domingo, 26 de octubre de 2025

RANT: he desperdiciado DOS AÑOS de mi vida viendo Beyblade X (y todavía me faltan otros dos años) [Parte 3 de 6]

Fandom: Beyblade.
Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o medio.
Tiempo estimado de lectura: 23 minutos.

[Link a la Parte 2 disponible aquí] / [Link a la Parte 4 disponible aquí]

ROBIN KAZAMI: UN SINVERGÜENZA SIN AUTOCONSCIENCIA

Yo detesto a Robin Kazami. Lo detesto tanto que voy a repetirlo con más fuerza: YO DETESTO A ROBIN KAZAMI. Este chamaco quiere venderse como el nuevo Valt Aoi, pero a comparación de Valt, Robin no es más que un falso mesías: alguien que se cree “puro y santo” a pesar de estar cometiendo una falta gravísima. Sé que suena a que estoy exagerando, pero dejen que me explique.

Todo fan de Beyblade que se respete sabe quién es Valt Aoi, y por qué es considerado como uno de los mejores personajes jamás creados en esta franquicia. Valt es la personificación de lo que una buena historia de superación debería ser, habiendo iniciado como un novato que desconocía su propio potencial, y terminando como la leyenda de leyendas de su generación. Él lo tenía todo: talento, bondad, dedicación… Valt era el espécimen perfecto de Beyblader, así que no es de extrañar que la Saga X haya querido replicarlo a través de Robin Kazami.

Valt Aoi: el primer protagonista de la Saga Burst y, en mi opinión, el mejor protagonista que la franquicia entera de Beyblade ha tenido hasta ahora.

Sin embargo, Robin carece de algo esencial en la historia de éxito de Valt: autoconsciencia. Para quienes no estén familiarizados con el término, la autoconsciencia es la capacidad de reconocer lo que eres (tanto en lo positivo como en lo negativo) y el lugar al que perteneces en esta vida. Ser autoconsciente es saber reconocer cuando estás haciendo algo bueno y/o algo malo, cuando estás siendo justo y/o injusto, etcétera. De hecho, la falta de autoconsciencia suele ser un síntoma de múltiples padecimientos mentales, pues eso señala que estás ignorando una parte muy importante de tu realidad.

En la Saga Burst, la autoconsciencia de Valt se manifestaba en el hecho de que él nunca se metía en donde no encajara. Por mucho que fuera un niño curioso por su entorno, Valt se podía autorreconocer como un novato en el mundo profesional, y estaba de acuerdo con que se le tratara como tal. De hecho, la segunda temporada de la Saga Burst se trata justamente de ver cómo Valt se gana el respeto de sus compañeros de equipo al reconocer sus defectos, trabajar para arreglarlos, y nunca exigir más de lo debido.

Uno de los problemas más importantes que Valt debe resolver en la segunda temporada de su saga es el poco recibimiento que tiene en BC Sol. El resto del equipo lo ve como un niñato inmaduro durante un largo tiempo, y no es hasta que Free los abandona que Valt es tomado en serio, ya que él es el único que toma una actitud de líder y los saca a flote a todos.

Valt arranca la historia como un novato feliz de participar en un humilde club escolar. Luego de superar el nivel escolar, sus esfuerzos se hallan en ganarse un hueco en las ligas nacionales sin depender de apoyos externos (como el de la escuela o el de sus amigos). Después de entrar al top 5 japonés, su enfoque pasa a ganarse un patrocinador que le dé contactos en las ligas internacionales. Y cuando alcanza la cima global, Valt decide volverse un mentor y patrocinador, completando el círculo sin jamás perder la autoconsciencia.

Ahora pasemos con Robin, para entender dónde está el problema.

Robin comienza su historia como un campeón distrital en un área rural de Japón. Siendo joven y creyendo que sus victorias locales son señal de un destino glorioso, el chamaco se muda a la gran Ciudad Xenon para probar suerte en la escena nacional… y recibe una paliza de parte del Equipo Phalanx. Frustrado ante semejante golpe de realidad, Robin queda a punto de tirar la toalla y volver a su pueblito… y es ahí que la historia se empieza a pudrir.

Robin después de ser derrotado por el Equipo Phalanx.

Por azares del destino (o sea, por necesidad del guion), Robin es encontrado por Jaxon Cross: un excampeón que está buscando el modo de volver a la cima de la Torre X. Como necesita un equipo y está urgido de nuevos compañeros, Jaxon decide reclutar a los primeros fulanos que se le pongan enfrente, siendo Robin uno de ellos.

Y así, Robin súbitamente acaba en el mismo equipo de alguien que ya estaba al nivel 100 desde el arranque. Como los niveles se calculan por equipo, Robin no tiene que aportar ABSOLUTAMENTE NADA para alcanzar la cima: él sólo se pega a Jaxon como una sanguijuela, y así logra llegar a disputar el campeonato sin merecerlo de verdad.

Como podrán entender, Robin carece de autoconsciencia: el chamaco se anda colgando de los éxitos de los demás, y no se da cuenta de que eso está mal. Al contrario: él cree que merece estar en donde está porque “se está esforzando tanto como puede”, y porque “el Beyblade es para divertirse, no para agobiarse con niveles y estatus”. Además, cuando él mismo ejerce su autoconsciencia y se pregunta si en serio merece estar donde está, son sus amigos (o sea, el guion) los que le dicen que “todo está bien” y que no debe sentirse fuera de lugar porque “todos lo quieren mucho”. Háganme el favor…

El Equipo Persona haciendo su entrada en las finales del campeonato, con Robin al frente y al centro como si fuera igual de digno de estar ahí que el resto de sus colegas.

Es increíblemente fácil refutar esos argumentos con los que el ánime defiende la supuesta “dignidad” de Robin, así que desmantelémoslos pieza por pieza.

El primer argumento es que “Robin se está esforzando tanto como puede, y por tanto merece estar en la cima con el resto del Equipo Persona”.

Supongamos que yo me uno a un equipo de futbol de talla nacional, a pesar de que no sé nada de futbol. Supongamos que entreno todos los días durante todas las horas que mi cuerpo me lo permite, pero debido a que todavía soy una novata, permanezco en la banca durante todos los partidos del campeonato. Supongamos que mi equipo gana dicho campeonato, a pesar de que yo no aporté nada durante los partidos. ¿Ustedes creen que me merecería regodearme de que “soy campeona de fútbol”?

Si su respuesta ha sido “No”, ¡felicidades! ¡Ustedes tienen mucho más sentido de honor y autoconsciencia que Robin Kazami!

El hecho de formar parte de un equipo no te vuelve acreedor a sus éxitos de manera automática. Para poder reclamar algo de la recompensa, antes debes demostrar que trabajaste para conseguirla. Robin ha trabajado un montón, eso no se niega; pero su trabajo no ha conseguido nada hasta ahora. Llevamos 100 episodios, el chamaco todavía no ha tenido una sola victoria real, y aun así los escritores quieren que me trague que Robin merece estar en donde está.

El segundo argumento es que “el Beyblade debe ser divertido, y como Robin se divierte en todas sus batallas, no podemos recriminarle nada”.

Volvamos al símil que di sobre fútbol. Supongamos que, después de la victoria de campeonato de mi equipo, yo aparezco en la oficina de mi patrocinador pidiendo un salario tan elevado como el de mis compañeros que sí disputaron el partido. La explicación que doy para mis exigencias es que “soy buena persona, mantengo siempre un buen humor, y me divierto en mis entrenamientos”. ¿Ustedes creen que yo me merecería semejante aumento de salario bajo semejante explicación?

Si su respuesta ha sido “No”, ¡felicidades! ¡Ustedes tienen mucho más sentido de honor y autoconsciencia que Robin Kazami!

Si esta fuera una saga de Beyblade más casual o fantástica, desde luego que podría perdonarle a Robin su falta de aportes al equipo cuando menos un poco. Pero esta es la Saga X: una saga que gira en torno a tratar al Beyblade como un trabajo serio en el mundo del deporte y la farándula. Si los escritores en serio quieren que me trague que Beyblade X es “realista y complejo”, las consecuencias de un mal trabajo deberían caerle también a los protagonistas como Robin, no sólo a los personajes secundarios como Takumi.

La escena final del episodio final de la temporada 1 es literalmente Robin exclamando lo mucho que se divirtió participando en el campeonato. Esta escena me gustaría mucho más… si Robin se hubiera ganado el derecho de siquiera participar.

Robin dice que “se está esforzando tanto como puede”, pero cuando lo tienes compitiendo en eventos serios y recibiendo apoyo de un patrocinador, el esfuerzo no basta si no puedes corresponder los recursos de quien te da comida y techo. Robin dice que “el Beyblade no es para agobiarse con niveles y estatus”, pero cuando estás compitiendo en una liga nacional, es obligatorio que pienses en niveles y estatus si no quieres lucir como un hipócrita.

Al final, eso es lo que Robin representa: hipocresía. La misma hipocresía de un falso mesías que se proclama “humilde y confiable” mientras se sostiene de las recompensas que ha recibido sin merecerlas. Robin sólo necesita poner una carita de niño bueno y decir un montón de cursilerías para que el resto del mundo ignore sus defectos, y en una saga que se jacta de ser “realista, seria y madura”, no hay modo en que yo me lo pueda tragar.

Este no es un buen modo de mostrar a un héroe en ascenso, y por ello detesto a Robin Kazami.

 

JAXON CROSS: UN CAMPEÓN SIN SENTIDO

Yo odio a Jaxon Cross. Lo odio tanto que voy a repetirlo con más fuerza: YO ODIO A JAXON CROSS. Este chamaco es la personificación de la idea de “glorificar a enfermos mentales” y “hacer pasar el egoísmo como ‘dulce inocencia’”, y lo que más me preocupa es que mucha gente en el fandom se está tragando el cuento. Dejen que me explique.

Como mencioné antes, Jaxon es un Blader que arranca la historia en nivel 100. Él no tiene nada por mejorar, crecer o aprender porque ya es digno de estar en la cima, y lo único que necesita para hacerlo oficial es un equipo. Así, la única razón por la que Jaxon funda al Equipo Persona es que necesita un boleto de entrada al piso 100 bajo términos legales. Robin y Multi le sirven de asistentes, y el Restaurante Komaba le sirve de casa y fuente de dinero.

Si mi modo de hablar hace parecer que Jaxon sólo está usando a sus ‘compañeros de equipo’ como utensilios, es porque así es: Jaxon sólo está usando a sus ‘compañeros de equipo’ como utensilios, y no se interesa de verdad por lo que a ellos les pasa.

Un ejemplo rápido: el arco de las Tres Máscaras, donde el resto del equipo le suplica a Jaxon que no salga a combatir para que la B4 no les prohíba participar en el duelo final contra el Equipo Pendragón, pero a Jaxon no le importan las advertencias y de todos modos sale porque “tiene ganas de pelear contra Máscara Y y Máscara Z”. De no ser por la redada que los líderes de los otros equipos organizan, nuestra Máscara X habría tirado a la basura el esfuerzo que sus “amigos” (nótense las comillas) pusieron durante toda la temporada 1.

Por más que Multi le ordena a Jaxon en el episodio 41 que NO salga a buscar a Máscara Y o Máscara Z, él aprovecha la primera oportunidad que tiene para escaparse y dejar una nota pidiendo que no lo intenten frenar.

No hay otro modo de ponerlo: Jaxon es inhumano.

Su talento para el Beyblade es excesivo, pero su empatía parece nula. Varios de sus rivales han comentado que su grado de habilidad no debería ser posible, y que le tienen miedo a la vibra que emite cuando lo tienen como oponente. El hecho de que nunca apoye a Robin o a Multi cuando lo necesitan para cualquier cosa que no sea “combatir” es un enorme foco rojo. A Jaxon sólo le interesa practicar Beyblade y comer sushi; fuera de eso, el resto del mundo no importa ante sus ojos.

Aquí tenemos a Mirion durante su combate contra Jaxon en el final de la segunda temporada. Él es apenas uno de tantos personajes que, cuando tienen que enfrentar a Jaxon, súbitamente lo perciben como alguien temible y siniestro.

La serie intenta hacer pasar semejante negligencia emocional como un chiste, tratando de aparentar que Jaxon es ‘un tierno e inocente chamaco demasiado metido en su obsesión como para notar que está actuando mal’. Aunque sus compañeros inician la saga intentando hacerle captar sus errores, terminan cansándose y rindiéndose alrededor del episodio 45, por lo que se resignan a aceptar que Jaxon no puede ser cambiado.

Con los eventos del reciente capítulo 28 del manga y del igualmente reciente episodio 97 del ánime, muchos han comenzado a teorizar que Jaxon fue criado en el Subsuelo, y que eso explicaría por qué le tiene tanto desdén a cualquier cosa que no sea el Beyblade. Aunque esta teoría suena plausible si la vemos por encimita, su argumento central se derrumba cuando recuerdas que Joka Manju y Ginro también estuvieron metidos durante un tiempo en el Subsuelo, y no por ello son igual de desconsiderados que Jaxon.

Por lo tanto, a menos que en futuros capítulos del manga se hable más acerca del resto de la familia Cross, el asunto de Jaxon seguirá siendo igual de estúpido. Seguiremos teniendo a un personaje que nunca pierde sus batallas por estar en nivel 100 (por lo que no hay drama ni dificultades en su historia), y que no muestra ningún rasgo de empatía o compañerismo real (por lo que no hay desarrollo o evolución de personalidad), pero que aun así los escritores tratan como “un buen chico” (por lo que el guion nunca le da una sola traba). ¿Ven por qué me desagrada tanto este enmascarado?

Y antes de que alguien intente responderme con que “el Beyblade es para divertirse, y por eso Jaxon no se toma la vida muy en serio”, siendo esa la excusa con la que mucha gente lo defiende, permítanme contraargumentar. ¿A ti te gustaría que una persona cercana empezara a ignorar tus sentimientos y sólo te hablara cuando se trate de su hobby favorito? ¿Estarías feliz conviviendo con alguien que no se preocupa en lo más mínimo por ti, y que sólo te dirige la palabra porque representas un beneficio a su vida?

Otro ejemplo de Jaxon haciendo lo que se le da la gana sin importar lo que ocurra con el resto del equipo. En el episodio 77, mientras el resto de Persona está en reunión para planear sus movidas para lidiar con Zodiaco, este psicópata se sale sin decirle a nadie para ir a pelear contra Khrome. Obviamente, cuando regresa, Multi lo regaña por desaparecerse así nada más, pero a él no le importa.

En el mejor de los casos, Jaxon es un personaje aburrido; en el peor de los casos, es un personaje insultante. Si no te aburre verlo ganar batallas sin ningún esfuerzo, te insultará verlo sonriendo como si nada mientras a Robin y a Multi casi les dan taquicardias por su falta de profesionalidad. En serio: Jaxon me saca de quicio incluso más que Robin, al grado de que esa dupla podría tener su propia serie de publicaciones para explicar a detalle el costal de pecados narrativos que llevan acumulados.

Sin embargo, como eso sería un rant completamente distinto, por ahora quedémonos en que este no es modo de mostrar a un protagonista a admirar, y por eso le doy mi desaprobación.

 

MULTI NANAIRO: UNA GENIO SIN VALOR

Siento mucha lástima por Multi: yo no le desearía a nadie tener que vivir con el inconsciente de Robin y el inhumano de Jaxon. En un trío protagónico tan moralmente defectuoso, Multi es la única miembro cuerda y decente, ¿y cómo se lo pagan los escritores? Volviéndola un gimmick con piernas.

Multi es presentada en el show como una mera influencer queriendo aumentar sus números mediante el ingreso al mundo del Beyblade profesional. Sin embargo, conforme la serie avanza, empezamos a aprender que su historia va mucho más allá de una niña rica queriendo ser famosa. Multi es una talentosa diseñadora de Beyblades (o Beycrafter, si usamos el término oficial), y la hermana menor de la modelo estrella Sigrid Nanairo.

Sigrid y Multi cuando eran niñas.

Ambas son destacables Beybladers, aunque cada una a su modo: Multi es hiper-adaptable y puede usar muchos tipos de Beys sin dificultad, mientras que Sigrid sólo puede usar Beys de Tipo Equilibrio pero es capaz de sacarles todo su potencial con total naturalidad. Al ser talentos opuestos (versatilidad vs. especialización), las hermanas desarrollaron un espíritu competitivo, aunque sin arruinar su amor fraternal.

Un día como cualquier otro, Multi decidió darle una sorpresa a Sigrid proponiéndole que ambas se lanzaran al campo profesional como un equipo, incluso creándole un nuevo Bey de Tipo Equilibrio. El problema es que, como Multi armó estos planes en secreto encerrándose en su cuarto para sorprender a Sigrid, esta última creyó que Multi ya no quería jugar Beyblade con ella, y terminó yendo por su propio camino. Para cuando la hermana menor por fin terminó su proyecto y reveló la sorpresa, la hermana mayor ya había firmado un contrato para unirse al Equipo Pendragón, teniendo que marcharse ese mismo día.

Sigrid mudándose a los cuarteles de Pendragón el mismo día en que Multi le iba a proponer formar un equipo con ella, con un Bey y hasta una cartita para simular un contrato.

La razón por la que Multi ha armado tanto escándalo con su trabajo de influencer y sus docenas de diseños es que quiere demostrar que sus ideas son tan buenas como el patrocinio de quienes le “robaron” a su hermana. La chica se lanzó a estudiar una ingeniería en Beycrafting para poder armar unos Beys tan buenos como los de los patrocinadores de Sigrid, y creó su canal de streaming para mantener un registro constante de su avance hacia las alturas a las que Sigrid fue llevada.

No obstante, Multi se ha obsesionado tanto con esta idea de “volver a estar en el mismo nivel que su hermana” que sus emociones se quiebran con facilidad cada vez que se topa con un obstáculo difícil. Por ejemplo, antes de unirse al equipo de Robin y Jaxon, Multi rompió en llanto al fallar una prueba de acceso a la liga profesional, incluso sabiendo que podía repetir la prueba otro día.

La escena en cuestión con Multi llorando tras fallar una prueba repetible de nivel profesional.

Multi considera que su único valor como radica en qué tan bien diseña Beys y pelea con ellos, por lo que su trama durante la serie gira en torno a hacerle entender que no requiere un título de “Igual De Buena Que Sigrid” para merecer reconocimiento. Esa sería una grandiosa trama… de no ser por el pequeño detalle de que NI ¼ DE LA SERIE ES DEDICADA A ELLO.

Tal parece que Beyblade X está demasiado ocupado lamiéndole las botas a Robin (quien ni siquiera merece estar en donde está) y a Jaxon (cuyo rango argumental va de lo aburrido a lo insultante), así que no le da un tiempo de desarrollo digno a la muchacha talentosa con un dilema personal pendiente de resolver. Multi tiene la mejor historia de entre los tres protagonistas, pero los escritores no le dan el valor que merece:

- Entre los episodios 2 y 61, la saga sólo ignora los traumas de Multi.
- Entre los episodios 62 y 74, Multi se exilia a sí misma del Equipo Persona porque ya no puede más con sus emociones de auto-insuficiencia, y se va de viaje para aprender nuevas técnicas para mejorar sus habilidades de Beycrafter.
- Entre los episodios 75 y 82, Multi por fin supera su bloqueo creativo y derrota a Sigrid en una batalla. Esto significa que todos sus objetivos en la saga han sido cumplidos… pero su obsesión con ser perfecta no ha sido tratada. Lo único que la chamaca ha hecho es machacarse tanto como pudo hasta encontrar el modo de ganarle a su hermana, pero no ir a terapia para dejar de querer machacarse en primer lugar.
- Y finalmente, desde el episodio 83 hasta la actualidad, Multi ha perdido todo su protagonismo, y ahora sólo es la mecánica del equipo para cuando Robin, Jaxon y Tenka (luego hablaremos de ella) no puedan resolver un problema ellos solos.

Multi dudando de su talento como Beycrafter después de que Tenka le insinuara que debería retirarse.

Considerando que Tenka abandona el Equipo Persona al concluir la segunda temporada del manga, es probable que Multi recupere su rol como una auténtica protagonista en un futuro cercano. Sin embargo, a sabiendas de que Robin sigue siendo un perdedor mal justificado y Jaxon sigue siendo un psicópata unidimensional, no tengo muy altas mis expectativas de que Multi de verdad vaya a lidiar con sus demonios internos en un futuro.

¡Y ya ni hablemos del asunto con Yuni, Pakkun y las gemelas Manju, porque gracias a estos cuatro personajes, ahora resulta que los talentos especiales de Multi ni siquiera son tan especiales! Como Yuni es una influencer más exitosa, Pakkun es un Blader más versátil, y las gemelas Manju son mejores Beycrafters, actualmente parece que nuestra protagonista multicolor es incluso menos prodigiosa.

¡Amigos: Multi desapareció del show durante más de diez episodios, y nada malo pasó! Traducción: ¡una de las protagonistas estuvo ausente durante 1/5 de la segunda temporada, y el show siguió avanzando con normalidad! A estas alturas, pareciera que Multi sólo sirve para darles trompos nuevos a los otros protagonistas, y eso desafía todo su propósito de “encontrar valor en su vida más allá de competir con los patrocinadores de Sigrid”.

Lo lamento, pero este no es buen modo de mostrar una senda de aceptación y superación, y por eso lo desapruebo.

CONTINUARÁ… [Link a la Parte 4 disponible aquí]

domingo, 19 de octubre de 2025

RANT: he desperdiciado DOS AÑOS de mi vida viendo Beyblade X (y todavía me faltan otros dos años) [Parte 2 de 6]

Fandom: Beyblade.
Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o medio.
Tiempo estimado de lectura: 25 minutos.

[Link a la Parte 1 disponible aquí] / [Link a la Parte 3 disponible aquí]

EL ÁNIME: DOS AÑOS DE RELLENO ES DEMASIADO RELLENO

Aquí es donde la creatividad mal colocada en el manga de Beyblade X se debería estar derramando. En lugar de eso, lo que tenemos en la actualidad son 100 episodios de ideas desperdiciadas y potencial tirado al suelo. Ya me conocen, queridos lectores: las palabras “potencial desperdiciado” son el lanzador que pone a girar mi mente.

Este es un tema que toqué en aquella publicación original de Beyblade X que hice en 2023: el hecho de comenzar el ánime de manera casi sincrónica con el manga es bueno para la publicidad, pero malo para la narrativa. Citando de manera directa lo que escribí en aquel entonces:

“Normalmente, cada saga de Beyblade requiere un año para “agarrar impulso”, por decirlo de algún modo. Los primeros 12 meses se utilizan para sacar Beyblades que servirán de prototipo para los modelos más evolucionados, el manga inicia con una trama ligera como introducción a arcos futuros, y no se produce un ánime. […] Luego de 12 meses agarrando impulso en tierras niponas, el segundo año arranca con todo: se crean las primeras evoluciones a los Beys prototipo, se produce un ánime, y comienzan las exportaciones al resto del mundo.

Esta técnica le ha funcionado bien a Takara en el pasado, cuando la franquicia todavía se tomaba un par de años de descanso entre sagas. Pero como ahora se desea no parar con los lanzamientos, la opción de usar un año para agarrar impulso ha quedado fuera. […] Si bien el lado de los trompos está relativamente bien […], no podemos decir lo mismo del ánime.

Así está la cosa: debido a que normalmente el manga se estrena un año antes del ánime, es común que cuando el ánime dé comienzo, su historia avance de forma interesante desde el arranque, porque la base del manga ya está sólida.

Además, como el manga sólo obtiene 12 capítulos al año y el ánime obtiene 51 episodios en ese mismo periodo, el ánime tiene la oportunidad de expandir mucho más lejos las ideas originales del manga.

Por último, debido a las discrepancias de tiempo de lanzamiento y de número de capítulos, ambos medios suelen divergir en sus tramas, dándonos a los fans mayor variedad de historias y perspectivas en cada saga.

En pocas palabras, el que haya un gran tiempo de diferencia entre los estrenos del ánime y del manga es beneficioso en todos los sentidos. Tenemos una historia sólida desde el arranque, tiempo extra para ahondar en el lore y en los personajes, y hasta podemos conocer dos versiones de una misma trama principal.

Sin embargo, con el plan perenne de Beyblade X, esos tres beneficios se han perdido […].

Primero que nada, como el ánime todavía no tiene un manga sólido que sirva de introducción a su propia historia, ambas historias están siendo un calco mutuo. Y cuando digo que es un calco, no es exageración. El ánime está copiando al manga a un grado tan absurdo que hasta pareciera que el manga es el storyboard del ánime, porque las poses, los encuadres y los diálogos en muchas escenas son exactamente los mismos. […] Esto es malo […] porque si leíste el manga, ya no habrá sorpresas en el ánime, por lo que no tendrás un motivo para consumir ambos productos.

Una página del capítulo 5 del manga de Beyblade X…

 

…y un par de capturas del episodio 7 del ánime. Nótese cómo se podría decir que el ánime está calcando las viñetas del manga, difiriendo sólo en unos detallitos mínimos en lugar de reinterpretar las escenas con un estilo propio.

Segundo que nada, debido a que el ánime está obligado a seguir el curso del manga […], es necesario hacer que los 51 episodios de la animación vayan a la misma velocidad que los 12 capítulos del cómic. Si hacen cuentas, eso quiere decir que el ánime debe desacelerar su trama en un 76.48% para no adelantarse, y eso sólo se puede lograr de un modo: con montones y montones de relleno.

Normalmente, podríamos decir que al menos tendremos relleno del bueno, desarrollando más a los personajes en historias secundarias para justificar sus acciones en la historia principal. Pero de nuevo, como el ánime debe permanecer pegadito al manga, y el manga no tiene tiempo de desarrollar a sus personajes, el ánime tampoco tiene permitido salirse de la ruta principal. Esto ha desembocado en que los personajes secundarios […] permanezcan bastante planos, y en que los episodios de relleno sean aburridos o inconsecuentes.”

Damas y caballeros, es en momentos como estos que desearía haberme equivocado con mis palabras. Todo aquello que prediqué en 2023 se ha cumplido al pie de la letra.

Como mencioné antes, llevamos 100 episodios emitidos al momento de redactar esta publicación. En todo ese tiempo, el ánime sigue siendo relleno en al menos un 70%, sigue con unos personajes secundarios bastante planos, y sigue copiando al manga al pie de la letra en los eventos clave. Además, las pocas divergencias y los pocos añadidos de lore han sido inútiles.

Pero vayamos por partes, porque 100 episodios es demasiado para abarcar de un solo tirón. Para dar un ejemplo, voy a tomar un arco al azar de los que hemos clasificado en la sección del manga, y desglosaré punto por punto sus cualidades en la versión animada. Tras girar una ruleta online, el arco elegido ha sido el del Equipo Yggdrasil.

Este arco cubre los capítulos 7-8 del manga, y los episodios 15-17 y 21-25 del ánime (junto a la escena inicial del episodio 12 y la final del episodio 14)… y ahí ya tenemos el primer problema. Hemos tomado unas 100 páginas de cómic, y de algún modo las hemos estirado para que duren como 180 minutos en versión animada, cuando en un universo ideal deberían durar cuando mucho 70 minutos.

En el manga, el arco comienza mandándonos directo a la noticia de que el siguiente retador para los protagonistas será el Equipo Yggdrasil. En el ánime, hay un preludio a esta notificación del reto, preludio en el cual conocemos de manera lenta y calmada a cada integrante del Equipo Yggdrasil. Así está la cosa:

– En el inicio del episodio 12, se nos cuenta que Blaze Fujiwara es una persona noble. Luego, en el final del episodio 14, se nos dice que su táctica de batalla es moverse tan rápido como sea posible. Hasta aquí todo normal, dado que ambas escenas toman menos de 5 minutos en conjunto.
– En los episodios 15 y 16, se nos presenta a Zonamos Nekoyama. Esos son 45 minutos dedicados sólo a decirnos que el fulano ama los acertijos y es dueño de una atracción de feria. Aquí vamos mal.
– En el episodio 17, se nos cuenta que Blaze es millonario y puede regalar Beyblades de alta gama a cualquier persona que se le cruce. Esos son 22 minutos: un tiempo muy largo y cuestionable.
– En el episodio 21, somos presentados a Yuni Naniwa. Son 22 minutos para decirnos que la muchacha es una de esas influencers que puede dictar qué está de moda sin que nadie se le oponga, pero al mismo tiempo, es muy consciente de su posición y por ello actúa con prudencia. Nada mal ahí.

Al final del episodio 21, los protagonistas por fin reciben el reto de Yggdrasil. Eso significa que, antes del evento principal, hemos tenido 4.25 episodios de relleno, cuando un show decente requeriría sólo tres episodios: uno para cada integrante del equipo. El asunto de que “Blaze es noble, millonario y de estilo de batalla veloz” se podría haber agrupado en un único episodio, y la presentación de Zonamos con su glorificada casita de ilusiones también se podría haber hecho en sólo un episodio. La única que no desperdició nuestro tiempo como audiencia fue Yuni.

Una captura del episodio 21, titulado “Producción de popularidad”. Este es el episodio de presentación de Yuni Naniwa, a quien tenemos aquí utilizando cubrebocas y boina para no ser descubierta por sus fans mientras hace unas compras. Este es el único episodio bien hecho en la presentación del Equipo Yggdrasil: no se pierde el tiempo en tonterías, y todo lo que se tiene que decir de Yuni es dicho sin rodeos.

Ahora vayamos al evento principal: el Equipo Persona contra el Equipo Yggdrasil.

En el manga, la presentación de ambos equipos en el estadio dura 15 páginas. En el ánime, esa misma escena dura unos 18 minutos. Dieciocho minutos enteros donde lo único que ocurre es que ambos equipos llegan al estadio, Blaze presenta a su Bey nuevo, y se hace la apuesta de que el equipo perdedor debe disolverse. Dieciocho minutos en los que lo único que los personajes hacen es hablar, parlotear y chacharear, mientras de vez en cuando vemos la reacción del público a estas habladurías, parloteos y chácharas. Relleno puro y duro.

Y cuando el ánime por fin se queda sin excusas para perder tiempo, iniciamos con las batallas de trompitos que se supone que deberían ser el foco central. Mientras el manga se toma unas 63 páginas para cubrir los dos combates del desafío, el ánime mantiene su paso lento y utiliza aproximadamente 60 minutos para tres combates.

Primero lo positivo: se agradece que el ánime haya añadido un combate extra en el desafío, quitando la batalla doble de “Zonamos y Yuni VS Robin y Multi”, y reemplazándolo por batallas individuales de “Zonamos VS Robin” y “Yuni VS Multi”. Este es un modo ingenioso de alargar el arco narrativo sin que se vuelva aburrido.

En el manga, la segunda y última batalla de este reto es una batalla doble entre Zonamos y Yuni contra Robin y Multi. En el ánime, este segmento se divide en dos peleas distintas, para alargar un poco más su duración total.

Ahora lo negativo: incluso añadiendo una batalla extra, 60 minutos siguen siendo demasiado para tres batallas de Beyblade X. Si esta fuera una saga de fantasía (como las primeras dos de la franquicia), donde los trompos pudieran girar por horas y lanzar poderes místicos, sería fácil justificar que los combates duraran más de 10 minutos. Pero Beyblade X es una saga altamente realista, con trompos que no pueden girar más de 5 minutos ni son capaces de controlar los elementos.

En promedio, una batalla de Beyblade X en la vida real dura menos de 3 minutos. Si quieres meter algunos diálogos y tomas en cámara lenta en el equivalente animado de estas batallas, no hay ningún problema. Pero cuando metes tantos diálogos y cámaras lentas que tu batalla de 3 minutos termina durando 20 minutos, el exceso de relleno se vuelve obvio.

El ejemplo de ello en este arco es la batalla final entre Blaze y Jaxon. En el manga, el duelo es rápido y sin rodeos: Blaze explica su táctica de velocidad, Jaxon intenta usar un Xtreme Dash sólo para toparse con que Blaze puede imitarlo, ambos empatan, y en la revancha Jaxon encuentra el modo de acelerar incluso más que Blaze para mandarle encima un aluvión de Xtreme Dashes.

Dos rondas, una que termina en empate y otra que termina con la victoria de Jaxon.

En el ánime, la primera ronda está bien: la explicación acerca de los Beys de Blaze y Jaxon me parece excesiva, pero lo puedo perdonar porque se supone que debemos promocionar los juguetes. Sin embargo, antes de la segunda ronda, hay como tres minutos de relleno donde los protagonistas sólo hablan de lo ocurrido y buscan sin éxito un modo de contraatacar la velocidad de Blaze. Tres minutos.

Luego, la segunda batalla no muestra de inmediato el modo en que Jaxon logra superar la velocidad de Blaze. En vez de eso, se toma su tiempo para explicar punto por punto cómo consigue esa aceleración, lo cual sería positivo de no ser por lo tediosamente minuciosa que es la explicación. De hecho, mientras el manga va de inmediato del Xtreme Dash Doble al Xtreme Dash Infinito, el ánime cuenta uno por uno los Xtreme Dash Triples, Cuádruples, Quíntuples, Séxtuples, Séptuples, Óctuples… y así hasta que pierdes la cuenta y te quieres arrancar los cabellos mientras gritas “¡ESTÁ BIEN, YA ENTENDÍ!”

Multi explicando (con lujo de detalles, cámaras lentas y zoom) cada pequeño dato acerca de la estrategia de velocidad extrema de Jaxon.

Con toda esa repetición de Xtreme Dashes y explicación excesiva de estrategias, no es de extrañar que el duelo entre Blaze y Jaxon haya durado tanto. Lo peor es que sólo la mitad del tiempo valió la pena.

Y por desgracia, la enteridad del ánime de Beyblade X es así: cada escena sacada directamente del manga está inflada de manera artificial con diálogos sosos, explicaciones innecesarias y repeticiones de ataques. Con esto, el ánime logra cubrir sus 51 episodios anuales a pesar de tener una base de sólo 12 capítulos anuales.

De vez en cuando hay uno que otro acierto, ejemplificado en nuestra prueba con el episodio de presentación de Yuni, pero estos aciertos son muy raros de encontrar. La mayor parte del tiempo, el relleno de Beyblade X va de lo insignificante a lo tedioso.

Con el ejemplo del arco de Yggdrasil, hemos comprobado que las historias traspasadas del manga al ánime suelen ser malas. No obstante, si eres un lector versado en este asunto de los ánimes semanales basados en mangas mensuales, de seguro te estarás preguntando “¿Qué hay de las historias originales del ánime, las cuales no son sacadas del manga? ¿Al menos esas son buenas?” La respuesta es… complicada.

El ánime de Beyblade X sí tiene una que otra historia original. Por ejemplo, tenemos el arco del Festival de Batallas Mixtas, el miniarco de las Tres Máscaras, o la subtrama del Subsuelo. También hay uno que otro episodio individual que presenta pequeñas historias divertidas, como los episodios 20, 33, 72 u 88, por dar unos ejemplos.

El problema está en que ninguna de estas historias originales, ya sean individuales o en arcos, ha aportado nada a la trama general de Beyblade X.

Este es el mismo problema que mencioné hace tiempo en mi publicación sobre La Leyenda de los Tres Caballeros. Citando mis palabras de aquel entonces, a la hora de planificar una narrativa, una trama secundaria sólo tiene permiso de existir si hay un punto donde pueda cruzarse con la trama principal y tener un efecto mayor en ella. Si una trama secundaria no logra unirse de forma natural y valiosa a la trama principal, es mejor no incluirla en lo absoluto.

Para ejemplificar este problema, hablaré de una de las subtramas cuyo potencial desperdiciado me ha dolido más en lo que llevamos de Beyblade X: la subtrama de Takumi Ishiyama.

Takumi es el líder del Equipo Phalanx: el primer antagonista que hubo en Beyblade X. Su trabajo era probar a los recién llegados a la Torre X para comprobar que eran dignos de adquirir el rango profesional, pero todo apunta a que se le subió el ego a la cabeza, considerando lo mucho que maltrataba a quienes fallaban su prueba.

Takumi y el resto del Equipo Phalanx explicando su trabajo como “podadores de competición débil” en el primer capítulo del manga.

En el manga, Takumi es superado por los protagonistas al comienzo de la saga, y desde entonces no lo volvemos a ver en ninguna parte importante de la trama. En el ánime, se decidió darle un poco más de relevancia, de modo que a veces lo encontramos en uno que otro episodio tratando de redimirse después de sus actos anteriores.

El Equipo Phalanx en el ánime entra en una mala racha después de que el Equipo Persona los superara en el episodio 1. Después de esa derrota, Takumi y compañía también son aplastados por el Equipo Zoogánico en el episodio 5, por Jaxon en solitario en el episodio 10, y por Blaze en solitario en el episodio 17. Por ello, el patrocinador del equipo degrada a Takumi y compañía a simples empleados.

Este asunto masacra en vivo y en directo el orgullo de Takumi, quien antes se la pasaba presumiendo de que llevaba 10 años en el nivel 10 de la Torre X, y ahora tiene que preparar ramen en una pequeña cocina si no quiere perder su fuente de ingresos. Finalizando el episodio 18, el Equipo Phalanx pierde a su patrocinador, y debido a su mala racha, logramos llegar hasta el episodio 27 sin que consigan a uno nuevo.

Pero justo cuando Takumi siente que ha tocado fondo y que será mejor renunciar a todo, una mano piadosa aparece. La mano piadosa que Takumi menos podría haber imaginado: Robin Kazami, el protagonista a quien él mismo despedazó en el episodio 1. Y por si eso no era una señal divina lo suficientemente grande, una segunda mano piadosa aparece cinco minutos después: Blaze Fujiwara.

Blaze explicándole a un devastado Takumi sus razones para apoyarlo con sus riquezas y darle una segunda oportunidad en el mundo del Beyblade profesional.

Con la charla motivadora de Robin y el patrocinio de Blaze, Takumi recupera la voluntad de seguir con su carrera Blader, y cambia su modo de actuar durante su trabajo de guardia de la Torre X.

En el episodio 40, lo vemos dándole consejos a los aspirantes a profesionales, en lugar de andarlos insultando por su debilidad o rompiendo sus trompos. En los episodios 41 y 42, Takumi forma parte de la organización de la redada a las Tres Máscaras. Para cuando llegamos a la segunda temporada, el fulano prácticamente se ha vuelto la mano derecha de Blaze en sus experimentos de Beyblade, además de haber alcanzado el nivel 40 en el área más competitiva de la Torre X.

Takumi ayudándole a Blaze con algunas pruebas de laboratorio en el episodio 55 (o sea, en el episodio 4 de la segunda temporada).

Ese es un gran ascenso narrativo para Takumi, considerando en qué posición estaba al iniciar la saga. Sólo hay un pequeñísimo problema: NADA DE ESTO IMPORTA EN LA TRAMA GENERAL.

Por mucho que Takumi esté mejorando todos los aspectos de su vida en teoría, poco o nada ha cambiado en la práctica. Por mucho que la serie nos DIGA que a Takumi le está yendo de maravilla, lo único que nos MUESTRA es que el fulano sigue siendo el saco de boxeo de los protagonistas y el alivio cómico en las locuras de Blaze y Karla.

Entonces, como nada respecto a Takumi ha cambiado en el gran esquema de las cosas, ¿de qué nos ha servido dedicarle tantos episodios a su historia? No me malinterpreten: adoro el modo en que el ánime ha rescatado a Takumi de la pila de personajes olvidados del manga. Pero si lo pensamos un poco, todo esto es un ejemplo más de relleno inútil engordando al ánime, igual que todos los minutos desperdiciados en explicaciones, repeticiones y parloteos durante los episodios dedicados a las batallas.

Takumi (y el resto del Equipo Phalanx) siendo eliminado de la Batalla Estrella en el episodio 81 del ánime. Este suceso ocurrió exactamente un episodio después de que Takumi cerrara su arco de personaje aprendiendo a liderar del modo correcto a su equipo.
Esto significa que su desarrollo fue en vano, porque no pudimos ver sus efectos antes de que el fulano fuese sacado de la historia. ¿De qué sirvió hacer que Takumi se sobrepusiera a su calvario, si al final no importó para nada en la trama?

Hasta donde yo puedo ver, todas las demás historias originales del ánime de Beyblade X han sido iguales a la subtrama de Takumi: interesantes si las miras superficialmente, pero carentes de valor dentro de la trama general. Podría hablarles durante horas y horas acerca de cada historia original de este ánime, el potencial que carga cada una, y el desperdicio que han sido dentro de la trama general, pero eso sería repetitivo de mi parte.

Ahora que hemos terminado con las generalidades del manga y el ánime de Beyblade X, enfoquémonos en los fallos de algunos de sus personajes más importantes. Prepárense, apreciados lectores, porque este rant apenas está por entrar a su sección más potente.

CONTINUARÁ… [Link a la Parte 3 disponible aquí]