domingo, 17 de mayo de 2026

Top 10 personajes de los Looney Tunes con potencial desperdiciado [Parte 2 de 3]

Fandom: Looney Tunes.
Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o medio.
Tiempo estimado de lectura: 19 minutos.

[Link a la Parte 1 disponible aquí] / [Parte 3 disponible a partir del 24 de mayo] 

PUESTO 7: El Ratón de la Calle 57 (1961)

Estoy segura de que, al leer el subtítulo, el 99% de ustedes se preguntó “¿Quién es ese?”, y no los culpo. Lo que tenemos enfrente es un personaje tan, pero TAN terciario, que estaría genuinamente sorprendida si alguien me dijera que lo conoce. Pero eso sí: lo desconocido no le quita lo interesante ante mis ojos.

Para quienes no lo conozcan, les presento al Ratón de la Calle 57. Si en esta imagen lo ven medio rarito, es porque se emborrachó comiendo un pastel hecho con ron.

En el puesto 9 hablamos sobre Sniffles: un ratoncito lindo que Jones creó en sus inicios como director. Dieciocho años después, Jones volvió a crear a otro ratoncito lindo, sólo que esta vez lo hizo bien, gracias a la experiencia acumulada. Adorable y gracioso al mismo tiempo, el Ratón de la Calle 57 es un grandioso personaje… bajo los estándares de un personaje terciario.

En este cortometraje, el Ratón amanece con una terrible migraña y sale de su madriguera para buscar algo de hielo para su cabecita. Sin embargo, termina confundiendo un diamante con un bloque de hielo, causando pánico en la joyería de la que lo roba.

La situación con el Ratón de la Calle 57 es que, como Jones no lo pensó como un protagonista insignia (al estilo de Bugs, Lucas, Porky, etcétera), jamás tuvo la oportunidad de ir un paso más allá. La criaturita derrocha personalidad y carisma, pero como no tiene una historia que contar, la personalidad y el carisma se quedan como abandonadas en un baúl.

¡Por favor: el simple hecho de que no tenga nombre, y que me tenga que referir a él como “el Ratón de la Calle 57”, debería ser suficiente indicativo de lo necesitado que está por algo de historia! El deber me llama, por lo que ahora les dejo mi reescritura para este encantador amiguito:

Cheesy Hunt es un ratón de alta categoría (o al menos eso cree él), así que cuando sale de vacaciones, no se hospeda en cualquier sitio. Sólo los restaurantes más finos, los museos más valuados, los hoteles mejor calificados, y los lugares más exclusivos son dignos de su presencia. Sin embargo, la vida de un ratón consiste en mendigar por las sobras y vivir en refugios sucios. La vida humana tiene mucha más alcurnia, por lo que Cheesy necesita tomar algunos riesgos para gozar como a él le gusta.

Los cortometrajes de Cheesy nos mostrarían la reacción de la gente al encontrarse con un ratón en lugares que, teóricamente, deberían estar libres de criaturas de su tipo. También nos mostrarían lo poco que Cheesy entiende de las normas civiles humanas, pues por muy elegante que se considere, al final sigue siendo un ratón.

Él no entiende que no es adecuado comerse la comida de los demás, ni treparse a una escultura para ver a detalle su tallado, ni dormir en la cama que alguien más ya está usando, ni aparecerse como si nada en sitios que claramente no lo recibirán con los brazos abiertos. Cheesy intenta actuar como un tipo sofisticado, pero en su inocencia innata de Looney Tune, jamás nota que no podrá ser tratado como un auténtico tipo sofisticado hasta que aprenda modales.”

PUESTO 6: Cool Cat (1967)

El segundo puesto del top que está ocupado por un personaje de la Era Warner-Seven: ahora les presento a la estrella fallida de los 1960s, Cool Cat. Este es de los personajes cuya reescritura me costó menos trabajo, porque un producto oficial de la franquicia ya dio el primer paso en arreglarlo. Pero no nos adelantemos.

Este felino está basado en el espíritu relajado que se respiraba en Estados Unidos durante la década de 1960. En términos menos poéticos, Cool Cat es un hippie, pero sin las drogas alucinógenas ni la ropa chistosa. Pacífico, calmado, amigable, muy sesentero… y ya. No hay mucho más que podamos decir de Cool Cat, pues él fue un producto que no pudo sostenerse una vez que comenzó la siguiente década.

Aquí tenemos a Cool Cat a punto de decirle a un cazador dónde encontrar una gasolinera.

Cool Cat fue pensado como un reemplazo para Bugs Bunny, pero como estamos hablando de la Era Oscura de los Looney Tunes, no hay que ser un genio para suponer por qué falló. Igual que con Bunny y Claude, el problema de Cool Cat está en su simpleza extrema. Está bien crear personajes poco profundos, pero si quieres competir en las mismas ligas que Bugs Bunny, no puedes quedarte así de bidimensional.

Durante mucho tiempo, yo pensé que Cool Cat era un personaje insalvable. Sin embargo, después de su breve cameo en Tiny Toons Looniversity, tuve que replantear mi postura. Durante los 20 segundos en los que a Cool Cat se le permitió estar en pantalla, se le representó como un supervisor educativo encargado de monitorear la calidad de la Looniversidad. Sin embargo, gracias a que es tan relajado y permisivo, sus evaluaciones de calidad no tienen criterio alguno. Él aprueba cualquier cosa que se ponga enfrente, por muy mala que sea.

En su cameo para Tiny Toons Looniversity, vemos a Cool Cat haciendo una revisión de la Looniversidad... excepto que no revisa nada de lo que ve. Cool Cat es tan liberal con sus revisiones, que hubo un año en que la decana Abuelita simplemente le puso una peluca, unos lentes y unos guantes a un roomba, y Cool Cat no tuvo problema con ello.

Me encanta esta idea de volver a Cool Cat un trabajador ineficiente gracias a su excesiva calma, así que para mi reescritura, voy a expandir ese concepto… pero yendo en sentido contrario. Si queremos que Cool Cat sea visto como protagonista, debemos hacer que salga triunfador en sus cortometrajes, incluso si está manejando las cosas como un hippie sin criterio. Ese será mi punto de comedia: el hecho de que Cool Cat esté haciendo mal las cosas, y aun así obtenga buenos resultados. Pasemos a mi narrativa propuesta:

Cool Cat es todo lo que podrías buscar en un amigo: honesto, amable, confiable, generoso y, sobre todo, relajado. Como su nombre lo dice, él es la definición de ‘cool, por lo que tiene una facilidad increíble para entablar buenas relaciones sociales. Gracias a ello, es común verlo como candidato a líder en toda clase de empresas y organizaciones, desde simples tiendas departamentales hasta gobiernos municipales.

Normalmente, la mayoría de la gente aplaude con entusiasmo cuando un líder tan agradable como Cool Cat aparece en sus vidas. Pero también, siempre hay una persona con el suficiente sentido común como para darse cuenta de que UN LOONEY TUNE NO TIENE LAS CAPACIDADES MENTALES NECESARIAS PARA LIDERAR UNA EMPRESA.

La naturaleza de los Tunes es alocada, pues no por nada el adjetivo que los describe es ‘looney’/‘lunático’. Un lunático no puede llevar una organización al éxito, y por ello, esa única persona lógica intenta buscar el modo de sacar de ahí a Cool Cat antes de que los lleve a todos a la quiebra.

Sin embargo, por la magia del guion (y de las buenas relaciones sociales), Cool Cat siempre logra superar cualquier obstáculo de maneras poco comunes, por lo que la persona lógica termina derrotada y/o humillada. Desde luego, nuestro felino nunca nota las agresiones, ni mucho menos las contraataca directamente. La trama está de su lado, y por eso, él es un emprendedor exitoso.”

PUESTO 5: Norman Normal (1968)

Nuestro tercer personaje de la Era Warner-Seven, y uno de los más peculiares en esta franquicia de 96 años de antigüedad. Norman Normal es una irregularidad, pues lo que tenemos aquí es un simple hombre cuerdo en el mundo de los Looney Tunes.

Creado como un intento (fallido) de hacer cortometrajes dirigidos a la audiencia adulta, Norman es un oficinista lidiando con los conflictos morales que se le presentan en su trabajo. Cuando su jefe le pide llevar a cabo acciones poco éticas, Norman busca consejo, pero como no lo encuentra, deja que la audiencia decida por su cuenta y termina el cortometraje con un final abierto.

El jefe de Norman pidiéndole que se vaya de fiesta con un potencial cliente en mayoreo... para emborracharlo y así manipularlo a que compre una gran suma de productos de su empresa. Este es el conflicto que comienza el cortometraje: ¿Norman debería romper su código moral para satisfacer a su jefe, o desobedecerlo y correr el riesgo de perder su trabajo?

Norman es un personaje razonable y educado, al grado de que es difícil creer que en verdad es un Looney Tune. Sin embargo, al igual que otros personajes de la Era Oscura, comete el mismo error de ser demasiado bidimensional para su propio bien.

Similar al Ratón de la Calle 57, mi problema con Norman es que tiene mucha personalidad pero carece de una historia que contar. Sabemos que el fulano es honorable y de buen corazón, pero como no tenemos detalles de su entorno, no hay dónde poner en uso ese honor y esa bondad. El hecho de que su único cortometraje termine con un final abierto nos deja incluso más faltos de información, pues no nos da una respuesta directa al modo en que Norman soluciona sus problemas.

Manteniéndonos en la temática del alcohol, el cortometraje prosigue con Norman yendo a una fiesta donde todas las personas con las que habla están borrachas o le sugieren que se emborrache él también. Norman rechaza todas las ofertas, y al final termina yéndose de la fiesta debido a la incomodidad.
Por si no ha quedado claro, Norman Normal no es precisamente un bastión de la comedia como el resto de sus congéneres animados.

Para arreglar a Norman, yo le daré un trabajo definido y una vida cotidiana. Si le damos un entorno apto, lo veremos desenvolverse bien en sus historias sin necesidad de finales abiertos ni dilemas morales. No obstante, como Norman también es un sujeto común, dejarlo a solas sería un error, pues él no puede propiciar comedia por su cuenta. Debemos darle un acompañante que lo contraste bien… ¿pero por qué limitarnos a UN acompañante? Mi propuesta es la siguiente:

Norman Normal es un Tune muy especial, por mucho que su nombre indique lo contrario. A pesar de tener las habilidades de caricatura que definen a cualquier Tune, su mente está cuerda, lo que lo vuelve una especie de ‘puente’ metafórico entre los otros Tunes y el resto de la sociedad.

Norman trabaja como consejero laboral, con el objetivo de ayudar a sus congéneres a encontrar modos de adaptarse a un estilo de vida más civilizado. Norman es respetado por todos los Tunes que lo conocen, debido a sus altos estándares morales. Ni siquiera villanos como Sam Bigotes o Marvin el Marciano se atreven a ponerle un dedo encima.

E incluso si se atrevieran a hacerle daño, no lo lograrían. Debido a que su trabajo involucra entrevistar a otros Tunes hasta conocerlos a fondo, Norman siempre tiene objetos con los cuales defenderse, en caso de un ataque de ira o de locura por parte de su entrevistado. Con el poder de la lógica de caricatura, Norman puede sacar de la nada escudos policiales, máscaras para soldar, guantes de beisbol, etcétera. Pero ojo: su arsenal no incluye objetos para atacar, sólo para defenderse.

Los cortometrajes de Norman suelen abordar sus entrevistas con otros Tunes, lo que comúnmente resulta en una oficina destruida, un Tune con un nuevo trabajo, y un Norman perfectamente intacto a pesar de estar rodeado de fuego y escombros. Otras veces, sus cortometrajes tratan de salidas casuales con otros Tunes, y de ver cómo ambos lidian con un mismo problema de maneras muy distintas.”

PUESTO 4: Pepé le Pew (1945)

¡Alto ahí, gente! ¡Bajen las antorchas y guarden los instrumentos de tortura! ¡Antes de que me denuncien por querer defender a este zorrillo de caricatura, al menos denme la oportunidad de argumentar!

A ver, todos recordamos lo que sucedió en 2021 con Pepé Le Pew: un columnista lo tachó de “acosador sexual”, y cuando su artículo se volvió viral, Warner Bros. respondió baneando al personaje casi por completo. Pepé fue eliminado de la película “Space Jam 2: Un Nuevo Legado”, no tuvo apariciones en “Looney Tunes Cartoons” ni en “Tiny Toons Looniversity”, y hasta se canceló una película dedicada a él que llevaba siendo trabajada desde 2016.

Aquí tenemos a Pepé en su icónico rol de "amante indeseado de Penélope Pussycat".

Cuando aquella controversia se alzó, la hija de Chuck Jones se pronunció en contra del baneo, y siendo sincera, yo estoy de acuerdo con ella. Los argumentos que la señorita Jones usó para defender a Pepé fueron, a grandes rasgos, los siguientes:

1.- La gracia del personaje nunca fue verlo acosando a Penélope Pussycat, sino verlo creerse a sí mismo como ‘la pareja ideal’ a pesar de su terrible olor. Pepé no es chistoso por molestar mujeres. Lo es porque no deja de pelear por una causa perdida.
2.- El personaje es una parodia de las típicas películas románticas sobre el protagonista encontrando a su media naranja por azares del destino. Pepé no está inspirado en actos criminales, sino en cursilerías de cine que no le molestan a nadie.
3.- En los 81 años que el personaje ha existido, no ha habido ni un sólo registro penal de gente que haya cometido crímenes de acoso porque fue inspirado por Pepé Le Pew. Por tanto, suena exagerado declarar que él es un promotor de semejantes conductas.
4.- Si lo que tanto le incomoda a la gente es el lado romántico de Pepé, basta con reescribirlo un poco para solucionar el problema. No es necesario banearlo por completo. Lo que la hija de Jones sugirió fue volverlo “un desempleado buscando un trabajo, con su estilo característico tan ultra-persisitente”, pero también está abierta a cualquier otro rumbo de escritura que a la gente se le ocurra, con tal de que sea respetuoso con el espíritu del personaje.

Existen unos cuantos cortometrajes de Pepé que yo considero vitales para demostrar que él puede ser más que un desagradable "acosador sexual" (nótense las comillas). Uno de estos cortometrajes es "Odor of the Day", de 1948.
Me disculpo por la baja calidad de la captura, pero fue lo mejor que encontré.

Todo este asunto de Pepé Le Pew, su baneo y su reescritura ha estado flotando en mi mente desde hace un buen tiempo. El tema guarda potencial para una publicación entera, así que por ahora mantendré resumidas las cosas. Me agrada la idea de la hija de Jones sobre reescribir el rumbo narrativo de las persecuciones de Pepé, pero no quiero descarriarlo del romance. Sólo quiero darle motivos más empáticos para que su supuesto “acoso” no sea percibido como tal. Esta es mi propuesta:

Pepé Le Pew adora las historias románticas. Ya sean escritas en libros, narradas en la radio o exhibidas en los cines, él las consume con suma rapidez. Su sueño es algún día vivir en carne propia una historia de amor… pero tal parece que la idea se le ha subido de más a la cabeza. Como si estuviésemos hablando de Don Quijote, Pepé ha enloquecido por consumir tantas historias de amor, y ahora vive alucinando con encontrar a la chica ideal.

Dependiendo de la historia más reciente que haya disfrutado y/o del lugar del mundo donde se encuentre, Pepé sale a buscar a una linda zorrillita que encaje con la idea en su mente. Él armará escenarios, organizará citas, y buscará el modo de hacer su visión tan real como pueda. Desde luego, todas las chicas huyen de sus exagerados esfuerzos y su insoportable hedor, pero eso sólo lo anima a seguir buscando a ese ‘alguien’ especial: alguien que pueda darle su ansiado final de telenovela.”

CONTINUARÁ… [Parte 3 disponible a partir del 24 de mayo]

domingo, 10 de mayo de 2026

Top 10 personajes de los Looney Tunes con potencial desperdiciado [Parte 1 de 3]

Fandom: Looney Tunes.
Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o medio.
Tiempo estimado de lectura: 17 minutos.

[Link a la Parte 2 disponible aquí

Hace algo de tiempo, en septiembre de 2024, aquí en Título en Proceso una pequeña publicación casual vio la luz del día. Era una lista de diez personajes de los Looney Tunes nacidos en la era clásica quienes, por un motivo u otro, no eran de mi agrado. Varios meses después, aquella publicación dejó de ser casual, recibiendo una secuela donde hablé de diez personajes infravalorados de los Looney Tunes.

Ahora, para completar esta trilogía ya-no-tan-casual, vamos a enlistar a diez personajes de la era clásica de los Looney Tunes quienes, en mi opinión, podrían haber sido estrellas si se les hubiera manejado de mejor modo.

Sin embargo, vamos a darle un pequeño giro a la lista mediante dos cambios a la fórmula. Número 1: en esta ocasión la lista sí será un top, con los personajes ordenados según qué tanto potencial yo les vea. Número 2: para cerrar cada puesto, ofreceré una pequeña reescritura para exponer mi visión de estos personajes si los quisiéramos volver insignias de la franquicia.

Fuera de esos dos cambios, las reglas seguirán siendo las mismas: no se incluirán personajes que ya sean vistos como estrellas, ni personajes explícitamente diseñados para ser detestados o fracasados. Sin embargo, esta vez sí será válido incluir a personajes que sólo aparecieron una sola vez, pues considerando que esta es una lista de personajes desaprovechados, el hecho de “sólo ser visto en una ocasión” cuenta como estar desaprovechado.

Y desde luego, es necesario recalcar que este top 10 está basado en MI OPINIÓN PERSONAL Y SUBJETIVA, por lo que está bien si alguno de ustedes no concuerda con algunas de mis decisiones. Sin más que añadir, comencemos.

PUESTO 10: Wilber (1931) / Beans el Gato (1935)

¿Soy la única que piensa que Wilber y Beans son el mismo personaje? En serio, ¿soy la única? Díganme que no estoy perdiendo la cabeza al creer que Wilber y Beans son el mismo personaje.

A ver, repasémoslo un poco. Ambos son gatos negros antropomórficos. Ambos están en edad escolar. Ambos son chamacos malcriados. Ambos hacen bromas algo pesadas para llamar la atención. Ambos tienen casi el mismo tono de voz. Lo único que los diferencia es el estilo de dibujo y la ropa que llevan puesta. De ahí en fuera, son igualitos, y por eso yo siempre he creído que ambos son el mismo personaje, sólo que reciclado con un par de años de diferencia.

Pero vayamos por partes, para no confundir a quienes no saben mucho del tema.

Wilber era un personaje recurrente de la época inicial de los Looney Tunes, cuando Bosko era la insignia de la franquicia. Wilber era un niño que Honey (la novia de Bosko) tenía que cuidar, aunque no sabemos si estaban emparentados o si ella era sólo su niñera. Debido a su carácter tan travieso, Wilber solía meterse en problemas y/o meter en problemas a Bosko y a Honey.

Aquí tenemos a Wilber en el cortometraje de 1932 "Bosko's Store". No dejen que su estatura los engañe, porque este gatito es tremendo.

Luego tenemos a Beans el Gato: el tercer personaje insignia de la franquicia, después del retiro de Bosko por derechos de autor y del fracaso de Buddy por ser tan aburrido como una patata. En la versión inicial del personaje (antes de que Jack King le pusiera las manos encima y lo estropeara), Beans era un gatito maleducado que no podía controlarse si las cosas no salían a su modo. Como dije antes, su personalidad es virtualmente un calco de Wilber, así que dejemos la explicación ahí.

Como Beans estuvo colocado durante unos años como la insignia de la franquicia, los cortometrajes de aquel entonces solían cerrar con él diciendo la icónica frase de "¡Eso es todo, amigos!".

Bajo nuestros estándares modernos, Wilber y Beans serían considerados como “personajes terciarios” a lo mucho, debido a lo simple de sus personalidades y lo poco que realmente aportaban a las historias en las que aparecían. Siendo así, el modo en que yo les daría un poco más de personalidad e influencia (además de volverlos un mismo personaje) sería el siguiente:

Wilber (apodado ‘Beans’ debido a su estatura bajita) es un preadolescente amante de las bromas. Él detesta el concepto de que algún día tendrá que crecer y comportarse como una persona decente, disfruta de armar toda clase de jugarretas mientras todavía se lo permitan la edad y las responsabilidades diarias.

Wilber considera ‘aburrido’ al mundo ordinario, así que para ‘darle sabor a la vida’ e ‘iluminarles el día a los demás’, se la pasa gastándole pequeñas picardías a gente aleatoria de la ciudad. Pero ojo: Wilber no es malicioso ni busca causarle un daño serio a nadie. Él sólo quiere divertirse y darle algo de diversión a una realidad que él considera “monótona”.

Ya sea bloqueando alguna cañería o colgando letreros falsos en los negocios locales; ya sea robando una caja de chicles o ‘accidentalmente’ quebrando una maceta de barro; ya sea gastándole bromas a sus profesores o cambiando las etiquetas de la sal y el azúcar… Wilber siempre encuentra el modo de causar problemas a su alrededor, todo en el nombre de lo que él considera ‘diversión sana’.

PUESTO 9: Sniffles (1939)

Chuck Jones amaba a los animalitos adorables, y eso nadie lo cuestiona. Le encantaban las criaturas pequeñas, tales como gatitos, insectos y ratones, y le encantaba volverlos protagonistas para sus tiernas historias. Qué lástima que los Looney Tunes no solían llevarse muy bien con el concepto de la ternura.

Sniffles con su diseño original de 1939.

Sniffles nació y murió como un pez fuera del agua. Mientras él protagonizaba un lindo cortometraje queriendo permanecer despierto para ver a Santa Claus, sus contemporáneos andaban golpeando dinosaurios a macanazos, planeando el asesinato de una mascota irritante, haciendo un strip-tease apto para toda la familia, o peleando por un trozo de tabaco, por dar algunos ejemplos.

Jones trató de revitalizar a Sniffles en 1943, después de haber aprendido unos cuantos truquillos de comedia, pero no pudo salvarlo y lo mandó al cementerio de los personajes olvidados en 1946. Lo que sucede es que, para “arreglar” a Sniffles, Jones le quitó lo adorable, haciéndolo un personaje cómico más estandarizado según el estilo de los Looney Tunes habituales. Aunque esto sí mejoró los cortometrajes de Sniffles, también le quitó esa cualidad que lo volvía especial.

Es como si a Bugs Bunny le quitaras su astucia infalible y lo volvieras un actor de circo. Tal vez la comedia sí sería más intensa, pero también deberíamos lidiar con el hecho de que la esencia del personaje fue manchada. Sniffles no funcionaba cuando era demasiado adorable porque no se sentía como un Looney Tune, y tampoco funcionaba cuando se le convirtió en un típico Looney Tune porque entonces ya no se sentía como Sniffles.

Conforme pasaron los años, Jones fue ajustando su estilo de dibujo para que se acomodara mejor con el estilo del resto de los directores de la franquicia. Aquí tenemos a Sniffles en 1943, portando su apariencia definitiva.

¿Qué haría yo para unir estos dos conceptos? ¡Fácil! Volvería a Sniffles tan exageradamente adorable que nadie podría permanecer cuerdo a su lado por más de diez minutos. Llevaría su lindura a un nivel tan imposible, que las situaciones en las que se metería se volverían cómicas por pura inverosimilitud. Esta sería mi propuesta escrita para un nuevo Sniffles:

Sniffles es, como cualquier otro ratón hogareño, una plaga. Sin embargo, a él no le agrada que todos los de su especie sean evadidos como diablos, así que se ha propuesto ser tan amigable como sea posible para mostrarle a la sociedad que los ratones no son plagas. Cada vez que Sniffles se muda a una nueva casa, se asegura de presentarse amablemente con el dueño y ser un buen inquilino. Desde luego, el dueño no desea compartir su techo y comida con una peste, así que hace todo lo posible para atrapar o matar a Sniffles.

No obstante, esto suele salir mal, pues el ratoncito es tan adorable y amable que parece inmune a cualquier tipo de oposición. Los gatos se vuelven sus amigos, las trampas las devuelve a la tienda en perfecto estado, etcétera. Es como si el universo se negara a dañarlo. Eventualmente, el dueño de la casa se sale de quicio y huye para siempre.

Por supuesto, esto entristece a Sniffles porque, sin alguien que rellene las alacenas, sabe que también tendrá que irse pronto. Pero eso no importa. Sniffles confía en que algún día encontrará a alguien que desee compartir su hogar con un ratoncito tan bueno como él… por mucho que nosotros sepamos que eso nunca pasará.”

PUESTO 8: Bunny y Claude (1968)

Lo crean o no, la mitad de los puestos en este top están ocupados por personajes de la Era Warner-Seven, también conocida como “la Era Oscura de los Looney Tunes”. Este fue un periodo donde Warner Bros. Cartoons estaba luchando por crear personajes frescos que recapturaran la atención del público, en una época donde la televisión se estandarizaba y los cortometrajes para cine se dirigían a la obsolescencia.

Teniendo un presupuesto muy bajo, el cast resultante jamás pudo brillar como Warner-Seven deseaba, siendo Bunny y Claude los primeros integrantes de este top nacidos en ese entorno tan desalentador.

A la izquierda, Bunny acostada en un montón de zanahorias. A la derecha, Claude recargado en la puerta del vagón de tren en el que están viajando.

Bunny y Claude son una parodia a dos criminales de la vida real: Bonnie y Clyde, quienes fueron una pareja de malhechores de la década de 1930. Estos tortolitos se volvieron conocidos por el ritmo tan acelerado en el que cometían sus actos trasgresores. Clyde se unió al bajo mundo para vengarse del defectuoso sistema judicial en su natal Texas; y Bonnie lo acompañó por su agrado a lo prohibido y su deseo de volverse famosa.

Esta es una fotografía real de Bonnie y Clyde. Esta sería una imagen mucho más adorable si no supiera la cantidad de gente que murió por culpa de esos dos vándalos.

Sus contrapartes de caricatura son bastante más simples, siendo Bunny y Claude una pareja de conejos dedicados a robar zanahorias (en lugar de dinero y armas como los ladrones de la vida real)… y ya. En serio: eso es todo respecto a Bunny y Claude. Ambos se aman, ambos se la pasan robando zanahorias, y eso es todo. Tal vez podría mencionar al sheriff que suele darles caza, pero él es un mero pie de página.

En esta imagen podemos ver al sheriff junto a Bunny y Claude. Como siempre en este festival de clichés, el fulano no conectaba dos neuronas para notar a quiénes tenía enfrente, hasta que era demasiado tarde.

Para arreglar a Bunny y Claude, el camino a seguir es obvio: tomar más referencias de cómo eran Bonnie y Clyde en la vida real. Si sabemos tanto de las vidas privadas de Bonnie y Clyde, ¿por qué no usar esa información para darles más volumen a Bunny y Claude? Mi propuesta es la siguiente:

Bunny y Claude son un par de conejos campiranos intentando armarse una vida en la gran ciudad… mediante el contrabando de zanahorias. Claude es el líder, actuando como el músculo del equipo, mientras Bunny actúa como la ayudante y el cerebro. Ambos se complementan tan bien que, si no fueran criminales buscados, ya hubieran ido desde hace mucho tiempo al Registro Civil para oficializar su amor mediante el matrimonio.

Claude se volvió ladrón como un modo de retar la tradición familiar de estudiar leyes o hacerse policía, pues siente que esos trabajos son aburridos. Bunny se volvió ladrona porque adora ser famosa, y siempre quiso vivir en carne propia momentos tan intensos como los de sus novelas de ladrones favoritas. Claude es más directo y agresivo, volviéndolo perfecto para el tipo de comedia más slapstick; mientras que Bunny es una actriz natural, siendo la más apta para un humor más verbal y manipulativo (más o menos como Bugs Bunny).

Las aventuras de Bunny y Claude suelen girar en torno a ambos teniendo ‘divertidas citas exóticas’… o dicho de otro modo, cometiendo crímenes con todo el encanto del mundo. Para ellos, el robar zanahorias y escapar airosos es el modo de expresar su amor, así que no dejarán que ningún policía, detective, sheriff o justiciero les arruine la fiesta. Mediante la típica comedia verbal y slapstick de los Looney Tunes, esta dupla criminal siempre logra escapar con un generoso botín rico en betacaroteno.”

CONTINUARÁ… [Link a la Parte 2 disponible aquí]