domingo, 26 de octubre de 2025

RANT: he desperdiciado DOS AÑOS de mi vida viendo Beyblade X (y todavía me faltan otros dos años) [Parte 3 de 6]

Fandom: Beyblade.
Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o medio.
Tiempo estimado de lectura: 23 minutos.

[Link a la Parte 2 disponible aquí] / [Link a la Parte 4 disponible aquí]

ROBIN KAZAMI: UN SINVERGÜENZA SIN AUTOCONSCIENCIA

Yo detesto a Robin Kazami. Lo detesto tanto que voy a repetirlo con más fuerza: YO DETESTO A ROBIN KAZAMI. Este chamaco quiere venderse como el nuevo Valt Aoi, pero a comparación de Valt, Robin no es más que un falso mesías: alguien que se cree “puro y santo” a pesar de estar cometiendo una falta gravísima. Sé que suena a que estoy exagerando, pero dejen que me explique.

Todo fan de Beyblade que se respete sabe quién es Valt Aoi, y por qué es considerado como uno de los mejores personajes jamás creados en esta franquicia. Valt es la personificación de lo que una buena historia de superación debería ser, habiendo iniciado como un novato que desconocía su propio potencial, y terminando como la leyenda de leyendas de su generación. Él lo tenía todo: talento, bondad, dedicación… Valt era el espécimen perfecto de Beyblader, así que no es de extrañar que la Saga X haya querido replicarlo a través de Robin Kazami.

Valt Aoi: el primer protagonista de la Saga Burst y, en mi opinión, el mejor protagonista que la franquicia entera de Beyblade ha tenido hasta ahora.

Sin embargo, Robin carece de algo esencial en la historia de éxito de Valt: autoconsciencia. Para quienes no estén familiarizados con el término, la autoconsciencia es la capacidad de reconocer lo que eres (tanto en lo positivo como en lo negativo) y el lugar al que perteneces en esta vida. Ser autoconsciente es saber reconocer cuando estás haciendo algo bueno y/o algo malo, cuando estás siendo justo y/o injusto, etcétera. De hecho, la falta de autoconsciencia suele ser un síntoma de múltiples padecimientos mentales, pues eso señala que estás ignorando una parte muy importante de tu realidad.

En la Saga Burst, la autoconsciencia de Valt se manifestaba en el hecho de que él nunca se metía en donde no encajara. Por mucho que fuera un niño curioso por su entorno, Valt se podía autorreconocer como un novato en el mundo profesional, y estaba de acuerdo con que se le tratara como tal. De hecho, la segunda temporada de la Saga Burst se trata justamente de ver cómo Valt se gana el respeto de sus compañeros de equipo al reconocer sus defectos, trabajar para arreglarlos, y nunca exigir más de lo debido.

Uno de los problemas más importantes que Valt debe resolver en la segunda temporada de su saga es el poco recibimiento que tiene en BC Sol. El resto del equipo lo ve como un niñato inmaduro durante un largo tiempo, y no es hasta que Free los abandona que Valt es tomado en serio, ya que él es el único que toma una actitud de líder y los saca a flote a todos.

Valt arranca la historia como un novato feliz de participar en un humilde club escolar. Luego de superar el nivel escolar, sus esfuerzos se hallan en ganarse un hueco en las ligas nacionales sin depender de apoyos externos (como el de la escuela o el de sus amigos). Después de entrar al top 5 japonés, su enfoque pasa a ganarse un patrocinador que le dé contactos en las ligas internacionales. Y cuando alcanza la cima global, Valt decide volverse un mentor y patrocinador, completando el círculo sin jamás perder la autoconsciencia.

Ahora pasemos con Robin, para entender dónde está el problema.

Robin comienza su historia como un campeón distrital en un área rural de Japón. Siendo joven y creyendo que sus victorias locales son señal de un destino glorioso, el chamaco se muda a la gran Ciudad Xenon para probar suerte en la escena nacional… y recibe una paliza de parte del Equipo Phalanx. Frustrado ante semejante golpe de realidad, Robin queda a punto de tirar la toalla y volver a su pueblito… y es ahí que la historia se empieza a pudrir.

Robin después de ser derrotado por el Equipo Phalanx.

Por azares del destino (o sea, por necesidad del guion), Robin es encontrado por Jaxon Cross: un excampeón que está buscando el modo de volver a la cima de la Torre X. Como necesita un equipo y está urgido de nuevos compañeros, Jaxon decide reclutar a los primeros fulanos que se le pongan enfrente, siendo Robin uno de ellos.

Y así, Robin súbitamente acaba en el mismo equipo de alguien que ya estaba al nivel 100 desde el arranque. Como los niveles se calculan por equipo, Robin no tiene que aportar ABSOLUTAMENTE NADA para alcanzar la cima: él sólo se pega a Jaxon como una sanguijuela, y así logra llegar a disputar el campeonato sin merecerlo de verdad.

Como podrán entender, Robin carece de autoconsciencia: el chamaco se anda colgando de los éxitos de los demás, y no se da cuenta de que eso está mal. Al contrario: él cree que merece estar en donde está porque “se está esforzando tanto como puede”, y porque “el Beyblade es para divertirse, no para agobiarse con niveles y estatus”. Además, cuando él mismo ejerce su autoconsciencia y se pregunta si en serio merece estar donde está, son sus amigos (o sea, el guion) los que le dicen que “todo está bien” y que no debe sentirse fuera de lugar porque “todos lo quieren mucho”. Háganme el favor…

El Equipo Persona haciendo su entrada en las finales del campeonato, con Robin al frente y al centro como si fuera igual de digno de estar ahí que el resto de sus colegas.

Es increíblemente fácil refutar esos argumentos con los que el ánime defiende la supuesta “dignidad” de Robin, así que desmantelémoslos pieza por pieza.

El primer argumento es que “Robin se está esforzando tanto como puede, y por tanto merece estar en la cima con el resto del Equipo Persona”.

Supongamos que yo me uno a un equipo de futbol de talla nacional, a pesar de que no sé nada de futbol. Supongamos que entreno todos los días durante todas las horas que mi cuerpo me lo permite, pero debido a que todavía soy una novata, permanezco en la banca durante todos los partidos del campeonato. Supongamos que mi equipo gana dicho campeonato, a pesar de que yo no aporté nada durante los partidos. ¿Ustedes creen que me merecería regodearme de que “soy campeona de fútbol”?

Si su respuesta ha sido “No”, ¡felicidades! ¡Ustedes tienen mucho más sentido de honor y autoconsciencia que Robin Kazami!

El hecho de formar parte de un equipo no te vuelve acreedor a sus éxitos de manera automática. Para poder reclamar algo de la recompensa, antes debes demostrar que trabajaste para conseguirla. Robin ha trabajado un montón, eso no se niega; pero su trabajo no ha conseguido nada hasta ahora. Llevamos 100 episodios, el chamaco todavía no ha tenido una sola victoria real, y aun así los escritores quieren que me trague que Robin merece estar en donde está.

El segundo argumento es que “el Beyblade debe ser divertido, y como Robin se divierte en todas sus batallas, no podemos recriminarle nada”.

Volvamos al símil que di sobre fútbol. Supongamos que, después de la victoria de campeonato de mi equipo, yo aparezco en la oficina de mi patrocinador pidiendo un salario tan elevado como el de mis compañeros que sí disputaron el partido. La explicación que doy para mis exigencias es que “soy buena persona, mantengo siempre un buen humor, y me divierto en mis entrenamientos”. ¿Ustedes creen que yo me merecería semejante aumento de salario bajo semejante explicación?

Si su respuesta ha sido “No”, ¡felicidades! ¡Ustedes tienen mucho más sentido de honor y autoconsciencia que Robin Kazami!

Si esta fuera una saga de Beyblade más casual o fantástica, desde luego que podría perdonarle a Robin su falta de aportes al equipo cuando menos un poco. Pero esta es la Saga X: una saga que gira en torno a tratar al Beyblade como un trabajo serio en el mundo del deporte y la farándula. Si los escritores en serio quieren que me trague que Beyblade X es “realista y complejo”, las consecuencias de un mal trabajo deberían caerle también a los protagonistas como Robin, no sólo a los personajes secundarios como Takumi.

La escena final del episodio final de la temporada 1 es literalmente Robin exclamando lo mucho que se divirtió participando en el campeonato. Esta escena me gustaría mucho más… si Robin se hubiera ganado el derecho de siquiera participar.

Robin dice que “se está esforzando tanto como puede”, pero cuando lo tienes compitiendo en eventos serios y recibiendo apoyo de un patrocinador, el esfuerzo no basta si no puedes corresponder los recursos de quien te da comida y techo. Robin dice que “el Beyblade no es para agobiarse con niveles y estatus”, pero cuando estás compitiendo en una liga nacional, es obligatorio que pienses en niveles y estatus si no quieres lucir como un hipócrita.

Al final, eso es lo que Robin representa: hipocresía. La misma hipocresía de un falso mesías que se proclama “humilde y confiable” mientras se sostiene de las recompensas que ha recibido sin merecerlas. Robin sólo necesita poner una carita de niño bueno y decir un montón de cursilerías para que el resto del mundo ignore sus defectos, y en una saga que se jacta de ser “realista, seria y madura”, no hay modo en que yo me lo pueda tragar.

Este no es un buen modo de mostrar a un héroe en ascenso, y por ello detesto a Robin Kazami.

 

JAXON CROSS: UN CAMPEÓN SIN SENTIDO

Yo odio a Jaxon Cross. Lo odio tanto que voy a repetirlo con más fuerza: YO ODIO A JAXON CROSS. Este chamaco es la personificación de la idea de “glorificar a enfermos mentales” y “hacer pasar el egoísmo como ‘dulce inocencia’”, y lo que más me preocupa es que mucha gente en el fandom se está tragando el cuento. Dejen que me explique.

Como mencioné antes, Jaxon es un Blader que arranca la historia en nivel 100. Él no tiene nada por mejorar, crecer o aprender porque ya es digno de estar en la cima, y lo único que necesita para hacerlo oficial es un equipo. Así, la única razón por la que Jaxon funda al Equipo Persona es que necesita un boleto de entrada al piso 100 bajo términos legales. Robin y Multi le sirven de asistentes, y el Restaurante Komaba le sirve de casa y fuente de dinero.

Si mi modo de hablar hace parecer que Jaxon sólo está usando a sus ‘compañeros de equipo’ como utensilios, es porque así es: Jaxon sólo está usando a sus ‘compañeros de equipo’ como utensilios, y no se interesa de verdad por lo que a ellos les pasa.

Un ejemplo rápido: el arco de las Tres Máscaras, donde el resto del equipo le suplica a Jaxon que no salga a combatir para que la B4 no les prohíba participar en el duelo final contra el Equipo Pendragón, pero a Jaxon no le importan las advertencias y de todos modos sale porque “tiene ganas de pelear contra Máscara Y y Máscara Z”. De no ser por la redada que los líderes de los otros equipos organizan, nuestra Máscara X habría tirado a la basura el esfuerzo que sus “amigos” (nótense las comillas) pusieron durante toda la temporada 1.

Por más que Multi le ordena a Jaxon en el episodio 41 que NO salga a buscar a Máscara Y o Máscara Z, él aprovecha la primera oportunidad que tiene para escaparse y dejar una nota pidiendo que no lo intenten frenar.

No hay otro modo de ponerlo: Jaxon es inhumano.

Su talento para el Beyblade es excesivo, pero su empatía parece nula. Varios de sus rivales han comentado que su grado de habilidad no debería ser posible, y que le tienen miedo a la vibra que emite cuando lo tienen como oponente. El hecho de que nunca apoye a Robin o a Multi cuando lo necesitan para cualquier cosa que no sea “combatir” es un enorme foco rojo. A Jaxon sólo le interesa practicar Beyblade y comer sushi; fuera de eso, el resto del mundo no importa ante sus ojos.

Aquí tenemos a Mirion durante su combate contra Jaxon en el final de la segunda temporada. Él es apenas uno de tantos personajes que, cuando tienen que enfrentar a Jaxon, súbitamente lo perciben como alguien temible y siniestro.

La serie intenta hacer pasar semejante negligencia emocional como un chiste, tratando de aparentar que Jaxon es ‘un tierno e inocente chamaco demasiado metido en su obsesión como para notar que está actuando mal’. Aunque sus compañeros inician la saga intentando hacerle captar sus errores, terminan cansándose y rindiéndose alrededor del episodio 45, por lo que se resignan a aceptar que Jaxon no puede ser cambiado.

Con los eventos del reciente capítulo 28 del manga y del igualmente reciente episodio 97 del ánime, muchos han comenzado a teorizar que Jaxon fue criado en el Subsuelo, y que eso explicaría por qué le tiene tanto desdén a cualquier cosa que no sea el Beyblade. Aunque esta teoría suena plausible si la vemos por encimita, su argumento central se derrumba cuando recuerdas que Joka Manju y Ginro también estuvieron metidos durante un tiempo en el Subsuelo, y no por ello son igual de desconsiderados que Jaxon.

Por lo tanto, a menos que en futuros capítulos del manga se hable más acerca del resto de la familia Cross, el asunto de Jaxon seguirá siendo igual de estúpido. Seguiremos teniendo a un personaje que nunca pierde sus batallas por estar en nivel 100 (por lo que no hay drama ni dificultades en su historia), y que no muestra ningún rasgo de empatía o compañerismo real (por lo que no hay desarrollo o evolución de personalidad), pero que aun así los escritores tratan como “un buen chico” (por lo que el guion nunca le da una sola traba). ¿Ven por qué me desagrada tanto este enmascarado?

Y antes de que alguien intente responderme con que “el Beyblade es para divertirse, y por eso Jaxon no se toma la vida muy en serio”, siendo esa la excusa con la que mucha gente lo defiende, permítanme contraargumentar. ¿A ti te gustaría que una persona cercana empezara a ignorar tus sentimientos y sólo te hablara cuando se trate de su hobby favorito? ¿Estarías feliz conviviendo con alguien que no se preocupa en lo más mínimo por ti, y que sólo te dirige la palabra porque representas un beneficio a su vida?

Otro ejemplo de Jaxon haciendo lo que se le da la gana sin importar lo que ocurra con el resto del equipo. En el episodio 77, mientras el resto de Persona está en reunión para planear sus movidas para lidiar con Zodiaco, este psicópata se sale sin decirle a nadie para ir a pelear contra Khrome. Obviamente, cuando regresa, Multi lo regaña por desaparecerse así nada más, pero a él no le importa.

En el mejor de los casos, Jaxon es un personaje aburrido; en el peor de los casos, es un personaje insultante. Si no te aburre verlo ganar batallas sin ningún esfuerzo, te insultará verlo sonriendo como si nada mientras a Robin y a Multi casi les dan taquicardias por su falta de profesionalidad. En serio: Jaxon me saca de quicio incluso más que Robin, al grado de que esa dupla podría tener su propia serie de publicaciones para explicar a detalle el costal de pecados narrativos que llevan acumulados.

Sin embargo, como eso sería un rant completamente distinto, por ahora quedémonos en que este no es modo de mostrar a un protagonista a admirar, y por eso le doy mi desaprobación.

 

MULTI NANAIRO: UNA GENIO SIN VALOR

Siento mucha lástima por Multi: yo no le desearía a nadie tener que vivir con el inconsciente de Robin y el inhumano de Jaxon. En un trío protagónico tan moralmente defectuoso, Multi es la única miembro cuerda y decente, ¿y cómo se lo pagan los escritores? Volviéndola un gimmick con piernas.

Multi es presentada en el show como una mera influencer queriendo aumentar sus números mediante el ingreso al mundo del Beyblade profesional. Sin embargo, conforme la serie avanza, empezamos a aprender que su historia va mucho más allá de una niña rica queriendo ser famosa. Multi es una talentosa diseñadora de Beyblades (o Beycrafter, si usamos el término oficial), y la hermana menor de la modelo estrella Sigrid Nanairo.

Sigrid y Multi cuando eran niñas.

Ambas son destacables Beybladers, aunque cada una a su modo: Multi es hiper-adaptable y puede usar muchos tipos de Beys sin dificultad, mientras que Sigrid sólo puede usar Beys de Tipo Equilibrio pero es capaz de sacarles todo su potencial con total naturalidad. Al ser talentos opuestos (versatilidad vs. especialización), las hermanas desarrollaron un espíritu competitivo, aunque sin arruinar su amor fraternal.

Un día como cualquier otro, Multi decidió darle una sorpresa a Sigrid proponiéndole que ambas se lanzaran al campo profesional como un equipo, incluso creándole un nuevo Bey de Tipo Equilibrio. El problema es que, como Multi armó estos planes en secreto encerrándose en su cuarto para sorprender a Sigrid, esta última creyó que Multi ya no quería jugar Beyblade con ella, y terminó yendo por su propio camino. Para cuando la hermana menor por fin terminó su proyecto y reveló la sorpresa, la hermana mayor ya había firmado un contrato para unirse al Equipo Pendragón, teniendo que marcharse ese mismo día.

Sigrid mudándose a los cuarteles de Pendragón el mismo día en que Multi le iba a proponer formar un equipo con ella, con un Bey y hasta una cartita para simular un contrato.

La razón por la que Multi ha armado tanto escándalo con su trabajo de influencer y sus docenas de diseños es que quiere demostrar que sus ideas son tan buenas como el patrocinio de quienes le “robaron” a su hermana. La chica se lanzó a estudiar una ingeniería en Beycrafting para poder armar unos Beys tan buenos como los de los patrocinadores de Sigrid, y creó su canal de streaming para mantener un registro constante de su avance hacia las alturas a las que Sigrid fue llevada.

No obstante, Multi se ha obsesionado tanto con esta idea de “volver a estar en el mismo nivel que su hermana” que sus emociones se quiebran con facilidad cada vez que se topa con un obstáculo difícil. Por ejemplo, antes de unirse al equipo de Robin y Jaxon, Multi rompió en llanto al fallar una prueba de acceso a la liga profesional, incluso sabiendo que podía repetir la prueba otro día.

La escena en cuestión con Multi llorando tras fallar una prueba repetible de nivel profesional.

Multi considera que su único valor como radica en qué tan bien diseña Beys y pelea con ellos, por lo que su trama durante la serie gira en torno a hacerle entender que no requiere un título de “Igual De Buena Que Sigrid” para merecer reconocimiento. Esa sería una grandiosa trama… de no ser por el pequeño detalle de que NI ¼ DE LA SERIE ES DEDICADA A ELLO.

Tal parece que Beyblade X está demasiado ocupado lamiéndole las botas a Robin (quien ni siquiera merece estar en donde está) y a Jaxon (cuyo rango argumental va de lo aburrido a lo insultante), así que no le da un tiempo de desarrollo digno a la muchacha talentosa con un dilema personal pendiente de resolver. Multi tiene la mejor historia de entre los tres protagonistas, pero los escritores no le dan el valor que merece:

- Entre los episodios 2 y 61, la saga sólo ignora los traumas de Multi.
- Entre los episodios 62 y 74, Multi se exilia a sí misma del Equipo Persona porque ya no puede más con sus emociones de auto-insuficiencia, y se va de viaje para aprender nuevas técnicas para mejorar sus habilidades de Beycrafter.
- Entre los episodios 75 y 82, Multi por fin supera su bloqueo creativo y derrota a Sigrid en una batalla. Esto significa que todos sus objetivos en la saga han sido cumplidos… pero su obsesión con ser perfecta no ha sido tratada. Lo único que la chamaca ha hecho es machacarse tanto como pudo hasta encontrar el modo de ganarle a su hermana, pero no ir a terapia para dejar de querer machacarse en primer lugar.
- Y finalmente, desde el episodio 83 hasta la actualidad, Multi ha perdido todo su protagonismo, y ahora sólo es la mecánica del equipo para cuando Robin, Jaxon y Tenka (luego hablaremos de ella) no puedan resolver un problema ellos solos.

Multi dudando de su talento como Beycrafter después de que Tenka le insinuara que debería retirarse.

Considerando que Tenka abandona el Equipo Persona al concluir la segunda temporada del manga, es probable que Multi recupere su rol como una auténtica protagonista en un futuro cercano. Sin embargo, a sabiendas de que Robin sigue siendo un perdedor mal justificado y Jaxon sigue siendo un psicópata unidimensional, no tengo muy altas mis expectativas de que Multi de verdad vaya a lidiar con sus demonios internos en un futuro.

¡Y ya ni hablemos del asunto con Yuni, Pakkun y las gemelas Manju, porque gracias a estos cuatro personajes, ahora resulta que los talentos especiales de Multi ni siquiera son tan especiales! Como Yuni es una influencer más exitosa, Pakkun es un Blader más versátil, y las gemelas Manju son mejores Beycrafters, actualmente parece que nuestra protagonista multicolor es incluso menos prodigiosa.

¡Amigos: Multi desapareció del show durante más de diez episodios, y nada malo pasó! Traducción: ¡una de las protagonistas estuvo ausente durante 1/5 de la segunda temporada, y el show siguió avanzando con normalidad! A estas alturas, pareciera que Multi sólo sirve para darles trompos nuevos a los otros protagonistas, y eso desafía todo su propósito de “encontrar valor en su vida más allá de competir con los patrocinadores de Sigrid”.

Lo lamento, pero este no es buen modo de mostrar una senda de aceptación y superación, y por eso lo desapruebo.

CONTINUARÁ… [Link a la Parte 4 disponible aquí]

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