilizar maquetas para darle una apariencia realista y tridimensional a sus fondos. |
Y desde luego que no puedo omitir lo “riesgosos” que son algunos de los chistes visuales, referenciando conceptos más macabros de lo que uno suele esperar en series de este género. No digo que estemos a la altura de Coraje El Perro Cobarde en cuanto a factor tétrico, pero tampoco negaré que el toque ligeramente más siniestro de El Show de Cuphead es de aplaudir y agradecer.
Por lo tanto, yo digo que la primera tanda de El Show de Cuphead, abarcando los episodios 1–12 de la serie completa, es un 8/10 en mi opinión. La ausencia de conexiones con el videojuego es dolorosa al comienzo, pero una vez que le das la oportunidad de presentar lo suyo, te das cuenta de que no es mala en lo absoluto.
CONTINUARÁ… [Parte 2 disponible a partir del 30 de agosto]
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