domingo, 19 de abril de 2026

PUBLICACIÓN RÁPIDA: El crossover de Gargoyles y Darkwing Duck fue mediocre, y necesito desahogarme por unos minutos

Fandom: Darkwing Duck.

Si tuviera una moneda por cada cómic crossover en que Darkwing Duck ha experimentado con otra franquicia del bloque Disney Afternoon y que ha terminado en decepción, tendría dos monedas. No es mucho, pero es triste que pasara dos veces, ¿no?

Hace 15 años, cuando Boom! Studios tenía los derechos para hacer cómics de Darkwing Duck, el gran final de su obra fue un crossover con Patoaventuras ’87. Dicho crossover fue, en palabras suaves, un desastre. Las maromas mentales que se requirieron para juntar ambos mundos en una historia semi-coherente no dieron frutos, y hoy en día, aquel crossover es recordado como una de las peores obras gráficas que la franquicia ha tenido.

Llegamos a 2026, y parece que Dynamite Entertainment ha intentado robarle el anti-mérito a Boom! Studios.

La portada del primer capítulo del crossover, dibujada por Tad Stones. 
Sin lugar a dudas, las mejores portadas para estos cuatro cómics fueron las dibujadas por Stones y Cangialosi. ¡La portada de Cangialosi para el capítulo 4 es especialmente digna de ser convertida en un póster!

En resumidas cuentas, la trama de este nuevo crossover ha sido la siguiente: la gárgola hechicera “Démona” secuestra a Morgana porque quiere información acerca del Quack-Ronomicón (un libro de hechizos). Darkwing se entera de lo ocurrido gracias a que las mascotas de Morgana escapan del secuestro, y acto seguido despega a Manhattan (el hogar de las gárgolas) para buscarla.

La aparición de un pato antropomórfico en una ciudad humana levanta las alertas de los protagonistas de Gargoyles: la gárgola “Goliath” y la detective “Elisa Maza”. Una vez que todos se presentan, Darkwing, Goliath y Elisa se ponen a buscar a Démona. La búsqueda va creciendo conforme más personajes de ambas franquicias se involucran, pero cuando los héroes encuentran a la villana, ella ya tiene el libro de hechizos en sus manos.

Con el Quack-Ronomicón, Démona libera a Paddywhack y le ordena destruir a la humanidad. No obstante, antes de que Paddywhack pueda siquiera tocar a un humano, los héroes logran aprisionarlo una vez más. Démona consigue escapar con una página del Quack-Ronomicón para ejecutar algún plan futuro, pero al menos el día ha sido salvado. Fin.

El crossover se conforma de cuatro capítulos, así que los repasaré en orden.

El capítulo 1 es el mejor del cuarteto. La introducción a los mundos de DWD y Gargoyles está muy bien lograda: si no conoces alguna de las dos mitades involucradas, este capítulo te dirá lo esencial para entender lo que verás en el resto del crossover. La trama no se complica con detalles innecesarios, sino que se limita a mostrarte quiénes son los protagonistas y antagonistas.

Darkwing conociendo a los protagonistas de Gargoyles en el capítulo 1 del crossover.
Como esta es una publicación rápida, no le dediqué tiempo a traducir manualmente las páginas que estarán viendo. Una disculpa para aquellos lectores míos que no sepan inglés.

También, el capítulo 1 no sólo te presenta el dilema central de “hay que rescatar a Morgana”, pues además añade el dilema secundario de que Darkwing (un héroe paródico) no está muy preparado para sobrevivir al estilo criminal de Gargoyles (un sitio cuasi-realista). Nuestro pato enmascarado puede lidiar con tres ladrones de bancos en San Canario con bastante facilidad, pero cuando intenta repetir la hazaña en Manhattan, termina humillado por los ladrones humanos.

El capítulo 2 es cuando la historia pierde su lustre. Tal parece que juntar dos series tan diferentes no es suficiente para colmar un crossover, porque este capítulo es puro relleno donde casi nada importante ocurre.

Lo único que sucede es que Démona se cambia de atuendo y le dice a Morgana que la secuestró porque quiere que le entregue el Quack-Ronomicón, que Darkwing pierde 12 horas cuidando a Goliath durante el día (las gárgolas se hacen piedra sólida durante el día, y sólo están activas de noche), que Darkwing se pelea con Goliath debido a un hechizo de celos lanzado por Démona, y que los otros protagonistas de Gargoyles llegan a la escena del crimen.

El resto del equipo Gargoyles entrando en escena para ayudar a DWD, Goliath y Elisa a detener a Démona en el capítulo 2. Spoiler: de entre las seis gárgolas heroicas que tenemos en esta viñeta, sólo dos hacen algo de valor en todo el crossover.

De entre todas esas cosas, una mitad existe para dar fanservice innecesario o explicar lore de manera inorgánica. La otra mitad existe para perder tiempo, pues si somos honestos, el trío de DWD, Goliath y Elisa debería ser perfectamente capaz de detener a Démona en un par de horas. Entre el fanservice, el lore y las pérdidas de tiempo, la trama destruye la mayoría de la coherencia y consistencia narrativa que el capítulo 1 formuló.

El capítulo 3 es más de lo mismo: relleno carente de lógica o sustancia. Mientras Darkwing y la banda de Gargoyles desperdician su tiempo en Manhattan repasando la situación actual, Démona llega al escondite del Quack-Ronomicón y utiliza a Gosalyn de escudo viviente para evadir sus peligros. Eventualmente, la gárgola hechicera da con el libro correcto y lo utiliza para desatar a Paddywhack. Al mismo tiempo, McQuack aparece en Manhattan para recoger a los héroes y llevarlos a San Canario, que es donde Démona está ejecutando su plan malvado.

Tras escapar de Démona, Gosalyn se reune con los demás héroes para actualizarlos respecto a la situación. Eso es todo lo que los protagonistas hacen en el capítulo 3: hablar, hablar y hablar, pero nada de actuar, actuar, actuar. Cuando menos aquí inicia la escena en que los héroes organizan el modo en que procederán.

De este modo, los héroes se dividen en tres grupos. Morgana (custodiada por Elisa y tres gárgolas) hechizará los espejos que Démona ha estado usando para teletransportarse de un sitio a otro, con el objetivo cerrarle poco a poco las rutas de escape. McQuack, Gosalyn y otras dos gárgolas regresarán volando a San Canario para acorralar a Démona desde el exterior. Y por último, Darkwing y Goliath utilizarán la misma ruta de espejos mágicos de Démona, para en conjunto interceptarla desde todos los ángulos posibles.

El plan es bueno, pero reitero: se necesitó un capítulo entero de relleno para llegar a él; podríamos cortar a la mitad las páginas, y no perderíamos nada de valor. Eso sin mencionar que, una vez más, los personajes secundarios de ambas franquicias no hacen NADA excepto rellenar encuadre. ¡El plan final de “rodear a Démona” no sería necesario si todos hubieran entrado en acción desde el capítulo 2!

Y así llegamos al capítulo 4, que es sorpresivamente bueno. No tan bueno como el capítulo 1, pero aun así es mejor que los capítulos 2 y 3. La mayor parte de la trama se enfoca en la pelea final de Darkwing y Goliath contra Paddywhack, Démona y el Quack-Ronomicón. Gracias a una pócima de buena suerte que Morgana le hizo a Darkwing en el primer capítulo, y también gracias a que los grupitos de Morgana y McQuack logran llegar a San Canario a tiempo, la situación es resuelta en segundos. ¡Misión cumplida!

En este capítulo los personajes de ambas franquicias por fin empiezan a conectar, en lugar de sólo estar quietecitos en el fondo: Gosalyn y Ángela conectan por ser hijas de los protagonistas, McQuack y Bronx conectan por ser los amigables (y desastrosos) asistentes, Morgana y Elisa conectan por ser las heroicas novias del cast, etcétera. Incluso Démona parece formar una estable alianza con Paddywhack.

Durante el capítulo 4, mientras DWD y Goliath tienen su pelea contra los villanos del crossover, los otros dos grupitos de héroes tienen un momento para conversar y conocerse al mismo tiempo que ejecutan sus partes del plan. 
Aunque estos momentos son lindos y muy necesitados, su presencia en el gran final se siente mal colocada. En lugar de conocerse bien durante el clímax, ¿por qué no lo hicimos durante los capítulos 2 o 3?

Pero aunque el capítulo 4 nos presente una necesaria interacción profunda entre los personajes de DWD y Gargoyles, también confirma la queja que formulé desde que leí por primera vez el capítulo 2: este crossover no necesitaba cuatro partes para resolverse adecuadamente.

A sabiendas de que los capítulos 2 y 3 son puro relleno, y también a sabiendas de que no se requirió ni un minuto para detener a Démona una vez que todos los héroes se pusieron a trabajar, queda claro el error fatal de este crossover: nos encontramos ante un clásico caso de “hacer a todos estúpidos para generar drama artificial”. La única razón por la que el capítulo 4 se puso interesante fue porque los autores les desbloquearon las neuronas a todos los involucrados.

Son tres los defectos en el capítulo 4:

1.- Darkwing y Goliath (alias “los protagonistas principales”) no fueron quienes salvaron el día. Morgana fue la que lanzó los hechizos requeridos para acorralar a Démona y aprisionar de nuevo a Paddywhack, y por lo tanto, se podría decir que ella fue la verdadera heroína. Mientras tanto, Elisa, Ángela y Gosalyn fueron las únicas en brindar asistencia real en el asunto, dejando a McQuack y a las otras gárgolas como personajes 100% innecesarios.

2.- ¿Recuerdan que el capítulo 1 introdujo el dilema secundario de “Darkwing no puede contra los criminales de Gargoyles”? Pues este dilema jamás es resuelto. Gracias a que Morgana toma el rol de “pieza clave” en la trama, su novio enmascarado termina en el rol de “alivio cómico”. DWD es un completo fraude en este crossover, entorpeciendo la aventura más de lo que la resuelve. Ya sé que el fulano es un héroe cómico, ¡pero tampoco hay que exagerar!

3.- Gracias a que Darkwing y Goliath se pasan el crossover entero siendo el antónimo de “un dúo dinámico”, los antagonistas también son rebajados a niveles estúpidos para poder brindar un final feliz. Particularmente, Démona sólo espera a que sus secuaces hagan todo el trabajo en lugar de saltar a la acción, y Paddywhack es nerfeado a niveles absurdos.

Sólo hay dos cosas positivas en este crossover de franquicias. La más obvia es el estilo de dibujo, cortesía de Ciro Cangialosi en su regreso a la franquicia de DWD después de encargarse de las ilustraciones en el spin-off de “Negaduck”. Su trabajo en los capítulos 1 y 4 del crossover es especialmente bueno, y desde luego, también debo darle crédito a quien fungió como su colorista: Agnese Eterno. Ojalá ambos vuelvan a darse una vuelta por la franquicia de Darkwing Duck en un futuro.

La otra cosa positiva es el rediseño para el Quack-Ronomicón y Paddywhack.

¡Es increíble lo que un simple cambio en la paleta de colores puede hacer por un personaje! El Quack-Ronomicón ahora sí luce como un libro de magia especial, no como en “My Valentine Ghoul” donde parecía un libro ordinario.

Por su parte, Paddywhack ahora es mucho más expresivo: sus ojos son más grandes, sus colmillos son más notorios, y su acting es más variado si lo comparamos con lo visto en “The Haunting of Mr. Banana Brain”. Además, aunque sus poderes han sido nerfeados por motivos de guion, el nuevo modo en que está dibujado casi consigue esconder ese detalle por completo. Casi.

Una página del clímax de la historia, del capítulo 4. El Quack-Ronomicón es apenas visible en la primera viñeta, pero es fácil notar su cambio en la paleta de colores respecto a lo que vimos en su debut. 
Quien se roba los reflectores es Paddywhack, con una renovada actitud y un igualmente renovado set de habilidades. Aunque tengo opiniones conflictuadas respecto a las cosas que han cambiado con Paddywhack, debo admitir que la primera impresión que recibí fue positiva.

Mi calificación final para “Gargoyles x Darkwing Duck” es un 6/10. No es lo peor que he leído cuando se trata de cómics del pato enmascarado, pero en definitiva tampoco se acerca a las alturas de DWD Boom! Studios, DWD Joe Books o DWD Dynamite Vol.2. Los capítulos 1 y 4 son entretenidos, y el aspecto visual es tan sólido como ya estamos acostumbrados, pero el aspecto narrativo le quita demasiados puntos.

Los protagonistas pierden 2/3 de su coeficiente intelectual, y los antagonistas casi están suplicando que los derroten por lo patético de su plan. Los personajes secundarios están inactivos la mayor parte del tiempo, y el relleno se vuelve cansino tras unas pocas páginas. El lore detrás de algunos de los aspectos clave de la historia es ignorado, y la química entre los héroes es 90% inexistente.

El potencial para hacer de este un gran crossover estaba a plena vista, y me parece una gran lástima que las cosas no hayan salido bien. Pero veamos el lado amable: ahora que el crossover ha terminado, podemos retomar los cómics regulares de DWD Dynamite Vol.2. Su capítulo 7 debería salir a más tardar en junio, y después de la mediocridad que representó Gargoyles x Darkwing Duck, en definitiva tengo apetito para una buena historia de nuestro terror que aletea en la noche. De seguro eso no es mucho pedir, ¿verdad, Dynamite Entertainment?

¿Verdad…?

domingo, 5 de abril de 2026

PUBLICACIÓN RÁPIDA: Chicos, creo que el ánime de Beyblade X está muriendo…

Fandom: Beyblade.

Era demasiado bueno para ser verdad.
La temporada 3 de Beyblade X estaba yendo de perlas. Al menos la mitad de las quejas que tuve con las dos primeras temporadas estaban siendo resueltas, y después de lo ocurrido en los episodios 120, 121 y 122 (los últimos tres episodios emitidos al momento de escribir esto), creí que por fin habíamos alcanzado el mismo nivel de las épocas doradas de las Sagas Metal y Burst.

Por primera vez, los tres equipos más importantes e influyentes en la trama se unieron en una misma meta: los Persona defendiendo a Jaxon, los Pendragón defendiendo a Khrome, y los Zodiaco brindando apoyo extra. Múltiples arcos de personaje se cerraron, incluyendo los de Ciel, Tenka, Gigatani, entre otros. Los mensajes más importantes de esta temporada fueron puestos sobre la mesa de manera literal y directa: la errada perspectiva de los hijos de Zero Cross, y el contraargumento que los protagonistas presentan ante semejante error.

El Equipo Zodiaco preparándose para combatir contra los hermanos Cross, con el objetivo de darles tiempo a los Equipos Persona y Pendragón de alcanzar a Jaxon y Khrome. 
Permítanme añadir esto a mis comentarios: “¡Ya era hora de que Mirion y Lantz hicieran algo de valor! ¡Más vale tarde que nunca!”

Y lo que más me entusiasmó de manera personal: después de casi dos años y medio esperando, Khrome Ryugu por fin le hizo honor a su posición como rey dragón de la Saga X. El fulano apareció con lujo de drama, hizo puré a todo enemigo que se le puso enfrente, protegió a un colega Blader en su momento más vulnerable, y tuvo una batalla gloriosa con su rival más respetado.

Khrome retando a Gigatani a un combate, después de que este se quedara a un pelo de utilizar violencia física contra Ciel.

Si obtuvimos todo esto sin llegar ni siquiera a la mitad de la temporada, no me podía imaginar la locura que los próximos episodios nos entregarían. Era demasiado bueno para ser verdad… y en efecto, no era verdad. La razón por la que estos últimos episodios fueron tan impresionantes es que esta fue la última vez en que el ánime podría lucirse en la pantalla chica.

Así es: resulta que, a partir del episodio 123, el ánime de Beyblade X se emitirá sólo en YouTube. Hemos perdido la presencia de la serie en medios televisivos, y si tú llevas al menos 10 años en el fandom igual que yo, esta noticia te dará una tristísima sensación de déjà vu.

Esto también ocurrió en la Saga Metal, cuando el final de Shogun Steel se convirtió en lost media para los japoneses. Y también ocurrió en la Saga Burst, cuando Burst Rise comenzó a emitirse primero en YouTube y luego recibió retransmisiones en canales de televisión de nicho. ¿Y cuál fue el motivo para ambos retiros del ánime de la TV nacional japonesa? La falta de audiencia.

Por un lado, puedo entender a la perfección por qué el ánime de Beyblade X podría estar perdiendo audiencia: las temporadas 1 y 2 fueron malas. Da igual que la temporada 3 esté recuperando el ritmo, porque al parecer no mucha gente estuvo dispuesta a soportar dos años de animación mediocre sin la certeza de que el tercer año cambiará para bien.

El daño está hecho, así que sólo nos queda conformarnos. El episodio 123 se emitirá el 17 de abril, después de un hiato de tres semanas para que Takara Tomy pueda hacer los ajustes necesarios a su agenda. A partir de esa fecha, la emisión semanal debería retomarse. Todavía no sabemos si los episodios seguirán durando 22 minutos, o si los reducirán a 11 minutos. Tampoco sabemos si la temporada seguirá teniendo 51 episodios, o si la recortarán a 39 episodios.

Todo esto convierte a la Saga X en la saga de Beyblade que ha durado menos sin recibir recortes de emisión. Ni siquiera las Sagas Original y Metal duraron tan poco, ¡y eso que la Saga Metal es odiada por un tercio del fandom!

Si hay una lección que aprender aquí, en definitiva es que no puedes jugar con las esperanzas de tu fandom durante más de 100 episodios y salir bien parado. Fue divertido ver a Persona, Pendragón y Zodiaco trabajando juntos, y también fue divertido ver a Khrome y Jaxon darse de Bey-guamazos con tanta pasión, pero nada de eso anula el hecho de que ROBIN SIGUE SIN APORTAR ALGO DE VALOR AL EQUIPO PERSONA. Y a quien me diga que “Robin aporta buenas vibras” le pongo 0 en el examen.

Pero veamos el lado amable: el segundo Campeonato Mundial de Beyblade X está en camino, lo cual significa que a esta generación le está yendo bien. Tan bien que el recorte del ánime podría no afectar las ventas en lo absoluto. Después de todo, los ánimes de Beyblade siempre han sido comerciales glorificados para los juguetes. Si esta franquicia ha crecido tanto que no requiere comerciales de ánime para mantenerse a flote, tal vez deberíamos tomarlo como una buena señal.

El anuncio oficial del segundo Campeonato Mundial de Beyblade X, que aparentemente ha sido renombrado a “Final Grand Prix 2026”.

El único modo de saber si la recesión del ánime de la Saga X es algo bueno o malo es esperar. La Saga Metal estaba más muerta que viva cuando su ánime fue cancelado, y la Saga Burst aguantó cuatro años mientras su ánime iba en declive. El Final Grand Prix 2026 ocurrirá en diciembre: si llegamos a esa fecha con una ausencia de señales de alerta, creo que estaremos bien.

Pero si de repente nos salen con la sorpresa de que la temporada 4 tendrá 26 episodios, o no existirá en lo absoluto, podremos afirmar con certeza que el ánime de Beyblade X comenzó a morir en abril de 2026. Esperemos que no sea el caso.