Fandom: Looney Tunes.
Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o medio.
Tiempo estimado de lectura: 17 minutos.
[Link a la Parte 1 disponible aquí]
6.- SILVESTRE (1945) Y PIOLÍN (1942) [PREVIO A SU UNIÓN]
Quienes hayan leído cierta publicación mía de los Looney Tunes conocen bien mi opinión de Silvestre y Piolín: lo peor que les pudo pasar fue volverlos rivales inseparables. Yo detesto los cortometrajes con esta dupla porque me parecen repetitivos y aburridos, y recuerdo con cariño aquellas apariciones de los personajes antes de su roce inicial en 1947.
Iniciemos con Piolín, quien nació en 1942 de la mano de Bob Clampett. La mayoría recuerda a este personaje como un canarito tierno y mayormente indefenso, dependiente de la Abuelita y de Héctor el Bulldog para defenderse de Silvestre. A veces, Piolín era capaz de cuidarse por su cuenta, pero su modo de actuar denotaba cierta inocencia, además de un claro deseo de no lastimar a Silvestre más de la cuenta.
Sin embargo, Piolín era mucho más “intenso” en sus comienzos. Antes de que la Abuelita y Héctor estuvieran ahí para cuidarle la espalda, y antes de ser representado como una mascota feliz en su jaula, Piolín era una cría de canario recién nacida que debía sobrevivir sola en la naturaleza. Su diseño lo representaba sin plumas y con una cara somnolienta, dejando una primera impresión de vulnerabilidad como en cualquier bebé.
Pero ya sabemos que Clampett era un maestro de la yuxtaposición, por lo que mientras más indefenso luciera uno de sus personajes, más letal sería. Contrario a su apariencia tan indefensa, el Piolín original era una bestia a la hora de lidiar con los gatos callejeros que querían comérselo. En cuanto el canarito divisaba al enemigo, la cara le cambiaba por completo, yendo de una expresión adormilada a un valor efusivo. Este Piolín no necesitaba jaulas, perros o abuelas para cuidarse: él solito era más que suficiente para cuidarse de decenas y decenas de “lindos gatitos”.
| Así lucía Piolín antes de volverse el rival de Silvestre. Este diseño duró sólo tres cortometrajes, y se rumorea que fue cambiado por la versión de plumas amarillas que todos conocemos debido a problemas de censura: por algún motivo, al Código Hays no le gustaba la idea de tener a un pajarito de caricatura desnudo en pantalla. |
Luego tenemos a Silvestre, quien en el pasado tenía más actividades en su rutina además de “cazar a Piolín para comérselo”. De hecho, Silvestre logró mantenerse un poquito polifacético incluso después de juntarse con Piolín en calidad de coprotagonista.
Similar a Claude, Silvestre estuvo diseñado desde el comienzo como un saco de boxeo con patas, destinado a ser la burla de sus cortometrajes. Sin embargo, la diferencia estaba en que Silvestre era usado para chistes mucho más oscuros, con referencias relativamente frecuentes al suicidio o las adicciones, por dar unos ejemplos.
No obstante, cuando no estaba siendo subyugado por alguna (literal) ave de mal agüero, Silvestre era bastante bueno para tomar el control de la situación. Los pájaros eran la única debilidad del Silvestre original, porque fuera de ellos, su habilidad para salir airoso de sus problemas era bastante buena.
Por ejemplo, en “Kitty Kornered” lo vemos echando al dueño de su propia casa a la calle para él disfrutar de sus comodidades, en “Back Alley Oproar” lo vemos llevando a la décima potencia el asunto de que ‘los gatos son muy ruidosos en la noche y no dejan dormir’, y en “The Scarlet Pumpernickel” lo vemos interpretando al villano principal en la película que Lucas está armando.
| Este es el diseño provisional de Silvestre más distinto que tuvimos respecto al diseño oficial definitivo. La captura proviene de "Kitty Kornered", el cual es el mejor cortometraje individual de Silvestre en mi opinión subjetiva. |
Piolín era independiente y agresivo, Silvestre era oscuro y polifacético, y yo me pregunto por qué tuvimos que dejar todo eso atrás después de su primera aparición conjunta. En cuanto ambos personajes se juntaron, el canario perdió al menos la mitad de su intensidad y el gato perdió al menos la mitad de su astucia. Extraño a los Silvestre y Piolín de antes, y siento que merecen más respeto por lo que eran antes de su flanderización.
7.- MAC Y TOSH [INTERPRETACIÓN DE ARTHUR DAVIS] (1947)
Como dije antes, Clampett era un maestro de la yuxtaposición: mientras más inofensivo luzca un personaje, más letal es en realidad. Cuando él decidió abandonar el equipo de los Looney Tunes, los cortometrajes que dejó inconclusos fueron repartidos entre otros dos directores: Robert McKimson y Arthur Davis. Entre la mitad de trabajos incompletos que le tocaron a Davis, se encontraba “The Goofy Gophers”, el cual era el debut de Mac y Tosh.
| A diferencia de Hubie y Bertie, quienes tienen una que otra diferencia entre ellos, Mac y Tosh son indistinguibles el uno del otro. Si me dijeran que son clones, me lo creería. |
Técnicamente, Clampett es el creador de esta dupla de tuzas, pero como Davis fue quien terminó el trabajo y les dio uso a los personajes en apariciones futuras, yo prefiero considerarlo a él como su verdadero dueño. Es por eso que lo pongo a él en el encabezado en vez de Clampett. Aclarado ese detalle, podemos proseguir.
En resumidas cuentas, la gracia en este par de tuzas estaba en cómo combinaban educación y agresión: dos conceptos casi opuestos. Mac y Tosh son excesivamente considerados: no pueden hacer virtualmente nada a menos que les den permiso de hacerlo. Pueden discutir por un largo tiempo sólo para saber quién camina al frente, y arruinan a propósito cualquier competencia con tal de ser corteses y dejar ganar al oponente.
Mac y Tosh son la elegancia encarnada, pero eso no significa que sean tontos ni dejados. Si ven que su civilidad no es correspondida, las tuzas simplemente la abandonan en favor de los típicos actos de un Looney Tune promedio, siendo ahí donde el verdadero humor del cortometraje comienza. Si hay algo más divertido que dos tuzas moliendo a sus enemigos con dinamita, eso es dos tuzas moliendo a sus enemigos con dinamita mientras hablan como un par de caballeros.
Lo que más me gusta de Mac y Tosh es que, en aquel entonces, solían tener a un enemigo que actuaba igual que ellos. Este enemigo era un perro, y aunque nunca recibió un nombre (por lo que se le suele conocer simplemente como “el Perro”), sí que recibió mucha personalidad.
El Perro solía actuar tan elegante como los propios Mac y Tosh, o incluso más (considerando detalles como su marcado acento y sus pasatiempos tan refinados). Sin embargo, conforme proseguía la trama y recibía su merecido de parte de las tuzas, el Perro iba perdiendo esa finura de actuar debido a la frustración. Para cuando el cortometraje terminaba, el público quedaba con la firme idea de quiénes en serio eran los educados, y quién sólo fingía ser de alta categoría.
| El Perro tiene un diseño distinto en cada aparición que tiene. Considero que el más icónico es este, proveniente de "Two Gophers from Texas". |
Por desgracia, esta dinámica entre Mac, Tosh y el Perro se esfumó cuando Arthur Davis fue despedido y los personajes pasaron a manos de Friz Freleng. Con el cambio de director, el Perro fue descartado, y Mac y Tosh se volvieron propaganda anti-industrial por algún motivo. Siento que, al hacer estos cambios, los personajes perdieron una gran parte de su encanto, y por eso considero que aquella versión original de Mac y Tosh según Arthur Davis merece más respeto.
8.- CHARLIE EL PERRO (1947)
Y porque ya es tradición en este blog, toca hablar una vez más de la animosidad que Chuck Jones le tenía a Bob Clampett, y de otro de los modos en que esa animosidad se manifestó en su trabajo. No nos hagamos tontos: Jones se robó a Charlie, aprovechando que la renuncia de Clampett no incluyó los derechos de autor de sus creaciones.
Nacido en 1941 bajo el nombre de “Rover”, el personaje fue concebido desde el inicio como una parodia a la frase de que “el perro es el mejor amigo del humano”. Guiado por un ego cómicamente enorme, Rover debuta en el cortometraje “Porky’s Pooch” intentando forzarse a sí mismo como la ‘querida mascota’ del cerdito, por mucho que él insista que no quiere una mascota.
| Aquí tenemos a Rover, en aquel lejano entonces de 1941. |
Después de robarse
hacerse con el personaje, Jones le dio un
rediseño completo y le cambió el
nombre a “Charlie”, sin mencionar el
obligatorio maletín de lore que
él amaba darles a sus creaciones (aunque en este caso no fuera realmente suya).
Jones transformó a Rover/Charlie en un narcisista total quien se cree la Novena Maravilla del Mundo, y por tanto, merecedor de cualquier cosa que desee. En su delirante cerebro, Charlie se ve como un santo por sólo exigir un hogar a cambio de su “fina” compañía, por lo que no puede procesar el hecho de que la gente no lo quiera.
Inicialmente, las personas lo rechazan sólo porque no están interesadas en un perrito, pero después de unas horas de insistencia desproporcionada, su desinterés se transforma en odio. Al mismo tiempo, la ausencia de buena disposición provoca que Charlie se ponga cada vez más insistente, al grado de casi tachar de “estúpido” a su deseado dueño por rechazar a un “perrito perfecto” como él.
| Y aquí tenemos a Charlie después de que Jones le aplicara su toque mágico. |
Así acabamos con un personaje cómicamente harto de la compañía indeseada, y otro personaje cómicamente desesperado por un acompañante deseado. Tal vez Charlie no sea un personaje 100% original de Chuck Jones, pero en definitiva lleva su sello personal como artista. Siendo yo una fan del estilo de Jones, creo que no necesito dar más explicaciones de por qué deseo más atención para Charlie.
9.- HEATHCLIFF Y LOUIE (1948)
Otra de las grandes obras de Arthur Davis, sólo que esta vez tenemos a personajes totalmente suyos (en vez de ser heredados de alguien más, como fue el caso de Mac y Tosh). Heathcliff y Louie cargan con el sello personal de Davis, pero como él no es reconocido como un director mayor de la franquicia, sus creaciones no suelen recibir tanto reconocimiento como las de Jones, Clampett, Freleng, etcétera.
Heathcliff y Louie son las mascotas de un hogar pudiente. Heathcliff es, en pocas palabras, un gato mascota tonto. MUY tonto. CÓMICAMENTE tonto. Tan tonto que a veces incluso olvida respirar. La única razón por la que sigue vivo es que tiene a Louie, un loro ambicioso, cuidándolo (y recordándole que respirar es esencial para vivir). Siendo sinceros, Louie no parece querer mucho a Heathcliff, y sólo lo cuida porque dejarlo morir sería descortés de su parte.
| Louie viendo con molestia a Heathcliff, quien se ha machucado con una trampa para ratones él solito. |
Un día, la dupla se topa con el testamento de su dueño, el cual dicta que “le deja un millón de dólares (más de 270 millones de pesos mexicanos al cambio actual) de herencia a Heathcliff; y si Heathcliff muere, entonces el dinero irá a Louie”. Como el gato no sabe leer, las palabras en el papel no le dicen nada… pero el loro sí sabe leer, y sabiendo que su boleto a una vida de riquezas está en la “desaparición permanente” de Heathcliff, de repente el dejarlo morir no le suena como algo tan grosero.
De eso trata la historia de Heathcliff y Louie: del loro intentando matar al gato para quedarse con su fortuna, con todo y que el gato no sepa que hay una fortuna esperándolo en un futuro. Como ya podrán imaginar, el destino nunca le favorece a Louie, pues sus intentos de asesinato nunca le salen bien. Por otra parte, Heathcliff es tan tonto que procesa los actos del loro como simples juegos de mascotas, y nunca capta que su “mejor amigo” está tratando de eliminarlo.
| Louie descubriendo que la vida de Heathcliff se puede canjear por una vida de fortuna, tras leer el testamento de sus dueños. |
Es una dinámica realmente simple, pero funciona de maravilla en mi opinión. Es interesante tener al pájaro siendo el que quiere matar al gato, en vez de lo contrario como es habitual. Además, tanto Heathcliff como Louie tienen su propio carisma individual, donde el primero te cae bien por su inocencia y el segundo por su astucia. Por eso considero que estas dos creaciones de Arthur Davis merecen más reconocimiento.
10.- RALPH PHILLIPS (1954)
Para cerrar esta lista, tenemos a una de las creaciones tardías de Chuck Jones, nacida en un punto de su carrera en el que su estilo personal ya estaba en su punto más refinado. Ralph Phillips no es el típico animal antropomórfico de caricatura cuyas payasadas animadas te matan de risa. Más bien, el humor que evoca es nostálgico y reflexivo.
| Ralph imaginando que está en medio de una pelea de pistolas durante una de sus clases. |
Ralph es un niño de imaginación muy activa. Siempre que está en una situación aburrida o desagradable, su mente no puede evitar volar al reino de las fantasías, a veces para bien y a veces para mal. Las aventuras mentales de Ralph son como un viaje en el tiempo hacia nuestras infancias, cuando una pecera era un sinónimo de un océano, y un avión de juguete era parte de una armada del ejército.
Aunque la imaginación descomunal de Ralph le ayuda a olvidar sus problemas, también suele provocarle nuevos problemas con la gente que convive, gracias a que se desconecta demasiado de la realidad. Entre regaños de profesores y castigos de padres, Ralph se pregunta por qué pareciera que nadie lo quiere, pero pronto olvida sus conflictos internos cuando su creatividad se enfoca en algún objeto interesante.
| Cuando Ralph encuentra la más mínima inspiración, su pequeña sonrisa infantil adquiere espirales. Esa es la señal de que la escena está por cambiar del mundo real al escaparate de ensueño del chamaco. En este ejemplo, después de ver un hacha, a Ralph se le ocurre jugar a que es George Washington. |
Dato curioso: la personalidad de Ralph está basada en las vivencias del propio Jones cuando era niño, pues él también se la pasaba soñando despierto. Eso explica por qué Ralph se siente como un personaje tan “real”, o sea, tan falto de ese espíritu caricaturescamente alocado del Looney Tune promedio. Pero ojo: el que este chamaco no sea como otros personajes no significa que sea aburrido. Como dije al principio de la sección, Ralph evoca un humor más empático, y supongo que por eso me agrada.
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¡Y eso es todo, amigos! Espero que mis elecciones para esta lista hayan sido de su agrado.
Me costó algo de trabajo encontrar a diez personajes que encajaran con las reglas que yo misma puse, pues normalmente los personajes de los Looney Tunes suelen venir en extremos: o son de lo más llamativos, o son de lo más aburridos. De todos modos, si alguno de ustedes siente que existe otro miembro del cast clásico que está infravalorado, puede dejarlo en los comentarios. ¡Los leeré con gusto!
Con esta publicación y su precuela, ya tenemos una lista de diez personajes de los Looney Tunes que no me agradan, y una lista de diez personajes que opino que merecen más aclamo. Me he divertido mucho haciendo ambas listas, así que al terminar de escribir esta pensé “¿Por qué no hacer una tercera y así completar una trilogía de publicaciones?”. ¡O mejor aún! Para hacer un cierre con broche de oro, ¿por qué no añadirle a la tercera lista una pizca de reescritura?
Y así, decidí que cerraremos esta trilogía de listas con el tema que mencioné sutilmente en la introducción: un top 10 de personajes de los Looney Tunes con potencial desperdiciado, incluyendo una pequeña reescritura de mi parte para demostrar cómo sacaría yo a relucir ese potencial. Si bien no daré ninguna fecha, esa publicación ya está en fase de borrador, ¡así que espérenla!
Sin más que añadir, me despido. ¡Hasta la próxima, amables lectores! ¡Cuídense mucho!