domingo, 24 de mayo de 2026

Top 10 personajes de los Looney Tunes con potencial desperdiciado [Parte 3 de 3]

Fandom: Looney Tunes.
Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o medio.
Tiempo estimado de lectura: 22 minutos.

[Link a la Parte 2 disponible aquí

PUESTO 3: Quick Brown Fox y Rapid Rabbit (1969)

Nuestro cuarto puesto ocupado por personajes de la Era Warner-Seven, y también, el más controversial si Pepé Le Pew no hubiera estado aquí arribita. Pocas veces me verán dándole crédito a unas copias tan descaradas como lo son Quick Brown Fox y Rapid Rabbit: un plagio obvio de Wile E. Coyote y el Correcaminos. No obstante, se dice que “la imitación es la forma más pura de la admiración”, así que hoy voy a romper una lanza por estos dos plagios, ya que siento que arreglarlos es demasiado fácil.

Una de las primeras trampas que Quick Brown arma para atrapar a Rapid. Ya sé que es muy simple para estándares de los Looney Tunes, ¡pero hey, es un comienzo!

Quick Brown es una copia de Wile E., siendo ambos cánidos inventores armando trampas complejas para atrapar a sus presas. A su vez, Rapid es una copia del Correcaminos, siendo ambos presas súperveloces que, por pura suerte y conveniencia de guion, siempre escapan de las trampas de sus perseguidores, además de que emiten un sonido como de bocina mientras corren.

Podría parecer que un plagio tan descarado no tendría modo de ser arreglado a menos que los rehagamos desde cero, pero nada más alejado de la verdad: es muy fácil arreglar a Quick Brown y Rapid si sabes dónde buscar y por dónde comenzar. Y ahora, yo les diré cómo conseguirlo.

Cualquiera que sea un fan ávido de los Looney Tunes ha escuchado hablar de “las 11 Reglas del Coyote y el Correcaminos”: una serie de lineamientos creados por Chuck Jones para asegurarse de que sus cortometrajes mantuvieran una alta calidad y consistencia narrativa. Si queremos que Quick Brown y Rapid dejen de ser calcos de Wile y el Correcaminos, basta con que rompamos algunas de las reglas en pro de darles su propia identidad.

Una de las pocas diferencias que existen entre el Correcaminos y Rapid Rabbit es que, mientras el primero no parece ni siquiera notar que lo están cazando, el segundo está consciente de ello y suele contraatacar a su cazador.

De las 11 reglas que Wile E. y el Correcaminos siguen, yo romperé las siguientes para reescribir a Quick Brown y a Rapid:

– REGLA 4 – “Nada de diálogo, salvo los ‘Beep Beep’ del Correcaminos y los quejidos de dolor de Wile”: yo les daré diálogos regulares a Quick Brown y a Rapid.
– REGLA 5 – “El Correcaminos no puede salir de los caminos, pues por eso se llama ‘Correcaminos’”: yo haré que Quick Brown y Rapid vivan en un bosque silvestre, por lo que no existirán caminos que les pongan frontera.
– REGLA 7 – “Todas las herramientas, armas y aparatos mecánicos deben ser de la marca ACME”: como Quick Brown y Rapid vivirán en un bosque inconexo de la civilización, haré que Quick Brown fabrique por mano propia la mayoría de sus herramientas. Habrá algunas cosas que sí pida por correo, pero no serán de marca ACME.
– REGLA 8 – “El mayor enemigo de Wile son la fuerza de gravedad y las leyes de la física en general”: aunque a veces sí haré que Quick Brown falle debido a pura lógica de caricatura, la mayor parte del tiempo podremos atribuirle sus fracasos a errores de diseño en sus trampas.

Quick Brown preparando una trampa estilo "Rube Goldberg". Ya saben: esas máquinas en las que cada mecanismo activa al mecanismo que sigue, y ese al que sigue, y así sucesivamente.

Con estos cuatro distintivos entre la dupla del desierto y la dupla del bosque, esta es mi versión de Quick Brown Fox y Rapid Rabbit:

Quick Brown Fox es un inventor infravalorado… o al menos, eso es lo que él cree. Su sueño es ser reconocido algún día por su talento, y conseguir trabajo en la famosa empresa ACME. Buscando un lugar tranquilo para desarrollar el potencial que cree tener, Quick Brown se acaba de mudar a una cómoda cueva en el bosque. Aquí conoce a Rapid Rabbit: un joven conejo que aspira a ser el mejor atleta del mundo.

La velocidad natural de Rapid es asombrosa, lo que le da a Quick Brown una idea: si logra crear un invento infalible para atraparlo, de seguro ese invento podrá ser su boleto de entrada al equipo de ingeniería de ACME. Como Rapid es joven e inocente, a Quick Brown no le cuesta trabajo convencerlo de que ‘él es su amigo’, y que sus inventos son ‘pistas de obstáculos’ con los que podrá entrenar para alcanzar su sueño.

Entonces, mientras Quick Brown se desvive en cada cortometraje por crear una trampa infalible contra Rapid, Rapid ve todo como un divertido circuito de entrenamiento propiciado amablemente por su ‘buen amigo y vecino’ Quick Brown. Desde luego, las trampas nunca funcionan, trayéndole humillación y frustración al zorro… eso sin mencionar que, como el conejito lo ve como un amigo, tiene que soportar sus infantiles e incesantes parloteos.”

PUESTO 2: Merlín el Ratón Mágico y Second Bananas (1967)

Nuestro último puesto ocupado por un miembro de la Era Warner-Seven. Antes que nada, quitémonos de encima la obvia aclaración de que “Merlín el Ratón Mágico y Second Bananas fracasaron por su simpleza” porque estoy segura de que ya no necesito detallarlo a estas alturas. Más bien, centrémonos en lo fácil que será reparar a esta dupla, sabiendo que alguien más ya dio el primer paso.

Originalmente, Merlín era un mago de esos que dan shows infantiles, con los típicos trucos que en realidad son meras ilusiones ópticas. El éxito de Merlín en sus presentaciones era inexistente, y si a eso le sumábamos que el fulano es un pequeño ratón, no nos debería extrañar que sus shows se volvían persecuciones de parte de felinos hambrientos o espectadores insatisfechos. Acompañando a Merlín, teníamos a Second Bananas: un ratoncito que fungía de asistente en sus actos de magia, pero cuya imprudencia infantil muchas veces solía meterlos en problemas.

Cabe aclarar que, a pesar de lo que dije antes, Merlín sí tiene magia real: puede darles vida a objetos inanimados, desaparecer o reaparecer a voluntad, sacar cosas de su sombrero que no deberían caber ahí, etcétera. Sin embargo, los cortometrajes nunca explican por qué Merlín no usa su magia real en los espectáculos.

Uno de los ejemplos más característicos de la magia real de Merlín es su alfombra mágica. Ya sé que es cliché, pero supongo que peor es nada, ¿no creen?

Considero que el problema con Merlín es que no tiene justificación alguna para su forma de actuar. Es ahí donde entra el “primer paso” que mencioné antes.

Igual que con Cool Cat, Merlín tuvo una pequeña aparición en Tiny Toons Looniversity, donde los creadores aprovecharon para reescribirlo un poquito. En esa versión, Merlín puede ser descrito como un troll: alguien que gusta de asustar o sorprender a la gente para divertirse. Su rutina consiste en fingir que es un fraude con los típicos trucos baratos, y cuando el espectador llega al límite de su paciencia, sorprenderlo con magia real. Second Bananas no aparece en Looniversity, pues como el propio Merlín sólo fue un cameo, no hubo tiempo para meter a su asistente.

En Tiny Toons Looniversity, nos dicen que Merlín y Bugs crecieron juntos en el campo. Ambos tienen una rutina similar de "casualmente volar las cabezas de sus enemigos", pero mientras Bugs lo hace durante su vida cotidiana, Merlín lo hace como forma de trabajo.

Me agrada la propuesta de que Merlín guarda su magia para el último minuto como forma de jugar con la audiencia, así que mi reescritura sólo añadirá un poco más de lore e incluirá a Second Bananas en la mezcla. Esta es mi versión de la historia:

Merlín el Ratón Mágico es un artista inusual: en vez de apelar al público lo más pronto posible, le gusta jugar con su tiempo y con sus espectadores. Fingiendo ser un fraude durante el 90% del show y revelando su verdadero talento sólo hasta el 10% final, Merlín intenta generar tensión dramática sobre su audiencia.

Sin embargo, la mayoría de la gente no tiene la paciencia para sentarse durante veinticinco minutos viendo a un ‘mago de pacotilla’ sacando conejos de peluche de su sombrero o usando serruchos de goma para partir falsamente a alguien por la mitad. Si Merlín inicia una presentación con un teatro lleno de gente expectante, la termina con un teatro vacío y malas reseñas en todos los medios posibles.

En raras ocasiones, una o dos personas se quedan durante el acto entero (para abuchear y burlarse), pero Merlín no pierde la compostura y mantiene su rutina habitual, logrando cerrarle la boca a sus detractores cuando los cinco minutos finales llegan y la verdadera magia comienza.

Acompañando a Merlín, tenemos a Second Bananas: su leal asistente y seguidor #1. Merlín sabe que es normal que la gente lo menosprecie por su insólito estilo de espectáculo, pero Second Bananas sigue siendo un niño, y su reacción ante cualquier menosprecio hacia Merlín tiene mucho menos tacto.

El joven ratón es de mecha corta cuando se trata de lidiar con críticos, por lo que suele meter en problemas a Merlín con frecuencia. Es un alivio que Merlín tenga una personalidad más confiada y refinada para calmar las aguas, sin mencionar su magia real, capaz de defenderlo cuando es imposible terminar las cosas mediante el diálogo civilizado.”

PUESTO 1: Buddy (1933)

A lo largo de este listado, hemos hablado de muchos personajes mediocres: gatitos olvidados por su antigüedad, ratones despreciados por su falta de carisma, zorrillos funados, humanos mal manejados… No podemos negar que lo que hemos visto va desde lo olvidable hasta lo insultante.

Y aun así, creo que ni uno de nuestros nueve puestos anteriores le llega a los talones, en una escala de mediocridad, a nuestro puesto 1. Lo que tenemos ante nosotros es el equivalente a un disparo en el cráneo: es un milagro que no haya sido letal para la franquicia.

Buddy es todo lo contrario a lo que los Looney Tunes representan. Él es amigable, caritativo, armonioso, tierno, y un sinfín de adjetivos más que implican lo opuesto a lo que una franquicia sobre slapstick de caricatura debería tener.

Pero más allá de esa lindura que nos recuerda un montón a Sniffles, lo que vuelve a Buddy un personaje tan letal es lo soso, aburrido, y falto de inspiración que se siente.

Igual que Beans, Buddy solía aparecer al comienzo y al final de cada cortometraje de su época. Admiren, damas y caballeros, el soso diseño de Buddy: un fulano cualquiera con trajecito. ¡Cuando menos Norman usaba lentes! ¡Buddy no tiene NADA de especial o distintivo!

Entonces, ¿cómo puedo decir que ‘Buddy tiene un potencial desperdiciado’, si es un personaje tan anti-Looney Tunes? Simple: alguien más ya lo hizo, pero se quedó a medias. Igual que con Cool Cat y Merlín el Ratón Mágico, ya hemos visto a un escritor profesional darle unos ajustes a Buddy en un cameo sorpresa. Lo único que yo debo hacer es expandir la idea de ese cameo para que pueda sostenerse en un rol principal y protagónico.

Esta captura viene del cortometraje "Buddy the Gee Man": el último cortometraje clásico en que el personaje estuvo presente. La trama se puede resumir a "Buddy se convierte en el rector de una prisión, y procede a convertirla en un paraíso para los reclusos". Crear una trama más sanitizada que esta es una misión imposible, y lo digo en el peor sentido posible.

Es un cambio de 180°, pero al mismo tiempo, es de lo más simple. Mis respetos para Tom Ruegger, quien es el creador de Animanía, de los Tiny Toons, y de las bases para mi Buddy reescrito. A mí jamás se me habría ocurrido la idea que él tuvo para salvar a este personaje “insalvable”, y por eso quería hacerle una mención.

En el episodio 65 de Animanía, se nos cuentan los orígenes de Yakko, Wakko y Dot dentro del universo de la serie. Para quienes no estén familiarizados con Animanía, un poco de contexto: en ese universo, los personajes de caricatura son seres vivos de carne y hueso, que trabajan como actores profesionales en los cortometrajes en los que aparecen.

Según lo que nos dice el episodio 65, el trío animaníaco fue traído a Warner Bros. porque Buddy era un terrible actor cómico. El fulano era descrito como “una cura infalible para el insomnio”, así que para darle algo de vida a sus cortometrajes, Yakko, Wakko y Dot fueron contratados como sus rivales amistosos. Eventualmente, Buddy fue despedido, el trío animaníaco se volvió protagonista, y fin de la historia… o al menos, eso es lo que todos creían.

Resulta que, tras ser despedido y reemplazado, Buddy comenzó a guardarle un enorme rencor al trío animaníaco, al grado de intentar matarlos durante el festejo de su sexagésimo quinto cumpleaños. Desde luego, el intento de asesinato falla y el episodio termina bajo el mismo estatus quo de siempre, pero como dije antes, las semillas para una reinterpretación total de Buddy habían sido plantadas.

En el universo ficticio de Animanía, los hermanos Warner (y la hermana Warner) fueron creados para darle algo de caos a los aburridos cortometrajes de Buddy. Por fuera, Buddy fingía llevarse bien con las tres criaturitas, pero por dentro, los odiaba con toda el alma.

El Buddy que todos conocemos es excesivamente dulce y lindo, y por eso fracasa como personaje de los Looney Tunes. Para remediarlo, lo que Ruegger hizo en su versión para Animanía fue volverlo un doble cara: actúa tierno frente a las cámaras, pero es brutal cuando la ternura no le sirve. Es un cambio simple pero muy efectivo, pues reduce el peso de la ternura de Buddy sin necesidad de quitársela. También me gusta el concepto de que Buddy le guarde rencor a otros Tunes por ser más exitosos que él. Entonces, para mi reescritura de Buddy, el trasfondo que le daremos será el siguiente:

Buddy es un Tune que ha visto días mejores. Hace varios ayeres se encontraba en la cima del mundo, trayendo alegría mediante sus canciones, bailes y actos amistosos. Pero ahora, el mundo lo ha olvidado en favor de los Tunes más salvajes y groseros. Buddy no entiende qué hay de atractivo en un montón de Tunes atacándose entre ellos; y creyendo que el resto de la sociedad ha perdido la razón y la decencia, ha decidido lanzarse en una cruzada de un solo hombre.

Buddy suele ser afable en su vida cotidiana, y quienes lo conocen lo ven como un sujeto ‘promedio pero bueno’. Pero si se cruza con algún otro Tune en la calle, su personalidad da un vuelco total, volviéndose un típico villano de slapstick. Desde este punto, la historia se estandariza a lo típico de un Looney Tune: Buddy usa dinamita, trampas complicadas, armas de fuego, etcétera, para intentar capturar o eliminar al Tune con quien se cruzó.

Dicho Tune NUNCA nota que Buddy está queriendo eliminarlo. A veces es porque Buddy no sabe colocar bien sus trampas o tiene mala suerte. Otras veces es porque todo el mundo tiene tan asimilada la idea de que ‘Buddy es un buen chico’ que parecen estar ciegos ante la obviedad del chamaco queriendo matarlos.

Lo más irónico es que Buddy se ha obsesionado tanto con la idea de ‘destruir a los nuevos Tunes para volver a los buenos viejos tiempos’ que no se da cuenta de que él mismo está abandonando el estilo de los buenos viejos tiempos. Al ceder ante su deseo de eliminar a la competencia, Buddy se está volviendo tan salvaje y grosero como los Tunes a los que tanto repudia, pero le falta la autoconsciencia para captarlo.

Otra ironía se halla en que, por limitarse a usar armamento slapstick, Buddy está ignorando su naturaleza como un Tune de la vieja escuela, junto a las ventajas que eso conlleva. Cualquier persona que haya visto una caricatura de la misma antigüedad de Buddy sabe que, con tocar o cantar una simple canción, estos personajes pueden controlar las leyes de la física como lo deseen. Si Buddy orquestara una trampa al ritmo de una melodía que domine, no hay duda de que aniquilaría a su blanco.

Al final, Buddy es un Tune bastante capaz, pero que está tan obsesionado con sus planes de ‘restauración moral mundial’ que no nota que con pocos ajustes a su rutina cómica podría regresar a la cima.”

CONCLUSIÓN

¡Por fin hemos terminado! Al momento de publicar esto, faltan menos de cuatro años para que la franquicia de los Looney Tunes cumpla cien años. ¡Cien años! ¡Un siglo completo! Algunos incluso dirían que faltan menos de tres años, considerando la fecha de creación del piloto. Independientemente de qué año consideres como el verdadero punto de origen de los LT (1929 o 1930), es innegable que esta franquicia ha recorrido un larguísimo camino.

Elaborar mis reescrituras para estos diez personajes fue divertido. Normalmente, me gusta crear personajes con más profundidad, así que tener que limitarme a menos de una cuartilla por cada propuesta fue un bonito reto (aunque por poco fallo con Buddy, ups).

Mi objetivo con esas mini-reescrituras fue mantener el espíritu cómico de los LT clásicos, pero también darles un toque de personalidad extra que es tan demandado en el mundo de la animación actual. La caracterización de El Invasor (de “El Día que la Tierra Explotó: una Película de Looney Tunes”) fue una gran inspiración, así que díganme en los comentarios si logré darles a estos diez personajes ese mismo toque clásico y moderno simultáneo con mis reescrituras.

En esta longeva saga de publicaciones, hemos visto a personajes que no me agradan, personajes que me agradan más que al público general, y personajes que me agradarían si se les hicieran unos cambios. ¿Qué les ha parecido el recorrido entero?

Sin más que añadir por ahora, me despido. ¡Hasta la próxima, amables lectores! ¡Cuídense mucho!

domingo, 17 de mayo de 2026

Top 10 personajes de los Looney Tunes con potencial desperdiciado [Parte 2 de 3]

Fandom: Looney Tunes.
Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o medio.
Tiempo estimado de lectura: 19 minutos.

[Link a la Parte 1 disponible aquí] / [Link a la Parte 3 disponible aquí] 

PUESTO 7: El Ratón de la Calle 57 (1961)

Estoy segura de que, al leer el subtítulo, el 99% de ustedes se preguntó “¿Quién es ese?”, y no los culpo. Lo que tenemos enfrente es un personaje tan, pero TAN terciario, que estaría genuinamente sorprendida si alguien me dijera que lo conoce. Pero eso sí: lo desconocido no le quita lo interesante ante mis ojos.

Para quienes no lo conozcan, les presento al Ratón de la Calle 57. Si en esta imagen lo ven medio rarito, es porque se emborrachó comiendo un pastel hecho con ron.

En el puesto 9 hablamos sobre Sniffles: un ratoncito lindo que Jones creó en sus inicios como director. Dieciocho años después, Jones volvió a crear a otro ratoncito lindo, sólo que esta vez lo hizo bien, gracias a la experiencia acumulada. Adorable y gracioso al mismo tiempo, el Ratón de la Calle 57 es un grandioso personaje… bajo los estándares de un personaje terciario.

En este cortometraje, el Ratón amanece con una terrible migraña y sale de su madriguera para buscar algo de hielo para su cabecita. Sin embargo, termina confundiendo un diamante con un bloque de hielo, causando pánico en la joyería de la que lo roba.

La situación con el Ratón de la Calle 57 es que, como Jones no lo pensó como un protagonista insignia (al estilo de Bugs, Lucas, Porky, etcétera), jamás tuvo la oportunidad de ir un paso más allá. La criaturita derrocha personalidad y carisma, pero como no tiene una historia que contar, la personalidad y el carisma se quedan como abandonadas en un baúl.

¡Por favor: el simple hecho de que no tenga nombre, y que me tenga que referir a él como “el Ratón de la Calle 57”, debería ser suficiente indicativo de lo necesitado que está por algo de historia! El deber me llama, por lo que ahora les dejo mi reescritura para este encantador amiguito:

Cheesy Hunt es un ratón de alta categoría (o al menos eso cree él), así que cuando sale de vacaciones, no se hospeda en cualquier sitio. Sólo los restaurantes más finos, los museos más valuados, los hoteles mejor calificados, y los lugares más exclusivos son dignos de su presencia. Sin embargo, la vida de un ratón consiste en mendigar por las sobras y vivir en refugios sucios. La vida humana tiene mucha más alcurnia, por lo que Cheesy necesita tomar algunos riesgos para gozar como a él le gusta.

Los cortometrajes de Cheesy nos mostrarían la reacción de la gente al encontrarse con un ratón en lugares que, teóricamente, deberían estar libres de criaturas de su tipo. También nos mostrarían lo poco que Cheesy entiende de las normas civiles humanas, pues por muy elegante que se considere, al final sigue siendo un ratón.

Él no entiende que no es adecuado comerse la comida de los demás, ni treparse a una escultura para ver a detalle su tallado, ni dormir en la cama que alguien más ya está usando, ni aparecerse como si nada en sitios que claramente no lo recibirán con los brazos abiertos. Cheesy intenta actuar como un tipo sofisticado, pero en su inocencia innata de Looney Tune, jamás nota que no podrá ser tratado como un auténtico tipo sofisticado hasta que aprenda modales.”

PUESTO 6: Cool Cat (1967)

El segundo puesto del top que está ocupado por un personaje de la Era Warner-Seven: ahora les presento a la estrella fallida de los 1960s, Cool Cat. Este es de los personajes cuya reescritura me costó menos trabajo, porque un producto oficial de la franquicia ya dio el primer paso en arreglarlo. Pero no nos adelantemos.

Este felino está basado en el espíritu relajado que se respiraba en Estados Unidos durante la década de 1960. En términos menos poéticos, Cool Cat es un hippie, pero sin las drogas alucinógenas ni la ropa chistosa. Pacífico, calmado, amigable, muy sesentero… y ya. No hay mucho más que podamos decir de Cool Cat, pues él fue un producto que no pudo sostenerse una vez que comenzó la siguiente década.

Aquí tenemos a Cool Cat a punto de decirle a un cazador dónde encontrar una gasolinera.

Cool Cat fue pensado como un reemplazo para Bugs Bunny, pero como estamos hablando de la Era Oscura de los Looney Tunes, no hay que ser un genio para suponer por qué falló. Igual que con Bunny y Claude, el problema de Cool Cat está en su simpleza extrema. Está bien crear personajes poco profundos, pero si quieres competir en las mismas ligas que Bugs Bunny, no puedes quedarte así de bidimensional.

Durante mucho tiempo, yo pensé que Cool Cat era un personaje insalvable. Sin embargo, después de su breve cameo en Tiny Toons Looniversity, tuve que replantear mi postura. Durante los 20 segundos en los que a Cool Cat se le permitió estar en pantalla, se le representó como un supervisor educativo encargado de monitorear la calidad de la Looniversidad. Sin embargo, gracias a que es tan relajado y permisivo, sus evaluaciones de calidad no tienen criterio alguno. Él aprueba cualquier cosa que se ponga enfrente, por muy mala que sea.

En su cameo para Tiny Toons Looniversity, vemos a Cool Cat haciendo una revisión de la Looniversidad... excepto que no revisa nada de lo que ve. Cool Cat es tan liberal con sus revisiones, que hubo un año en que la decana Abuelita simplemente le puso una peluca, unos lentes y unos guantes a un roomba, y Cool Cat no tuvo problema con ello.

Me encanta esta idea de volver a Cool Cat un trabajador ineficiente gracias a su excesiva calma, así que para mi reescritura, voy a expandir ese concepto… pero yendo en sentido contrario. Si queremos que Cool Cat sea visto como protagonista, debemos hacer que salga triunfador en sus cortometrajes, incluso si está manejando las cosas como un hippie sin criterio. Ese será mi punto de comedia: el hecho de que Cool Cat esté haciendo mal las cosas, y aun así obtenga buenos resultados. Pasemos a mi narrativa propuesta:

Cool Cat es todo lo que podrías buscar en un amigo: honesto, amable, confiable, generoso y, sobre todo, relajado. Como su nombre lo dice, él es la definición de ‘cool, por lo que tiene una facilidad increíble para entablar buenas relaciones sociales. Gracias a ello, es común verlo como candidato a líder en toda clase de empresas y organizaciones, desde simples tiendas departamentales hasta gobiernos municipales.

Normalmente, la mayoría de la gente aplaude con entusiasmo cuando un líder tan agradable como Cool Cat aparece en sus vidas. Pero también, siempre hay una persona con el suficiente sentido común como para darse cuenta de que UN LOONEY TUNE NO TIENE LAS CAPACIDADES MENTALES NECESARIAS PARA LIDERAR UNA EMPRESA.

La naturaleza de los Tunes es alocada, pues no por nada el adjetivo que los describe es ‘looney’/‘lunático’. Un lunático no puede llevar una organización al éxito, y por ello, esa única persona lógica intenta buscar el modo de sacar de ahí a Cool Cat antes de que los lleve a todos a la quiebra.

Sin embargo, por la magia del guion (y de las buenas relaciones sociales), Cool Cat siempre logra superar cualquier obstáculo de maneras poco comunes, por lo que la persona lógica termina derrotada y/o humillada. Desde luego, nuestro felino nunca nota las agresiones, ni mucho menos las contraataca directamente. La trama está de su lado, y por eso, él es un emprendedor exitoso.”

PUESTO 5: Norman Normal (1968)

Nuestro tercer personaje de la Era Warner-Seven, y uno de los más peculiares en esta franquicia de 96 años de antigüedad. Norman Normal es una irregularidad, pues lo que tenemos aquí es un simple hombre cuerdo en el mundo de los Looney Tunes.

Creado como un intento (fallido) de hacer cortometrajes dirigidos a la audiencia adulta, Norman es un oficinista lidiando con los conflictos morales que se le presentan en su trabajo. Cuando su jefe le pide llevar a cabo acciones poco éticas, Norman busca consejo, pero como no lo encuentra, deja que la audiencia decida por su cuenta y termina el cortometraje con un final abierto.

El jefe de Norman pidiéndole que se vaya de fiesta con un potencial cliente en mayoreo... para emborracharlo y así manipularlo a que compre una gran suma de productos de su empresa. Este es el conflicto que comienza el cortometraje: ¿Norman debería romper su código moral para satisfacer a su jefe, o desobedecerlo y correr el riesgo de perder su trabajo?

Norman es un personaje razonable y educado, al grado de que es difícil creer que en verdad es un Looney Tune. Sin embargo, al igual que otros personajes de la Era Oscura, comete el mismo error de ser demasiado bidimensional para su propio bien.

Similar al Ratón de la Calle 57, mi problema con Norman es que tiene mucha personalidad pero carece de una historia que contar. Sabemos que el fulano es honorable y de buen corazón, pero como no tenemos detalles de su entorno, no hay dónde poner en uso ese honor y esa bondad. El hecho de que su único cortometraje termine con un final abierto nos deja incluso más faltos de información, pues no nos da una respuesta directa al modo en que Norman soluciona sus problemas.

Manteniéndonos en la temática del alcohol, el cortometraje prosigue con Norman yendo a una fiesta donde todas las personas con las que habla están borrachas o le sugieren que se emborrache él también. Norman rechaza todas las ofertas, y al final termina yéndose de la fiesta debido a la incomodidad.
Por si no ha quedado claro, Norman Normal no es precisamente un bastión de la comedia como el resto de sus congéneres animados.

Para arreglar a Norman, yo le daré un trabajo definido y una vida cotidiana. Si le damos un entorno apto, lo veremos desenvolverse bien en sus historias sin necesidad de finales abiertos ni dilemas morales. No obstante, como Norman también es un sujeto común, dejarlo a solas sería un error, pues él no puede propiciar comedia por su cuenta. Debemos darle un acompañante que lo contraste bien… ¿pero por qué limitarnos a UN acompañante? Mi propuesta es la siguiente:

Norman Normal es un Tune muy especial, por mucho que su nombre indique lo contrario. A pesar de tener las habilidades de caricatura que definen a cualquier Tune, su mente está cuerda, lo que lo vuelve una especie de ‘puente’ metafórico entre los otros Tunes y el resto de la sociedad.

Norman trabaja como consejero laboral, con el objetivo de ayudar a sus congéneres a encontrar modos de adaptarse a un estilo de vida más civilizado. Norman es respetado por todos los Tunes que lo conocen, debido a sus altos estándares morales. Ni siquiera villanos como Sam Bigotes o Marvin el Marciano se atreven a ponerle un dedo encima.

E incluso si se atrevieran a hacerle daño, no lo lograrían. Debido a que su trabajo involucra entrevistar a otros Tunes hasta conocerlos a fondo, Norman siempre tiene objetos con los cuales defenderse, en caso de un ataque de ira o de locura por parte de su entrevistado. Con el poder de la lógica de caricatura, Norman puede sacar de la nada escudos policiales, máscaras para soldar, guantes de beisbol, etcétera. Pero ojo: su arsenal no incluye objetos para atacar, sólo para defenderse.

Los cortometrajes de Norman suelen abordar sus entrevistas con otros Tunes, lo que comúnmente resulta en una oficina destruida, un Tune con un nuevo trabajo, y un Norman perfectamente intacto a pesar de estar rodeado de fuego y escombros. Otras veces, sus cortometrajes tratan de salidas casuales con otros Tunes, y de ver cómo ambos lidian con un mismo problema de maneras muy distintas.”

PUESTO 4: Pepé le Pew (1945)

¡Alto ahí, gente! ¡Bajen las antorchas y guarden los instrumentos de tortura! ¡Antes de que me denuncien por querer defender a este zorrillo de caricatura, al menos denme la oportunidad de argumentar!

A ver, todos recordamos lo que sucedió en 2021 con Pepé Le Pew: un columnista lo tachó de “acosador sexual”, y cuando su artículo se volvió viral, Warner Bros. respondió baneando al personaje casi por completo. Pepé fue eliminado de la película “Space Jam 2: Un Nuevo Legado”, no tuvo apariciones en “Looney Tunes Cartoons” ni en “Tiny Toons Looniversity”, y hasta se canceló una película dedicada a él que llevaba siendo trabajada desde 2016.

Aquí tenemos a Pepé en su icónico rol de "amante indeseado de Penélope Pussycat".

Cuando aquella controversia se alzó, la hija de Chuck Jones se pronunció en contra del baneo, y siendo sincera, yo estoy de acuerdo con ella. Los argumentos que la señorita Jones usó para defender a Pepé fueron, a grandes rasgos, los siguientes:

1.- La gracia del personaje nunca fue verlo acosando a Penélope Pussycat, sino verlo creerse a sí mismo como ‘la pareja ideal’ a pesar de su terrible olor. Pepé no es chistoso por molestar mujeres. Lo es porque no deja de pelear por una causa perdida.
2.- El personaje es una parodia de las típicas películas románticas sobre el protagonista encontrando a su media naranja por azares del destino. Pepé no está inspirado en actos criminales, sino en cursilerías de cine que no le molestan a nadie.
3.- En los 81 años que el personaje ha existido, no ha habido ni un sólo registro penal de gente que haya cometido crímenes de acoso porque fue inspirado por Pepé Le Pew. Por tanto, suena exagerado declarar que él es un promotor de semejantes conductas.
4.- Si lo que tanto le incomoda a la gente es el lado romántico de Pepé, basta con reescribirlo un poco para solucionar el problema. No es necesario banearlo por completo. Lo que la hija de Jones sugirió fue volverlo “un desempleado buscando un trabajo, con su estilo característico tan ultra-persisitente”, pero también está abierta a cualquier otro rumbo de escritura que a la gente se le ocurra, con tal de que sea respetuoso con el espíritu del personaje.

Existen unos cuantos cortometrajes de Pepé que yo considero vitales para demostrar que él puede ser más que un desagradable "acosador sexual" (nótense las comillas). Uno de estos cortometrajes es "Odor of the Day", de 1948.
Me disculpo por la baja calidad de la captura, pero fue lo mejor que encontré.

Todo este asunto de Pepé Le Pew, su baneo y su reescritura ha estado flotando en mi mente desde hace un buen tiempo. El tema guarda potencial para una publicación entera, así que por ahora mantendré resumidas las cosas. Me agrada la idea de la hija de Jones sobre reescribir el rumbo narrativo de las persecuciones de Pepé, pero no quiero descarriarlo del romance. Sólo quiero darle motivos más empáticos para que su supuesto “acoso” no sea percibido como tal. Esta es mi propuesta:

Pepé Le Pew adora las historias románticas. Ya sean escritas en libros, narradas en la radio o exhibidas en los cines, él las consume con suma rapidez. Su sueño es algún día vivir en carne propia una historia de amor… pero tal parece que la idea se le ha subido de más a la cabeza. Como si estuviésemos hablando de Don Quijote, Pepé ha enloquecido por consumir tantas historias de amor, y ahora vive alucinando con encontrar a la chica ideal.

Dependiendo de la historia más reciente que haya disfrutado y/o del lugar del mundo donde se encuentre, Pepé sale a buscar a una linda zorrillita que encaje con la idea en su mente. Él armará escenarios, organizará citas, y buscará el modo de hacer su visión tan real como pueda. Desde luego, todas las chicas huyen de sus exagerados esfuerzos y su insoportable hedor, pero eso sólo lo anima a seguir buscando a ese ‘alguien’ especial: alguien que pueda darle su ansiado final de telenovela.”

CONTINUARÁ… [Link a la Parte 3 disponible aquí]