domingo, 1 de febrero de 2026

Diez personajes de los Looney Tunes que merecen más reconocimiento [Parte 2 de 2]

Fandom: Looney Tunes.
Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o medio.
Tiempo estimado de lectura: 17 minutos.

[Link a la Parte 1 disponible aquí

6.- SILVESTRE (1945) Y PIOLÍN (1942) [PREVIO A SU UNIÓN]

Quienes hayan leído cierta publicación mía de los Looney Tunes conocen bien mi opinión de Silvestre y Piolín: lo peor que les pudo pasar fue volverlos rivales inseparables. Yo detesto los cortometrajes con esta dupla porque me parecen repetitivos y aburridos, y recuerdo con cariño aquellas apariciones de los personajes antes de su roce inicial en 1947.

Iniciemos con Piolín, quien nació en 1942 de la mano de Bob Clampett. La mayoría recuerda a este personaje como un canarito tierno y mayormente indefenso, dependiente de la Abuelita y de Héctor el Bulldog para defenderse de Silvestre. A veces, Piolín era capaz de cuidarse por su cuenta, pero su modo de actuar denotaba cierta inocencia, además de un claro deseo de no lastimar a Silvestre más de la cuenta.

Sin embargo, Piolín era mucho más “intenso” en sus comienzos. Antes de que la Abuelita y Héctor estuvieran ahí para cuidarle la espalda, y antes de ser representado como una mascota feliz en su jaula, Piolín era una cría de canario recién nacida que debía sobrevivir sola en la naturaleza. Su diseño lo representaba sin plumas y con una cara somnolienta, dejando una primera impresión de vulnerabilidad como en cualquier bebé.

Pero ya sabemos que Clampett era un maestro de la yuxtaposición, por lo que mientras más indefenso luciera uno de sus personajes, más letal sería. Contrario a su apariencia tan indefensa, el Piolín original era una bestia a la hora de lidiar con los gatos callejeros que querían comérselo. En cuanto el canarito divisaba al enemigo, la cara le cambiaba por completo, yendo de una expresión adormilada a un valor efusivo. Este Piolín no necesitaba jaulas, perros o abuelas para cuidarse: él solito era más que suficiente para cuidarse de decenas y decenas de “lindos gatitos”.

Así lucía Piolín antes de volverse el rival de Silvestre. Este diseño duró sólo tres cortometrajes, y se rumorea que fue cambiado por la versión de plumas amarillas que todos conocemos debido a problemas de censura: por algún motivo, al Código Hays no le gustaba la idea de tener a un pajarito de caricatura desnudo en pantalla.

Luego tenemos a Silvestre, quien en el pasado tenía más actividades en su rutina además de “cazar a Piolín para comérselo”. De hecho, Silvestre logró mantenerse un poquito polifacético incluso después de juntarse con Piolín en calidad de coprotagonista.

Similar a Claude, Silvestre estuvo diseñado desde el comienzo como un saco de boxeo con patas, destinado a ser la burla de sus cortometrajes. Sin embargo, la diferencia estaba en que Silvestre era usado para chistes mucho más oscuros, con referencias relativamente frecuentes al suicidio o las adicciones, por dar unos ejemplos.

No obstante, cuando no estaba siendo subyugado por alguna (literal) ave de mal agüero, Silvestre era bastante bueno para tomar el control de la situación. Los pájaros eran la única debilidad del Silvestre original, porque fuera de ellos, su habilidad para salir airoso de sus problemas era bastante buena.

Por ejemplo, en “Kitty Kornered” lo vemos echando al dueño de su propia casa a la calle para él disfrutar de sus comodidades, en “Back Alley Oproar” lo vemos llevando a la décima potencia el asunto de que ‘los gatos son muy ruidosos en la noche y no dejan dormir’, y en “The Scarlet Pumpernickel” lo vemos interpretando al villano principal en la película que Lucas está armando.

Este es el diseño provisional de Silvestre más distinto que tuvimos respecto al diseño oficial definitivo. La captura proviene de "Kitty Kornered", el cual es el mejor cortometraje individual de Silvestre en mi opinión subjetiva.

Piolín era independiente y agresivo, Silvestre era oscuro y polifacético, y yo me pregunto por qué tuvimos que dejar todo eso atrás después de su primera aparición conjunta. En cuanto ambos personajes se juntaron, el canario perdió al menos la mitad de su intensidad y el gato perdió al menos la mitad de su astucia. Extraño a los Silvestre y Piolín de antes, y siento que merecen más respeto por lo que eran antes de su flanderización.

7.- MAC Y TOSH [INTERPRETACIÓN DE ARTHUR DAVIS] (1947)

Como dije antes, Clampett era un maestro de la yuxtaposición: mientras más inofensivo luzca un personaje, más letal es en realidad. Cuando él decidió abandonar el equipo de los Looney Tunes, los cortometrajes que dejó inconclusos fueron repartidos entre otros dos directores: Robert McKimson y Arthur Davis. Entre la mitad de trabajos incompletos que le tocaron a Davis, se encontraba “The Goofy Gophers”, el cual era el debut de Mac y Tosh.

A diferencia de Hubie y Bertie, quienes tienen una que otra diferencia entre ellos, Mac y Tosh son indistinguibles el uno del otro. Si me dijeran que son clones, me lo creería.

Técnicamente, Clampett es el creador de esta dupla de tuzas, pero como Davis fue quien terminó el trabajo y les dio uso a los personajes en apariciones futuras, yo prefiero considerarlo a él como su verdadero dueño. Es por eso que lo pongo a él en el encabezado en vez de Clampett. Aclarado ese detalle, podemos proseguir.

En resumidas cuentas, la gracia en este par de tuzas estaba en cómo combinaban educación y agresión: dos conceptos casi opuestos. Mac y Tosh son excesivamente considerados: no pueden hacer virtualmente nada a menos que les den permiso de hacerlo. Pueden discutir por un largo tiempo sólo para saber quién camina al frente, y arruinan a propósito cualquier competencia con tal de ser corteses y dejar ganar al oponente.

Mac y Tosh son la elegancia encarnada, pero eso no significa que sean tontos ni dejados. Si ven que su civilidad no es correspondida, las tuzas simplemente la abandonan en favor de los típicos actos de un Looney Tune promedio, siendo ahí donde el verdadero humor del cortometraje comienza. Si hay algo más divertido que dos tuzas moliendo a sus enemigos con dinamita, eso es dos tuzas moliendo a sus enemigos con dinamita mientras hablan como un par de caballeros.

Lo que más me gusta de Mac y Tosh es que, en aquel entonces, solían tener a un enemigo que actuaba igual que ellos. Este enemigo era un perro, y aunque nunca recibió un nombre (por lo que se le suele conocer simplemente como “el Perro”), sí que recibió mucha personalidad.

El Perro solía actuar tan elegante como los propios Mac y Tosh, o incluso más (considerando detalles como su marcado acento y sus pasatiempos tan refinados). Sin embargo, conforme proseguía la trama y recibía su merecido de parte de las tuzas, el Perro iba perdiendo esa finura de actuar debido a la frustración. Para cuando el cortometraje terminaba, el público quedaba con la firme idea de quiénes en serio eran los educados, y quién sólo fingía ser de alta categoría.

El Perro tiene un diseño distinto en cada aparición que tiene. Considero que el más icónico es este, proveniente de "Two Gophers from Texas".

Por desgracia, esta dinámica entre Mac, Tosh y el Perro se esfumó cuando Arthur Davis fue despedido y los personajes pasaron a manos de Friz Freleng. Con el cambio de director, el Perro fue descartado, y Mac y Tosh se volvieron propaganda anti-industrial por algún motivo. Siento que, al hacer estos cambios, los personajes perdieron una gran parte de su encanto, y por eso considero que aquella versión original de Mac y Tosh según Arthur Davis merece más respeto.

8.- CHARLIE EL PERRO (1947)

Y porque ya es tradición en este blog, toca hablar una vez más de la animosidad que Chuck Jones le tenía a Bob Clampett, y de otro de los modos en que esa animosidad se manifestó en su trabajo. No nos hagamos tontos: Jones se robó a Charlie, aprovechando que la renuncia de Clampett no incluyó los derechos de autor de sus creaciones.

Nacido en 1941 bajo el nombre de “Rover”, el personaje fue concebido desde el inicio como una parodia a la frase de que “el perro es el mejor amigo del humano”. Guiado por un ego cómicamente enorme, Rover debuta en el cortometraje “Porky’s Pooch” intentando forzarse a sí mismo como la ‘querida mascota’ del cerdito, por mucho que él insista que no quiere una mascota.

Aquí tenemos a Rover, en aquel lejano entonces de 1941.

Después de robarse hacerse con el personaje, Jones le dio un rediseño completo y le cambió el nombre a “Charlie”, sin mencionar el obligatorio maletín de lore que él amaba darles a sus creaciones (aunque en este caso no fuera realmente suya).

Jones transformó a Rover/Charlie en un narcisista total quien se cree la Novena Maravilla del Mundo, y por tanto, merecedor de cualquier cosa que desee. En su delirante cerebro, Charlie se ve como un santo por sólo exigir un hogar a cambio de su “fina” compañía, por lo que no puede procesar el hecho de que la gente no lo quiera.

Inicialmente, las personas lo rechazan sólo porque no están interesadas en un perrito, pero después de unas horas de insistencia desproporcionada, su desinterés se transforma en odio. Al mismo tiempo, la ausencia de buena disposición provoca que Charlie se ponga cada vez más insistente, al grado de casi tachar de “estúpido” a su deseado dueño por rechazar a un “perrito perfecto” como él.

Y aquí tenemos a Charlie después de que Jones le aplicara su toque mágico.

Así acabamos con un personaje cómicamente harto de la compañía indeseada, y otro personaje cómicamente desesperado por un acompañante deseado. Tal vez Charlie no sea un personaje 100% original de Chuck Jones, pero en definitiva lleva su sello personal como artista. Siendo yo una fan del estilo de Jones, creo que no necesito dar más explicaciones de por qué deseo más atención para Charlie.

9.- HEATHCLIFF Y LOUIE (1948)

Otra de las grandes obras de Arthur Davis, sólo que esta vez tenemos a personajes totalmente suyos (en vez de ser heredados de alguien más, como fue el caso de Mac y Tosh). Heathcliff y Louie cargan con el sello personal de Davis, pero como él no es reconocido como un director mayor de la franquicia, sus creaciones no suelen recibir tanto reconocimiento como las de Jones, Clampett, Freleng, etcétera.

Heathcliff y Louie son las mascotas de un hogar pudiente. Heathcliff es, en pocas palabras, un gato mascota tonto. MUY tonto. CÓMICAMENTE tonto. Tan tonto que a veces incluso olvida respirar. La única razón por la que sigue vivo es que tiene a Louie, un loro ambicioso, cuidándolo (y recordándole que respirar es esencial para vivir). Siendo sinceros, Louie no parece querer mucho a Heathcliff, y sólo lo cuida porque dejarlo morir sería descortés de su parte.

Louie viendo con molestia a Heathcliff, quien se ha machucado con una trampa para ratones él solito.

Un día, la dupla se topa con el testamento de su dueño, el cual dicta que “le deja un millón de dólares (más de 270 millones de pesos mexicanos al cambio actual) de herencia a Heathcliff; y si Heathcliff muere, entonces el dinero irá a Louie”. Como el gato no sabe leer, las palabras en el papel no le dicen nada… pero el loro sí sabe leer, y sabiendo que su boleto a una vida de riquezas está en la “desaparición permanente” de Heathcliff, de repente el dejarlo morir no le suena como algo tan grosero.

De eso trata la historia de Heathcliff y Louie: del loro intentando matar al gato para quedarse con su fortuna, con todo y que el gato no sepa que hay una fortuna esperándolo en un futuro. Como ya podrán imaginar, el destino nunca le favorece a Louie, pues sus intentos de asesinato nunca le salen bien. Por otra parte, Heathcliff es tan tonto que procesa los actos del loro como simples juegos de mascotas, y nunca capta que su “mejor amigo” está tratando de eliminarlo.

Louie descubriendo que la vida de Heathcliff se puede canjear por una vida de fortuna, tras leer el testamento de sus dueños.

Es una dinámica realmente simple, pero funciona de maravilla en mi opinión. Es interesante tener al pájaro siendo el que quiere matar al gato, en vez de lo contrario como es habitual. Además, tanto Heathcliff como Louie tienen su propio carisma individual, donde el primero te cae bien por su inocencia y el segundo por su astucia. Por eso considero que estas dos creaciones de Arthur Davis merecen más reconocimiento.

10.- RALPH PHILLIPS (1954)

Para cerrar esta lista, tenemos a una de las creaciones tardías de Chuck Jones, nacida en un punto de su carrera en el que su estilo personal ya estaba en su punto más refinado. Ralph Phillips no es el típico animal antropomórfico de caricatura cuyas payasadas animadas te matan de risa. Más bien, el humor que evoca es nostálgico y reflexivo.

Ralph imaginando que está en medio de una pelea de pistolas durante una de sus clases.

Ralph es un niño de imaginación muy activa. Siempre que está en una situación aburrida o desagradable, su mente no puede evitar volar al reino de las fantasías, a veces para bien y a veces para mal. Las aventuras mentales de Ralph son como un viaje en el tiempo hacia nuestras infancias, cuando una pecera era un sinónimo de un océano, y un avión de juguete era parte de una armada del ejército.

Aunque la imaginación descomunal de Ralph le ayuda a olvidar sus problemas, también suele provocarle nuevos problemas con la gente que convive, gracias a que se desconecta demasiado de la realidad. Entre regaños de profesores y castigos de padres, Ralph se pregunta por qué pareciera que nadie lo quiere, pero pronto olvida sus conflictos internos cuando su creatividad se enfoca en algún objeto interesante.

Cuando Ralph encuentra la más mínima inspiración, su pequeña sonrisa infantil adquiere espirales. Esa es la señal de que la escena está por cambiar del mundo real al escaparate de ensueño del chamaco.
En este ejemplo, después de ver un hacha, a Ralph se le ocurre jugar a que es George Washington.

Dato curioso: la personalidad de Ralph está basada en las vivencias del propio Jones cuando era niño, pues él también se la pasaba soñando despierto. Eso explica por qué Ralph se siente como un personaje tan “real”, o sea, tan falto de ese espíritu caricaturescamente alocado del Looney Tune promedio. Pero ojo: el que este chamaco no sea como otros personajes no significa que sea aburrido. Como dije al principio de la sección, Ralph evoca un humor más empático, y supongo que por eso me agrada.

¡Y eso es todo, amigos! Espero que mis elecciones para esta lista hayan sido de su agrado.

Me costó algo de trabajo encontrar a diez personajes que encajaran con las reglas que yo misma puse, pues normalmente los personajes de los Looney Tunes suelen venir en extremos: o son de lo más llamativos, o son de lo más aburridos. De todos modos, si alguno de ustedes siente que existe otro miembro del cast clásico que está infravalorado, puede dejarlo en los comentarios. ¡Los leeré con gusto!

Con esta publicación y su precuela, ya tenemos una lista de diez personajes de los Looney Tunes que no me agradan, y una lista de diez personajes que opino que merecen más aclamo. Me he divertido mucho haciendo ambas listas, así que al terminar de escribir esta pensé “¿Por qué no hacer una tercera y así completar una trilogía de publicaciones?”. ¡O mejor aún! Para hacer un cierre con broche de oro, ¿por qué no añadirle a la tercera lista una pizca de reescritura?

Y así, decidí que cerraremos esta trilogía de listas con el tema que mencioné sutilmente en la introducción: un top 10 de personajes de los Looney Tunes con potencial desperdiciado, incluyendo una pequeña reescritura de mi parte para demostrar cómo sacaría yo a relucir ese potencial. Si bien no daré ninguna fecha, esa publicación ya está en fase de borrador, ¡así que espérenla!

Sin más que añadir, me despido. ¡Hasta la próxima, amables lectores! ¡Cuídense mucho!

domingo, 25 de enero de 2026

Diez personajes de los Looney Tunes que merecen más reconocimiento [Parte 1 de 2]

Fandom: Looney Tunes.
Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o medio.
Tiempo estimado de lectura: 17 minutos.

[Link a la Parte 2 disponible aquí

Hace más de un año, en septiembre de 2024, hice una publicación en la que enlistaba un decálogo de personajes de los Looney Tunes que, en mi opinión personal, no eran muy agradables. Al finalizar esa publicación, ofrecí dos opciones: dedicarle una publicación entera a alguno de los personajes enlistados para detallar sus problemas, o hacer una lista opuesta donde colocaría a diez personajes dignos de mayor aprecio.

El público ha hablado, y por eso, es momento de que enliste un nuevo decálogo de personajes de la era clásica de los Looney Tunes, los cuales esta vez tienen en común el estar bastante infravalorados según mi opinión. Igual que en mi lista de malos personajes, me guie por unas cuantas reglas para hacer más justa y precisa esta selección:

– Cualquier personaje con una sola aparición queda descartado. Como cada cortometraje clásico dura un promedio de 7 u 8 minutos, los personajes episódicos tienen un tiempo en pantalla demasiado breve como para juzgarlos adecuadamente. Debido a eso, para entrar a esta lista de personajes agradables, deben tener al menos dos cortometrajes en su currículum. La única excepción a la regla la encontraremos en el puesto 9.

– Los personajes con “potencial desperdiciado” quedan descartados. Si un personaje es descrito como alguien que “pudo haber sido genial si se le hubieran afinado algunos detalles”, entonces no es realmente un buen personaje, porque necesita esas alteraciones para brillar. Los Looney Tunes con potencial desperdiciado tendrán su propia lista en el futuro, pero no pueden entrar aquí en una lista de excelencia infravalorada.

– Los personajes sobresalientes que ya sean famosos quedan descartados. A ver: todos sabemos que Bugs, Lucas, Sam, Elmer, entre otros, son íconos de la animación. Cualquier persona que diga que están “infravalorados” de seguro viene de otra dimensión, porque personajes insignia de su nivel no necesitan más publicidad. Excluiré de esta lista a cualquier personaje que ya cargue con demasiada fama.

– Esta lista se basa puramente en MI OPINIÓN PERSONAL Y SUBJETIVA. Sé que algunos de los puestos serán controversiales para unos cuantos de mis lectores, pero necesito que sepan que estaré hablando de mi propia perspectiva, y que del mismo modo en que yo respeto la de ustedes, les pido de favor que ustedes respeten la mía.

He de recordarles que este NO es un top. Los personajes están ordenados de manera cronológica según su año de debut, así que su posición no refleja jerarquía o nivel de disfrute. Habiendo aclarado eso, podemos comenzar.

1.- BOSKO (1930)

El Looney Tune original. Aquel que lo inició todo… pero aun así no recibe nada de crédito por ello. La situación de Bosko es bastante peculiar a mi parecer.

Bosko, el primer Looney Tune.

Este monito hecho de tinta estuvo atascado en un limbo legal durante bastante tiempo: a pesar de haber sido creado para su estudio de animación, Warner Bros. no tenía sus derechos de autor, por lo que no pudo usarlo durante casi 60 años. La verdadera dueña de Bosko era la Metro-Goldwyn-Mayer: un estudio que ha estado brincando de dueño a dueño durante la mayor parte de su existencia.

Warner pudo hacerse con los derechos de los cortometrajes clásicos de Bosko en los 90s, pero es posible que no haya conseguido los derechos del personaje en sí. En otras palabras, la compañía puede reusar el contenido clásico del personaje, pero tal vez no puede crear contenido nuevo. Eso explicaría por qué Bosko nunca ha sido visto otra vez desde los 90s.

De todos modos, con o sin derechos de autor, Bosko es motivo de cierta controversia estúpida, y por eso Warner Bros. tiene miedo de usarlo. Verán: Bosko está parcialmente inspirado en el humor black-face que era tan aceptado durante la primera mitad del siglo pasado. Por mucho que el canon diga que Bosko es “un chico hecho de tinta”, todos sabemos que su cuerpo no es negro por una razón tan inocente.

Como Bosko es una parcial burla a la gente de raza negra, Warner Bros. tiene baneado al personaje… pero la palabra clave aquí es “PARCIAL”. Bosko NO es sólo un chiste racista con piernas, y por eso creo que su baneo está injustificado. Si la compañía quiere evitar controversias, basta con no hacer chistes racistas y ya.

Un anuncio de aproximadamente 1931-1933 para los Looney Tunes y Merrie Melodies, presentando a Bosko como su personaje principal.

Bosko tiene, cuando mucho, unos cuatro cortometrajes racistas, lo que significa que sus otras 35 apariciones son inspiraciones perfectamente aceptables para sacar nuevo contenido del personaje. Por eso siento que el baneo de Bosko es estúpido: porque hay maneras sencillas de evadir su lado más incómodo.

El chico de tinta es el punto de origen de una de las franquicias animadas más importantes de la historia. Un mal chiste no debería opacar su existencia y legado. Bosko merece más reconocimiento, y en verdad espero que algún día lo reciba.

2.- GOOPY GEAR (1932)

Todo aquel con suficiente experiencia de vida conoce la siguiente verdad universal: la inteligencia no es exclusiva de quienes van a la escuela. La sabiduría y la astucia se pueden encontrar en cualquier lado, y no todas las personas inteligentes visten de traje. La humildad no es un antónimo del intelecto, y por eso creo que Goopy Geer es un personaje tan genial.

La carta de copyright para el cortometraje debut de Goopy Gear.

Este perro de caricatura fue mostrado en sólo tres cortometrajes, y en todos se le presentaba como integrante de una clase económica baja, pero con una gran inteligencia social que le permitía salir a flote. Goopy era un personaje pobre en dinero pero rico en mentalidad, y cuya felicidad se encontraba en darle felicidad a los demás.

Un comediante nato, Goopy solía hacer presentaciones en compañía de su novia (la cual, por desgracia, jamás recibió un nombre oficial) en lugares frecuentados por pueblerinos. Constantemente, ambos hacían comentarios que daban a entender que nunca asistieron a la escuela de música, y aun así siempre se robaban los reflectores a la hora de cantar y bailar.

También es de destacar el hecho de que Goopy y su novia son de las parejas más sanas y armoniosas en la franquicia, pues en ningún momento vemos chistes que involucren a uno humillando al otro. En una serie donde parece que todo debe ser motivo de risa, es bonito ver a una dupla donde la agresión no es necesaria para generar chistes.

Goopy y su novia en un número musical del cortometraje "Moonlight for Two".

En palabras simples, Goopy Geer es un personaje muy bonachón. Su humildad, inteligencia y amabilidad lo vuelven agradable ante mis ojos, y por eso siento que merece más reconocimiento.

3.- YOYO DODO (1938)

El hijo perdido de Bob Clampett, olvidado una vez que el Pato Lucas se volvió su consentido. Visto de cierto modo, Yoyo Dodo es una versión sin refinar del icónico pato negro, pero creo que ahí reside su magia.

Un artwork oficial de Yoyo Dodo para el videojuego "Looney Tunes: World of Mayhem".

Tanto Yoyo como Lucas nacieron como una especie de “encarnación” de la imparable mente de Clampett. La falta de cordura en ambos personajes era una excusa perfecta para que el joven animador hiciera literalmente lo que quisiera en sus caricaturas. La diferencia está en que, a la hora de elegir a Lucas como su favorito, Yoyo se quedó atascado en esa “adolescencia mental” del Clampett de los años 1930s, mientras el pato avanzó a la década de 1940 y maduró junto a su creador.

Sin embargo, aunque Yoyo sea un personaje “a medio cocinar”, siento que eso le ayuda a resaltar su identidad propia. Mientras el resto de los Looney Tunes son el producto de años de prueba y error hasta dar con la fórmula ideal, Yoyo es la materia prima y sin alterar. Este dodo de caricatura es caos puro, sin ninguna debilidad que lo equilibre.

Una hoja de modelo original de 1938 para Yoyo Dodo, quien en aquel entonces se llamaba simplemente "el Pájaro Do-do".
Ray Katz era el director de producción del estudio en aquel entonces, y el código identificador de "L.T. #13" indica que este era el treceavo cortometraje realizado por ese equipo de animación específico: el equipo original de Ub Iwerks que luego le fue cedido a Bob Clampett.

En los Looney Tunes, la simpleza suele ser la clave del éxito. Esa es la razón por la que creo que Yoyo merece más atención: él es un personaje de lo más simple, pero como su única característica es la demencia total, el potencial que carga es casi infinito. Con el lanzamiento de “Daffy in Wackyland” en 2023, quiero tener la esperanza de que nuestro dodo pronto recibirá más reconocimiento, pero eso ya se verá en un futuro.

4.- HUBIE Y BERTIE (1943)

El año de 1942 fue toda una experiencia reveladora para Chuck Jones. Después de cuatro años de fracaso tras fracaso como director para los Looney Tunes, este año trajo consigo sus primeros éxitos reales, enseñándole cuál era su fórmula personal ganadora para hacer comedias realmente buenas. Tras descubrir las claves de la victoria, 1943 fue el momento de ponerlas en uso, siendo la dupla de Hubie y Bertie una de sus primeras obras maestras.

Aunque el equipo de animación nunca fue consistente respecto a cuál color le correspondía a cuál ratón, podías distinguir quién era Hubie y quién era Bertie si te fijabas en sus personalidades. Hubie es el líder atrevido y astuto, mientras Bertie es el secuaz cobarde y tonto.

Este par de ratoncitos son, en pocas palabras, unos maestros del engaño y la manipulación, capaces de lavarle el cerebro a quien sea que deseen. Hubie y Bertie son tan buenos con sus tácticas manipulativas que, en lo personal, creo que hasta podrían ganarle a Bugs Bunny, y por eso jamás fueron puestos en un cortometraje junto a él: porque WB Animation no quería manchar la reputación de su conejo insignia.

Normalmente, la trama de los cortometrajes de Hubie y Betie gira en torno a ellos queriendo tomar una casa cualquiera como su nuevo hogar. Al llegar a un lugar con un refrigerador bien repleto de queso, ambos intentan ponerse cómodos… sólo para toparse con que los dueños tienen de mascota a un gato.

Sabiendo que un par de ratones no podrán vivir cómodamente en un sitio habitado por un gato, Hubie y Bertie deciden que tienen que deshacerse de él, iniciando así la secuencia de chistes del cortometraje. Dichos chistes giran alrededor del dúo ratonil llenando de ideas falsas la cabeza del gato, hasta que él no pueda más y salga huyendo por el pánico de sentir que está perdiendo la cordura.

Otro modo de distinguir a Hubie y Bertie suele ser los dientes. Aunque esto tampoco es infalible, lo usual es que sólo Berie tenga los dientes frontales por fuera.

Hubie y Bertie no conquistan el mundo nomás porque no quieren. Con su habilidad para hacerle creer a otros cualquier mentira que se les ocurra, esta dupla tiene un potencial cómico increíble, y por eso me extraña que no sean considerados ‘personajes insignia’ de la franquicia. Con sólo unos cuantos cameos en la época moderna, siento que Hubie y Bertie merecen más reconocimiento.

5.- CLAUDE EL GATO (1943)

Al hablar de Hubie y Bertie, mencioné que su tipo de cortometraje más común se trataba de ellos manipulando a un gato hasta que perdiera la cabeza. Pues bien: resulta que Claude era ese desafortunado gato.

Aquí tenemos a Claude en uno de sus diseños más reconocidos.

Como personaje, Claude tuvo dos etapas principales: su etapa de víctima, y su etapa de abusón. La etapa de víctima duró desde 1943 hasta 1951, y se caracterizó por esas apariciones conjuntas con Hubie y Bertie en donde ellos lo volvían loco con sus engaños. Una vez que la dupla ratonil fue retirada de circulación en 1951 (en favor de darle más prioridad a otros personajes, como Wile E. Coyote y el Correcaminos), Claude entró en su etapa de abusón, volviéndose él quien quería traerle infortunio a los que estuviesen coprotagonizando sus cortometrajes.

Claude es un saco de boxeo con patas: su existencia se resume a ser el blanco de los chistes, sin importar si está siendo una víctima o un abusón. Es un personaje con rasgos positivos y negativos por igual, lo que se traduce en maleabilidad narrativa para ponerlo bajo cualquier circunstancia sin que se sienta ‘fuera de lugar’.

Por un lado, Claude es un gato hogareño cumpliendo su función habitual de “evitar plagas de ratones en la casa”, así que no lo podemos criticar por ir tras Hubie y Bertie. Además, suele ser presentado como un personaje… de mente blanda… por decirlo de algún modo. Ya sea por inocencia o por algún padecimiento mental, Claude suele ser una presa tan fácil porque no tiene los medios psicológicos para defenderse, lo que lo vuelve fácil de empatizar.

Por el otro lado, Claude también es un gato neurótico, rencoroso, envidioso, y en general, bastante maloso cuando tiene la oportunidad de serlo. Cuando sus enemigos no son Hubie y Bertie, Claude suele ser mostrado como una mascota malcriada que hará lo que sea con tal de obtener lo que quiere, y eso impide que simpaticemos del todo con él. Al tener esas dos caras de la moneda (la empática y la desagradable), Claude se vuelve un personaje apto para todo tipo de situaciones, y por eso me agrada tanto. Da igual si es una víctima o un abusón: Claude siempre saldrá perdiendo por su debilidad mental y su personalidad abrasiva, y eso lo vuelve gracioso.

No obstante, si nos salimos un poco de los cortometrajes en sí y nos ponemos a analizar la situación en el mundo real, puedo comprender por qué Claude es un personaje poco reconocido: más que nada, él era un experimento para Jones. El gato le sirvió a su creador meramente para experimentar con su estilo de dibujo y sus expresiones faciales, en una época en la que estaba evolucionando de un director fracasado a uno exitoso.

Aquí están todos los demás diseños que Claude tuvo durante sus 19 años de vigencia en la Era Clásica de los Looney Tunes. Por lo general, los diseños que tienen la línea roja en el centro de su pecho son los considerados "los diseños oficiales". Sin embargo, la verdad es que cada aparición moderna del personaje elije el diseño que más le agrade al director de turno, así que tú puedes tomar el que más te guste y ya.

La razón de que Claude tuviera una personalidad tan compleja era que, así, Jones podría dibujarlo expresando una amplia gama de emociones en sus cortometrajes, para ir descubriendo poco a poco cómo dibujar bien cualquier expresión necesaria en sus otras creaciones. Asimismo, la razón por la que Claude cambiaba de diseño en cada aparición era que Jones estaba experimentando con distintas formas de dibujar personajes de caricatura. De hecho, si alguno de ustedes está interesado en aprender a dibujar o animar emociones tan caricaturescas como en los Looney Tunes, les recomiendo mucho ver los cortometrajes de Claude, pues se puede notar lo mucho que Jones los usaba de ‘prueba de dibujo’.

En fin: como Claude fue inventado como un mero experimento, es de entender que no haya tenido tanto reconocimiento en la Era Dorada de los Looney Tunes. Sin embargo, considero que su complejidad lo vuelve digno de mayor atención, y por eso lo pongo en esta lista.

CONTINUARÁ… [Link a la Parte 2 disponible aquí]