domingo, 19 de octubre de 2025

RANT: he desperdiciado DOS AÑOS de mi vida viendo Beyblade X (y todavía me faltan otros dos años) [Parte 2 de 6]

Fandom: Beyblade.
Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o medio.
Tiempo estimado de lectura: 25 minutos.

[Link a la Parte 1 disponible aquí] / [Link a la Parte 3 disponible aquí]

EL ÁNIME: DOS AÑOS DE RELLENO ES DEMASIADO RELLENO

Aquí es donde la creatividad mal colocada en el manga de Beyblade X se debería estar derramando. En lugar de eso, lo que tenemos en la actualidad son 100 episodios de ideas desperdiciadas y potencial tirado al suelo. Ya me conocen, queridos lectores: las palabras “potencial desperdiciado” son el lanzador que pone a girar mi mente.

Este es un tema que toqué en aquella publicación original de Beyblade X que hice en 2023: el hecho de comenzar el ánime de manera casi sincrónica con el manga es bueno para la publicidad, pero malo para la narrativa. Citando de manera directa lo que escribí en aquel entonces:

“Normalmente, cada saga de Beyblade requiere un año para “agarrar impulso”, por decirlo de algún modo. Los primeros 12 meses se utilizan para sacar Beyblades que servirán de prototipo para los modelos más evolucionados, el manga inicia con una trama ligera como introducción a arcos futuros, y no se produce un ánime. […] Luego de 12 meses agarrando impulso en tierras niponas, el segundo año arranca con todo: se crean las primeras evoluciones a los Beys prototipo, se produce un ánime, y comienzan las exportaciones al resto del mundo.

Esta técnica le ha funcionado bien a Takara en el pasado, cuando la franquicia todavía se tomaba un par de años de descanso entre sagas. Pero como ahora se desea no parar con los lanzamientos, la opción de usar un año para agarrar impulso ha quedado fuera. […] Si bien el lado de los trompos está relativamente bien […], no podemos decir lo mismo del ánime.

Así está la cosa: debido a que normalmente el manga se estrena un año antes del ánime, es común que cuando el ánime dé comienzo, su historia avance de forma interesante desde el arranque, porque la base del manga ya está sólida.

Además, como el manga sólo obtiene 12 capítulos al año y el ánime obtiene 51 episodios en ese mismo periodo, el ánime tiene la oportunidad de expandir mucho más lejos las ideas originales del manga.

Por último, debido a las discrepancias de tiempo de lanzamiento y de número de capítulos, ambos medios suelen divergir en sus tramas, dándonos a los fans mayor variedad de historias y perspectivas en cada saga.

En pocas palabras, el que haya un gran tiempo de diferencia entre los estrenos del ánime y del manga es beneficioso en todos los sentidos. Tenemos una historia sólida desde el arranque, tiempo extra para ahondar en el lore y en los personajes, y hasta podemos conocer dos versiones de una misma trama principal.

Sin embargo, con el plan perenne de Beyblade X, esos tres beneficios se han perdido […].

Primero que nada, como el ánime todavía no tiene un manga sólido que sirva de introducción a su propia historia, ambas historias están siendo un calco mutuo. Y cuando digo que es un calco, no es exageración. El ánime está copiando al manga a un grado tan absurdo que hasta pareciera que el manga es el storyboard del ánime, porque las poses, los encuadres y los diálogos en muchas escenas son exactamente los mismos. […] Esto es malo […] porque si leíste el manga, ya no habrá sorpresas en el ánime, por lo que no tendrás un motivo para consumir ambos productos.

Una página del capítulo 5 del manga de Beyblade X…

 

…y un par de capturas del episodio 7 del ánime. Nótese cómo se podría decir que el ánime está calcando las viñetas del manga, difiriendo sólo en unos detallitos mínimos en lugar de reinterpretar las escenas con un estilo propio.

Segundo que nada, debido a que el ánime está obligado a seguir el curso del manga […], es necesario hacer que los 51 episodios de la animación vayan a la misma velocidad que los 12 capítulos del cómic. Si hacen cuentas, eso quiere decir que el ánime debe desacelerar su trama en un 76.48% para no adelantarse, y eso sólo se puede lograr de un modo: con montones y montones de relleno.

Normalmente, podríamos decir que al menos tendremos relleno del bueno, desarrollando más a los personajes en historias secundarias para justificar sus acciones en la historia principal. Pero de nuevo, como el ánime debe permanecer pegadito al manga, y el manga no tiene tiempo de desarrollar a sus personajes, el ánime tampoco tiene permitido salirse de la ruta principal. Esto ha desembocado en que los personajes secundarios […] permanezcan bastante planos, y en que los episodios de relleno sean aburridos o inconsecuentes.”

Damas y caballeros, es en momentos como estos que desearía haberme equivocado con mis palabras. Todo aquello que prediqué en 2023 se ha cumplido al pie de la letra.

Como mencioné antes, llevamos 100 episodios emitidos al momento de redactar esta publicación. En todo ese tiempo, el ánime sigue siendo relleno en al menos un 70%, sigue con unos personajes secundarios bastante planos, y sigue copiando al manga al pie de la letra en los eventos clave. Además, las pocas divergencias y los pocos añadidos de lore han sido inútiles.

Pero vayamos por partes, porque 100 episodios es demasiado para abarcar de un solo tirón. Para dar un ejemplo, voy a tomar un arco al azar de los que hemos clasificado en la sección del manga, y desglosaré punto por punto sus cualidades en la versión animada. Tras girar una ruleta online, el arco elegido ha sido el del Equipo Yggdrasil.

Este arco cubre los capítulos 7-8 del manga, y los episodios 15-17 y 21-25 del ánime (junto a la escena inicial del episodio 12 y la final del episodio 14)… y ahí ya tenemos el primer problema. Hemos tomado unas 100 páginas de cómic, y de algún modo las hemos estirado para que duren como 180 minutos en versión animada, cuando en un universo ideal deberían durar cuando mucho 70 minutos.

En el manga, el arco comienza mandándonos directo a la noticia de que el siguiente retador para los protagonistas será el Equipo Yggdrasil. En el ánime, hay un preludio a esta notificación del reto, preludio en el cual conocemos de manera lenta y calmada a cada integrante del Equipo Yggdrasil. Así está la cosa:

– En el inicio del episodio 12, se nos cuenta que Blaze Fujiwara es una persona noble. Luego, en el final del episodio 14, se nos dice que su táctica de batalla es moverse tan rápido como sea posible. Hasta aquí todo normal, dado que ambas escenas toman menos de 5 minutos en conjunto.
– En los episodios 15 y 16, se nos presenta a Zonamos Nekoyama. Esos son 45 minutos dedicados sólo a decirnos que el fulano ama los acertijos y es dueño de una atracción de feria. Aquí vamos mal.
– En el episodio 17, se nos cuenta que Blaze es millonario y puede regalar Beyblades de alta gama a cualquier persona que se le cruce. Esos son 22 minutos: un tiempo muy largo y cuestionable.
– En el episodio 21, somos presentados a Yuni Naniwa. Son 22 minutos para decirnos que la muchacha es una de esas influencers que puede dictar qué está de moda sin que nadie se le oponga, pero al mismo tiempo, es muy consciente de su posición y por ello actúa con prudencia. Nada mal ahí.

Al final del episodio 21, los protagonistas por fin reciben el reto de Yggdrasil. Eso significa que, antes del evento principal, hemos tenido 4.25 episodios de relleno, cuando un show decente requeriría sólo tres episodios: uno para cada integrante del equipo. El asunto de que “Blaze es noble, millonario y de estilo de batalla veloz” se podría haber agrupado en un único episodio, y la presentación de Zonamos con su glorificada casita de ilusiones también se podría haber hecho en sólo un episodio. La única que no desperdició nuestro tiempo como audiencia fue Yuni.

Una captura del episodio 21, titulado “Producción de popularidad”. Este es el episodio de presentación de Yuni Naniwa, a quien tenemos aquí utilizando cubrebocas y boina para no ser descubierta por sus fans mientras hace unas compras. Este es el único episodio bien hecho en la presentación del Equipo Yggdrasil: no se pierde el tiempo en tonterías, y todo lo que se tiene que decir de Yuni es dicho sin rodeos.

Ahora vayamos al evento principal: el Equipo Persona contra el Equipo Yggdrasil.

En el manga, la presentación de ambos equipos en el estadio dura 15 páginas. En el ánime, esa misma escena dura unos 18 minutos. Dieciocho minutos enteros donde lo único que ocurre es que ambos equipos llegan al estadio, Blaze presenta a su Bey nuevo, y se hace la apuesta de que el equipo perdedor debe disolverse. Dieciocho minutos en los que lo único que los personajes hacen es hablar, parlotear y chacharear, mientras de vez en cuando vemos la reacción del público a estas habladurías, parloteos y chácharas. Relleno puro y duro.

Y cuando el ánime por fin se queda sin excusas para perder tiempo, iniciamos con las batallas de trompitos que se supone que deberían ser el foco central. Mientras el manga se toma unas 63 páginas para cubrir los dos combates del desafío, el ánime mantiene su paso lento y utiliza aproximadamente 60 minutos para tres combates.

Primero lo positivo: se agradece que el ánime haya añadido un combate extra en el desafío, quitando la batalla doble de “Zonamos y Yuni VS Robin y Multi”, y reemplazándolo por batallas individuales de “Zonamos VS Robin” y “Yuni VS Multi”. Este es un modo ingenioso de alargar el arco narrativo sin que se vuelva aburrido.

En el manga, la segunda y última batalla de este reto es una batalla doble entre Zonamos y Yuni contra Robin y Multi. En el ánime, este segmento se divide en dos peleas distintas, para alargar un poco más su duración total.

Ahora lo negativo: incluso añadiendo una batalla extra, 60 minutos siguen siendo demasiado para tres batallas de Beyblade X. Si esta fuera una saga de fantasía (como las primeras dos de la franquicia), donde los trompos pudieran girar por horas y lanzar poderes místicos, sería fácil justificar que los combates duraran más de 10 minutos. Pero Beyblade X es una saga altamente realista, con trompos que no pueden girar más de 5 minutos ni son capaces de controlar los elementos.

En promedio, una batalla de Beyblade X en la vida real dura menos de 3 minutos. Si quieres meter algunos diálogos y tomas en cámara lenta en el equivalente animado de estas batallas, no hay ningún problema. Pero cuando metes tantos diálogos y cámaras lentas que tu batalla de 3 minutos termina durando 20 minutos, el exceso de relleno se vuelve obvio.

El ejemplo de ello en este arco es la batalla final entre Blaze y Jaxon. En el manga, el duelo es rápido y sin rodeos: Blaze explica su táctica de velocidad, Jaxon intenta usar un Xtreme Dash sólo para toparse con que Blaze puede imitarlo, ambos empatan, y en la revancha Jaxon encuentra el modo de acelerar incluso más que Blaze para mandarle encima un aluvión de Xtreme Dashes.

Dos rondas, una que termina en empate y otra que termina con la victoria de Jaxon.

En el ánime, la primera ronda está bien: la explicación acerca de los Beys de Blaze y Jaxon me parece excesiva, pero lo puedo perdonar porque se supone que debemos promocionar los juguetes. Sin embargo, antes de la segunda ronda, hay como tres minutos de relleno donde los protagonistas sólo hablan de lo ocurrido y buscan sin éxito un modo de contraatacar la velocidad de Blaze. Tres minutos.

Luego, la segunda batalla no muestra de inmediato el modo en que Jaxon logra superar la velocidad de Blaze. En vez de eso, se toma su tiempo para explicar punto por punto cómo consigue esa aceleración, lo cual sería positivo de no ser por lo tediosamente minuciosa que es la explicación. De hecho, mientras el manga va de inmediato del Xtreme Dash Doble al Xtreme Dash Infinito, el ánime cuenta uno por uno los Xtreme Dash Triples, Cuádruples, Quíntuples, Séxtuples, Séptuples, Óctuples… y así hasta que pierdes la cuenta y te quieres arrancar los cabellos mientras gritas “¡ESTÁ BIEN, YA ENTENDÍ!”

Multi explicando (con lujo de detalles, cámaras lentas y zoom) cada pequeño dato acerca de la estrategia de velocidad extrema de Jaxon.

Con toda esa repetición de Xtreme Dashes y explicación excesiva de estrategias, no es de extrañar que el duelo entre Blaze y Jaxon haya durado tanto. Lo peor es que sólo la mitad del tiempo valió la pena.

Y por desgracia, la enteridad del ánime de Beyblade X es así: cada escena sacada directamente del manga está inflada de manera artificial con diálogos sosos, explicaciones innecesarias y repeticiones de ataques. Con esto, el ánime logra cubrir sus 51 episodios anuales a pesar de tener una base de sólo 12 capítulos anuales.

De vez en cuando hay uno que otro acierto, ejemplificado en nuestra prueba con el episodio de presentación de Yuni, pero estos aciertos son muy raros de encontrar. La mayor parte del tiempo, el relleno de Beyblade X va de lo insignificante a lo tedioso.

Con el ejemplo del arco de Yggdrasil, hemos comprobado que las historias traspasadas del manga al ánime suelen ser malas. No obstante, si eres un lector versado en este asunto de los ánimes semanales basados en mangas mensuales, de seguro te estarás preguntando “¿Qué hay de las historias originales del ánime, las cuales no son sacadas del manga? ¿Al menos esas son buenas?” La respuesta es… complicada.

El ánime de Beyblade X sí tiene una que otra historia original. Por ejemplo, tenemos el arco del Festival de Batallas Mixtas, el miniarco de las Tres Máscaras, o la subtrama del Subsuelo. También hay uno que otro episodio individual que presenta pequeñas historias divertidas, como los episodios 20, 33, 72 u 88, por dar unos ejemplos.

El problema está en que ninguna de estas historias originales, ya sean individuales o en arcos, ha aportado nada a la trama general de Beyblade X.

Este es el mismo problema que mencioné hace tiempo en mi publicación sobre La Leyenda de los Tres Caballeros. Citando mis palabras de aquel entonces, a la hora de planificar una narrativa, una trama secundaria sólo tiene permiso de existir si hay un punto donde pueda cruzarse con la trama principal y tener un efecto mayor en ella. Si una trama secundaria no logra unirse de forma natural y valiosa a la trama principal, es mejor no incluirla en lo absoluto.

Para ejemplificar este problema, hablaré de una de las subtramas cuyo potencial desperdiciado me ha dolido más en lo que llevamos de Beyblade X: la subtrama de Takumi Ishiyama.

Takumi es el líder del Equipo Phalanx: el primer antagonista que hubo en Beyblade X. Su trabajo era probar a los recién llegados a la Torre X para comprobar que eran dignos de adquirir el rango profesional, pero todo apunta a que se le subió el ego a la cabeza, considerando lo mucho que maltrataba a quienes fallaban su prueba.

Takumi y el resto del Equipo Phalanx explicando su trabajo como “podadores de competición débil” en el primer capítulo del manga.

En el manga, Takumi es superado por los protagonistas al comienzo de la saga, y desde entonces no lo volvemos a ver en ninguna parte importante de la trama. En el ánime, se decidió darle un poco más de relevancia, de modo que a veces lo encontramos en uno que otro episodio tratando de redimirse después de sus actos anteriores.

El Equipo Phalanx en el ánime entra en una mala racha después de que el Equipo Persona los superara en el episodio 1. Después de esa derrota, Takumi y compañía también son aplastados por el Equipo Zoogánico en el episodio 5, por Jaxon en solitario en el episodio 10, y por Blaze en solitario en el episodio 17. Por ello, el patrocinador del equipo degrada a Takumi y compañía a simples empleados.

Este asunto masacra en vivo y en directo el orgullo de Takumi, quien antes se la pasaba presumiendo de que llevaba 10 años en el nivel 10 de la Torre X, y ahora tiene que preparar ramen en una pequeña cocina si no quiere perder su fuente de ingresos. Finalizando el episodio 18, el Equipo Phalanx pierde a su patrocinador, y debido a su mala racha, logramos llegar hasta el episodio 27 sin que consigan a uno nuevo.

Pero justo cuando Takumi siente que ha tocado fondo y que será mejor renunciar a todo, una mano piadosa aparece. La mano piadosa que Takumi menos podría haber imaginado: Robin Kazami, el protagonista a quien él mismo despedazó en el episodio 1. Y por si eso no era una señal divina lo suficientemente grande, una segunda mano piadosa aparece cinco minutos después: Blaze Fujiwara.

Blaze explicándole a un devastado Takumi sus razones para apoyarlo con sus riquezas y darle una segunda oportunidad en el mundo del Beyblade profesional.

Con la charla motivadora de Robin y el patrocinio de Blaze, Takumi recupera la voluntad de seguir con su carrera Blader, y cambia su modo de actuar durante su trabajo de guardia de la Torre X.

En el episodio 40, lo vemos dándole consejos a los aspirantes a profesionales, en lugar de andarlos insultando por su debilidad o rompiendo sus trompos. En los episodios 41 y 42, Takumi forma parte de la organización de la redada a las Tres Máscaras. Para cuando llegamos a la segunda temporada, el fulano prácticamente se ha vuelto la mano derecha de Blaze en sus experimentos de Beyblade, además de haber alcanzado el nivel 40 en el área más competitiva de la Torre X.

Takumi ayudándole a Blaze con algunas pruebas de laboratorio en el episodio 55 (o sea, en el episodio 4 de la segunda temporada).

Ese es un gran ascenso narrativo para Takumi, considerando en qué posición estaba al iniciar la saga. Sólo hay un pequeñísimo problema: NADA DE ESTO IMPORTA EN LA TRAMA GENERAL.

Por mucho que Takumi esté mejorando todos los aspectos de su vida en teoría, poco o nada ha cambiado en la práctica. Por mucho que la serie nos DIGA que a Takumi le está yendo de maravilla, lo único que nos MUESTRA es que el fulano sigue siendo el saco de boxeo de los protagonistas y el alivio cómico en las locuras de Blaze y Karla.

Entonces, como nada respecto a Takumi ha cambiado en el gran esquema de las cosas, ¿de qué nos ha servido dedicarle tantos episodios a su historia? No me malinterpreten: adoro el modo en que el ánime ha rescatado a Takumi de la pila de personajes olvidados del manga. Pero si lo pensamos un poco, todo esto es un ejemplo más de relleno inútil engordando al ánime, igual que todos los minutos desperdiciados en explicaciones, repeticiones y parloteos durante los episodios dedicados a las batallas.

Takumi (y el resto del Equipo Phalanx) siendo eliminado de la Batalla Estrella en el episodio 81 del ánime. Este suceso ocurrió exactamente un episodio después de que Takumi cerrara su arco de personaje aprendiendo a liderar del modo correcto a su equipo.
Esto significa que su desarrollo fue en vano, porque no pudimos ver sus efectos antes de que el fulano fuese sacado de la historia. ¿De qué sirvió hacer que Takumi se sobrepusiera a su calvario, si al final no importó para nada en la trama?

Hasta donde yo puedo ver, todas las demás historias originales del ánime de Beyblade X han sido iguales a la subtrama de Takumi: interesantes si las miras superficialmente, pero carentes de valor dentro de la trama general. Podría hablarles durante horas y horas acerca de cada historia original de este ánime, el potencial que carga cada una, y el desperdicio que han sido dentro de la trama general, pero eso sería repetitivo de mi parte.

Ahora que hemos terminado con las generalidades del manga y el ánime de Beyblade X, enfoquémonos en los fallos de algunos de sus personajes más importantes. Prepárense, apreciados lectores, porque este rant apenas está por entrar a su sección más potente.

CONTINUARÁ… [Link a la Parte 3 disponible aquí]

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