domingo, 19 de octubre de 2025

RANT: he desperdiciado DOS AÑOS de mi vida viendo Beyblade X (y todavía me faltan otros dos años) [Parte 2 de 6]

Fandom: Beyblade.
Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o medio.
Tiempo estimado de lectura: 25 minutos.

[Link a la Parte 1 disponible aquí] / [Link a la Parte 3 disponible aquí]

EL ÁNIME: DOS AÑOS DE RELLENO ES DEMASIADO RELLENO

Aquí es donde la creatividad mal colocada en el manga de Beyblade X se debería estar derramando. En lugar de eso, lo que tenemos en la actualidad son 100 episodios de ideas desperdiciadas y potencial tirado al suelo. Ya me conocen, queridos lectores: las palabras “potencial desperdiciado” son el lanzador que pone a girar mi mente.

Este es un tema que toqué en aquella publicación original de Beyblade X que hice en 2023: el hecho de comenzar el ánime de manera casi sincrónica con el manga es bueno para la publicidad, pero malo para la narrativa. Citando de manera directa lo que escribí en aquel entonces:

“Normalmente, cada saga de Beyblade requiere un año para “agarrar impulso”, por decirlo de algún modo. Los primeros 12 meses se utilizan para sacar Beyblades que servirán de prototipo para los modelos más evolucionados, el manga inicia con una trama ligera como introducción a arcos futuros, y no se produce un ánime. […] Luego de 12 meses agarrando impulso en tierras niponas, el segundo año arranca con todo: se crean las primeras evoluciones a los Beys prototipo, se produce un ánime, y comienzan las exportaciones al resto del mundo.

Esta técnica le ha funcionado bien a Takara en el pasado, cuando la franquicia todavía se tomaba un par de años de descanso entre sagas. Pero como ahora se desea no parar con los lanzamientos, la opción de usar un año para agarrar impulso ha quedado fuera. […] Si bien el lado de los trompos está relativamente bien […], no podemos decir lo mismo del ánime.

Así está la cosa: debido a que normalmente el manga se estrena un año antes del ánime, es común que cuando el ánime dé comienzo, su historia avance de forma interesante desde el arranque, porque la base del manga ya está sólida.

Además, como el manga sólo obtiene 12 capítulos al año y el ánime obtiene 51 episodios en ese mismo periodo, el ánime tiene la oportunidad de expandir mucho más lejos las ideas originales del manga.

Por último, debido a las discrepancias de tiempo de lanzamiento y de número de capítulos, ambos medios suelen divergir en sus tramas, dándonos a los fans mayor variedad de historias y perspectivas en cada saga.

En pocas palabras, el que haya un gran tiempo de diferencia entre los estrenos del ánime y del manga es beneficioso en todos los sentidos. Tenemos una historia sólida desde el arranque, tiempo extra para ahondar en el lore y en los personajes, y hasta podemos conocer dos versiones de una misma trama principal.

Sin embargo, con el plan perenne de Beyblade X, esos tres beneficios se han perdido […].

Primero que nada, como el ánime todavía no tiene un manga sólido que sirva de introducción a su propia historia, ambas historias están siendo un calco mutuo. Y cuando digo que es un calco, no es exageración. El ánime está copiando al manga a un grado tan absurdo que hasta pareciera que el manga es el storyboard del ánime, porque las poses, los encuadres y los diálogos en muchas escenas son exactamente los mismos. […] Esto es malo […] porque si leíste el manga, ya no habrá sorpresas en el ánime, por lo que no tendrás un motivo para consumir ambos productos.

Una página del capítulo 5 del manga de Beyblade X…

 

…y un par de capturas del episodio 7 del ánime. Nótese cómo se podría decir que el ánime está calcando las viñetas del manga, difiriendo sólo en unos detallitos mínimos en lugar de reinterpretar las escenas con un estilo propio.

Segundo que nada, debido a que el ánime está obligado a seguir el curso del manga […], es necesario hacer que los 51 episodios de la animación vayan a la misma velocidad que los 12 capítulos del cómic. Si hacen cuentas, eso quiere decir que el ánime debe desacelerar su trama en un 76.48% para no adelantarse, y eso sólo se puede lograr de un modo: con montones y montones de relleno.

Normalmente, podríamos decir que al menos tendremos relleno del bueno, desarrollando más a los personajes en historias secundarias para justificar sus acciones en la historia principal. Pero de nuevo, como el ánime debe permanecer pegadito al manga, y el manga no tiene tiempo de desarrollar a sus personajes, el ánime tampoco tiene permitido salirse de la ruta principal. Esto ha desembocado en que los personajes secundarios […] permanezcan bastante planos, y en que los episodios de relleno sean aburridos o inconsecuentes.”

Damas y caballeros, es en momentos como estos que desearía haberme equivocado con mis palabras. Todo aquello que prediqué en 2023 se ha cumplido al pie de la letra.

Como mencioné antes, llevamos 100 episodios emitidos al momento de redactar esta publicación. En todo ese tiempo, el ánime sigue siendo relleno en al menos un 70%, sigue con unos personajes secundarios bastante planos, y sigue copiando al manga al pie de la letra en los eventos clave. Además, las pocas divergencias y los pocos añadidos de lore han sido inútiles.

Pero vayamos por partes, porque 100 episodios es demasiado para abarcar de un solo tirón. Para dar un ejemplo, voy a tomar un arco al azar de los que hemos clasificado en la sección del manga, y desglosaré punto por punto sus cualidades en la versión animada. Tras girar una ruleta online, el arco elegido ha sido el del Equipo Yggdrasil.

Este arco cubre los capítulos 7-8 del manga, y los episodios 15-17 y 21-25 del ánime (junto a la escena inicial del episodio 12 y la final del episodio 14)… y ahí ya tenemos el primer problema. Hemos tomado unas 100 páginas de cómic, y de algún modo las hemos estirado para que duren como 180 minutos en versión animada, cuando en un universo ideal deberían durar cuando mucho 70 minutos.

En el manga, el arco comienza mandándonos directo a la noticia de que el siguiente retador para los protagonistas será el Equipo Yggdrasil. En el ánime, hay un preludio a esta notificación del reto, preludio en el cual conocemos de manera lenta y calmada a cada integrante del Equipo Yggdrasil. Así está la cosa:

– En el inicio del episodio 12, se nos cuenta que Blaze Fujiwara es una persona noble. Luego, en el final del episodio 14, se nos dice que su táctica de batalla es moverse tan rápido como sea posible. Hasta aquí todo normal, dado que ambas escenas toman menos de 5 minutos en conjunto.
– En los episodios 15 y 16, se nos presenta a Zonamos Nekoyama. Esos son 45 minutos dedicados sólo a decirnos que el fulano ama los acertijos y es dueño de una atracción de feria. Aquí vamos mal.
– En el episodio 17, se nos cuenta que Blaze es millonario y puede regalar Beyblades de alta gama a cualquier persona que se le cruce. Esos son 22 minutos: un tiempo muy largo y cuestionable.
– En el episodio 21, somos presentados a Yuni Naniwa. Son 22 minutos para decirnos que la muchacha es una de esas influencers que puede dictar qué está de moda sin que nadie se le oponga, pero al mismo tiempo, es muy consciente de su posición y por ello actúa con prudencia. Nada mal ahí.

Al final del episodio 21, los protagonistas por fin reciben el reto de Yggdrasil. Eso significa que, antes del evento principal, hemos tenido 4.25 episodios de relleno, cuando un show decente requeriría sólo tres episodios: uno para cada integrante del equipo. El asunto de que “Blaze es noble, millonario y de estilo de batalla veloz” se podría haber agrupado en un único episodio, y la presentación de Zonamos con su glorificada casita de ilusiones también se podría haber hecho en sólo un episodio. La única que no desperdició nuestro tiempo como audiencia fue Yuni.

Una captura del episodio 21, titulado “Producción de popularidad”. Este es el episodio de presentación de Yuni Naniwa, a quien tenemos aquí utilizando cubrebocas y boina para no ser descubierta por sus fans mientras hace unas compras. Este es el único episodio bien hecho en la presentación del Equipo Yggdrasil: no se pierde el tiempo en tonterías, y todo lo que se tiene que decir de Yuni es dicho sin rodeos.

Ahora vayamos al evento principal: el Equipo Persona contra el Equipo Yggdrasil.

En el manga, la presentación de ambos equipos en el estadio dura 15 páginas. En el ánime, esa misma escena dura unos 18 minutos. Dieciocho minutos enteros donde lo único que ocurre es que ambos equipos llegan al estadio, Blaze presenta a su Bey nuevo, y se hace la apuesta de que el equipo perdedor debe disolverse. Dieciocho minutos en los que lo único que los personajes hacen es hablar, parlotear y chacharear, mientras de vez en cuando vemos la reacción del público a estas habladurías, parloteos y chácharas. Relleno puro y duro.

Y cuando el ánime por fin se queda sin excusas para perder tiempo, iniciamos con las batallas de trompitos que se supone que deberían ser el foco central. Mientras el manga se toma unas 63 páginas para cubrir los dos combates del desafío, el ánime mantiene su paso lento y utiliza aproximadamente 60 minutos para tres combates.

Primero lo positivo: se agradece que el ánime haya añadido un combate extra en el desafío, quitando la batalla doble de “Zonamos y Yuni VS Robin y Multi”, y reemplazándolo por batallas individuales de “Zonamos VS Robin” y “Yuni VS Multi”. Este es un modo ingenioso de alargar el arco narrativo sin que se vuelva aburrido.

En el manga, la segunda y última batalla de este reto es una batalla doble entre Zonamos y Yuni contra Robin y Multi. En el ánime, este segmento se divide en dos peleas distintas, para alargar un poco más su duración total.

Ahora lo negativo: incluso añadiendo una batalla extra, 60 minutos siguen siendo demasiado para tres batallas de Beyblade X. Si esta fuera una saga de fantasía (como las primeras dos de la franquicia), donde los trompos pudieran girar por horas y lanzar poderes místicos, sería fácil justificar que los combates duraran más de 10 minutos. Pero Beyblade X es una saga altamente realista, con trompos que no pueden girar más de 5 minutos ni son capaces de controlar los elementos.

En promedio, una batalla de Beyblade X en la vida real dura menos de 3 minutos. Si quieres meter algunos diálogos y tomas en cámara lenta en el equivalente animado de estas batallas, no hay ningún problema. Pero cuando metes tantos diálogos y cámaras lentas que tu batalla de 3 minutos termina durando 20 minutos, el exceso de relleno se vuelve obvio.

El ejemplo de ello en este arco es la batalla final entre Blaze y Jaxon. En el manga, el duelo es rápido y sin rodeos: Blaze explica su táctica de velocidad, Jaxon intenta usar un Xtreme Dash sólo para toparse con que Blaze puede imitarlo, ambos empatan, y en la revancha Jaxon encuentra el modo de acelerar incluso más que Blaze para mandarle encima un aluvión de Xtreme Dashes.

Dos rondas, una que termina en empate y otra que termina con la victoria de Jaxon.

En el ánime, la primera ronda está bien: la explicación acerca de los Beys de Blaze y Jaxon me parece excesiva, pero lo puedo perdonar porque se supone que debemos promocionar los juguetes. Sin embargo, antes de la segunda ronda, hay como tres minutos de relleno donde los protagonistas sólo hablan de lo ocurrido y buscan sin éxito un modo de contraatacar la velocidad de Blaze. Tres minutos.

Luego, la segunda batalla no muestra de inmediato el modo en que Jaxon logra superar la velocidad de Blaze. En vez de eso, se toma su tiempo para explicar punto por punto cómo consigue esa aceleración, lo cual sería positivo de no ser por lo tediosamente minuciosa que es la explicación. De hecho, mientras el manga va de inmediato del Xtreme Dash Doble al Xtreme Dash Infinito, el ánime cuenta uno por uno los Xtreme Dash Triples, Cuádruples, Quíntuples, Séxtuples, Séptuples, Óctuples… y así hasta que pierdes la cuenta y te quieres arrancar los cabellos mientras gritas “¡ESTÁ BIEN, YA ENTENDÍ!”

Multi explicando (con lujo de detalles, cámaras lentas y zoom) cada pequeño dato acerca de la estrategia de velocidad extrema de Jaxon.

Con toda esa repetición de Xtreme Dashes y explicación excesiva de estrategias, no es de extrañar que el duelo entre Blaze y Jaxon haya durado tanto. Lo peor es que sólo la mitad del tiempo valió la pena.

Y por desgracia, la enteridad del ánime de Beyblade X es así: cada escena sacada directamente del manga está inflada de manera artificial con diálogos sosos, explicaciones innecesarias y repeticiones de ataques. Con esto, el ánime logra cubrir sus 51 episodios anuales a pesar de tener una base de sólo 12 capítulos anuales.

De vez en cuando hay uno que otro acierto, ejemplificado en nuestra prueba con el episodio de presentación de Yuni, pero estos aciertos son muy raros de encontrar. La mayor parte del tiempo, el relleno de Beyblade X va de lo insignificante a lo tedioso.

Con el ejemplo del arco de Yggdrasil, hemos comprobado que las historias traspasadas del manga al ánime suelen ser malas. No obstante, si eres un lector versado en este asunto de los ánimes semanales basados en mangas mensuales, de seguro te estarás preguntando “¿Qué hay de las historias originales del ánime, las cuales no son sacadas del manga? ¿Al menos esas son buenas?” La respuesta es… complicada.

El ánime de Beyblade X sí tiene una que otra historia original. Por ejemplo, tenemos el arco del Festival de Batallas Mixtas, el miniarco de las Tres Máscaras, o la subtrama del Subsuelo. También hay uno que otro episodio individual que presenta pequeñas historias divertidas, como los episodios 20, 33, 72 u 88, por dar unos ejemplos.

El problema está en que ninguna de estas historias originales, ya sean individuales o en arcos, ha aportado nada a la trama general de Beyblade X.

Este es el mismo problema que mencioné hace tiempo en mi publicación sobre La Leyenda de los Tres Caballeros. Citando mis palabras de aquel entonces, a la hora de planificar una narrativa, una trama secundaria sólo tiene permiso de existir si hay un punto donde pueda cruzarse con la trama principal y tener un efecto mayor en ella. Si una trama secundaria no logra unirse de forma natural y valiosa a la trama principal, es mejor no incluirla en lo absoluto.

Para ejemplificar este problema, hablaré de una de las subtramas cuyo potencial desperdiciado me ha dolido más en lo que llevamos de Beyblade X: la subtrama de Takumi Ishiyama.

Takumi es el líder del Equipo Phalanx: el primer antagonista que hubo en Beyblade X. Su trabajo era probar a los recién llegados a la Torre X para comprobar que eran dignos de adquirir el rango profesional, pero todo apunta a que se le subió el ego a la cabeza, considerando lo mucho que maltrataba a quienes fallaban su prueba.

Takumi y el resto del Equipo Phalanx explicando su trabajo como “podadores de competición débil” en el primer capítulo del manga.

En el manga, Takumi es superado por los protagonistas al comienzo de la saga, y desde entonces no lo volvemos a ver en ninguna parte importante de la trama. En el ánime, se decidió darle un poco más de relevancia, de modo que a veces lo encontramos en uno que otro episodio tratando de redimirse después de sus actos anteriores.

El Equipo Phalanx en el ánime entra en una mala racha después de que el Equipo Persona los superara en el episodio 1. Después de esa derrota, Takumi y compañía también son aplastados por el Equipo Zoogánico en el episodio 5, por Jaxon en solitario en el episodio 10, y por Blaze en solitario en el episodio 17. Por ello, el patrocinador del equipo degrada a Takumi y compañía a simples empleados.

Este asunto masacra en vivo y en directo el orgullo de Takumi, quien antes se la pasaba presumiendo de que llevaba 10 años en el nivel 10 de la Torre X, y ahora tiene que preparar ramen en una pequeña cocina si no quiere perder su fuente de ingresos. Finalizando el episodio 18, el Equipo Phalanx pierde a su patrocinador, y debido a su mala racha, logramos llegar hasta el episodio 27 sin que consigan a uno nuevo.

Pero justo cuando Takumi siente que ha tocado fondo y que será mejor renunciar a todo, una mano piadosa aparece. La mano piadosa que Takumi menos podría haber imaginado: Robin Kazami, el protagonista a quien él mismo despedazó en el episodio 1. Y por si eso no era una señal divina lo suficientemente grande, una segunda mano piadosa aparece cinco minutos después: Blaze Fujiwara.

Blaze explicándole a un devastado Takumi sus razones para apoyarlo con sus riquezas y darle una segunda oportunidad en el mundo del Beyblade profesional.

Con la charla motivadora de Robin y el patrocinio de Blaze, Takumi recupera la voluntad de seguir con su carrera Blader, y cambia su modo de actuar durante su trabajo de guardia de la Torre X.

En el episodio 40, lo vemos dándole consejos a los aspirantes a profesionales, en lugar de andarlos insultando por su debilidad o rompiendo sus trompos. En los episodios 41 y 42, Takumi forma parte de la organización de la redada a las Tres Máscaras. Para cuando llegamos a la segunda temporada, el fulano prácticamente se ha vuelto la mano derecha de Blaze en sus experimentos de Beyblade, además de haber alcanzado el nivel 40 en el área más competitiva de la Torre X.

Takumi ayudándole a Blaze con algunas pruebas de laboratorio en el episodio 55 (o sea, en el episodio 4 de la segunda temporada).

Ese es un gran ascenso narrativo para Takumi, considerando en qué posición estaba al iniciar la saga. Sólo hay un pequeñísimo problema: NADA DE ESTO IMPORTA EN LA TRAMA GENERAL.

Por mucho que Takumi esté mejorando todos los aspectos de su vida en teoría, poco o nada ha cambiado en la práctica. Por mucho que la serie nos DIGA que a Takumi le está yendo de maravilla, lo único que nos MUESTRA es que el fulano sigue siendo el saco de boxeo de los protagonistas y el alivio cómico en las locuras de Blaze y Karla.

Entonces, como nada respecto a Takumi ha cambiado en el gran esquema de las cosas, ¿de qué nos ha servido dedicarle tantos episodios a su historia? No me malinterpreten: adoro el modo en que el ánime ha rescatado a Takumi de la pila de personajes olvidados del manga. Pero si lo pensamos un poco, todo esto es un ejemplo más de relleno inútil engordando al ánime, igual que todos los minutos desperdiciados en explicaciones, repeticiones y parloteos durante los episodios dedicados a las batallas.

Takumi (y el resto del Equipo Phalanx) siendo eliminado de la Batalla Estrella en el episodio 81 del ánime. Este suceso ocurrió exactamente un episodio después de que Takumi cerrara su arco de personaje aprendiendo a liderar del modo correcto a su equipo.
Esto significa que su desarrollo fue en vano, porque no pudimos ver sus efectos antes de que el fulano fuese sacado de la historia. ¿De qué sirvió hacer que Takumi se sobrepusiera a su calvario, si al final no importó para nada en la trama?

Hasta donde yo puedo ver, todas las demás historias originales del ánime de Beyblade X han sido iguales a la subtrama de Takumi: interesantes si las miras superficialmente, pero carentes de valor dentro de la trama general. Podría hablarles durante horas y horas acerca de cada historia original de este ánime, el potencial que carga cada una, y el desperdicio que han sido dentro de la trama general, pero eso sería repetitivo de mi parte.

Ahora que hemos terminado con las generalidades del manga y el ánime de Beyblade X, enfoquémonos en los fallos de algunos de sus personajes más importantes. Prepárense, apreciados lectores, porque este rant apenas está por entrar a su sección más potente.

CONTINUARÁ… [Link a la Parte 3 disponible aquí]

domingo, 12 de octubre de 2025

RANT: he desperdiciado DOS AÑOS de mi vida viendo Beyblade X (y todavía me faltan otros dos años) [Parte 1 de 6]

Fandom: Beyblade.
Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o medio.
Tiempo estimado de lectura: 20 minutos.

[Link a la Parte 2 disponible aquí

Hace casi dos años, en diciembre de 2023, lancé una dupla de publicaciones hablando de Beyblade X. En aquel entonces, el manga y los productos en sí apenas llevaban seis meses a la venta, y el ánime no tenía ni quince episodios emitidos.

Mi humor era optimista. El marketing en esta nueva generación había anunciado con bombos y platillos lo geniales que iban a ser las cosas. Que si el nuevo escritor para la saga tenía un montón de experiencia y crédito por su trabajo, que si el manga y el ánime iban a ser sincrónicos, que si esta generación iba a omitir los prototipos y saltar directo a los modelos oficiales desde el comienzo, que si se iba a festejar el 25 Aniversario de la franquicia a lo grande

Se notaba desde lejos que Takara Tomy no quería perder ni un gramo de la tracción que la Saga Burst les dio. Normalmente, suelo ser escéptica cuando un marketing tan potente aparece en una franquicia que me agrada, debido a que en los últimos años se ha vuelto un sinónimo de “mucho ruido y pocas nueces”. Pero a diferencia de ocasiones pasadas con otras empresas, en esta ocasión parecía que los bombos y platillos sí eran merecidos. Me tomé el tiempo de seguir muy de cerca a Beyblade X en aquellos instantes, y no veía motivos para dudar en nada (salvo lo del ánime y el manga sincrónicos, pero llegaremos a eso luego).

Pasaron los primeros seis meses después del estreno oficial de Beyblade X, y con ellos comencé a notar un par de grietas en la pulida fachada que se nos vendió a todos. ¿Pero por qué preocuparnos por un par de grietas? ¡Esta saga apenas estaba comenzando! ¡De seguro esto era sólo un pequeño problema de Early-Installment Weirdness: rarezas nacidas de que los escritores apenas están hallándole el truco a la saga! ¡De seguro todo sería perfecto una vez que llegáramos al primer aniversario!

Falso.

ABSOLUTAMENTE FALSO.

¿Quieren saber por qué he esperado tanto tiempo para volver a hablar de Beyblade X, después de casi dos años? Ha sido porque las cosas que estaba viendo no me estaban gustando en lo absoluto. Beyblade X me estaba aburriendo. Las grietas que noté en los primeros seis meses no han sido reparadas; al contrario: han crecido bastante.

Lo único que me ha inspirado a retomar el tema durante las últimas semanas ha sido que, como diría el meme, AHORA ES PERSONAL. Algo ha ocurrido en los últimos episodios del ánime y en los últimos capítulos del manga que por fin ha logrado despertar una emoción en mí que no sea aburrimiento. Por desgracia, esa emoción ha sido ENOJO.

Como han leído en el título de esta publicación, lo que están por leer será un rant. Un rant de cinco partes. Si les incomoda leer una lista tan enorme de quejas, está bien si desean saltarse esta tetralogía de publicaciones. Pero si no les incomoda, les recomiendo que se abrochen bien los cinturones, porque este será un viaje bastante turbulento. Tres, dos, uno, ¡comencemos!

 

LOS PRODUCTOS DE BEYBLADE X: EL ÚNICO CAMPO EN EL QUE NO ME PUEDO QUEJAR

Como siempre cuando voy a hacer una crítica tan controversial o tan apasionada, me gusta dedicar una sección entera a las cosas positivas del tema, sólo para demostrar que no soy una hater sin causa y que estoy dispuesta a hacer las paces con algunos aspectos.

En el caso de Beyblade X, mi punto conciliador será, de forma irónica, el punto central de la franquicia: los juguetes.

Si todos creíamos que la Saga Burst era la cima de lo que Beyblade podría lograr como franquicia, la Saga X ha llegado con un estallido y la ha echado del podio con una patada. Nadie esperaba que añadirle un simple riel al estadio bastaría para cuadruplicar la diversión del juego, pero bien dicen que a veces la solución más simple es también la más efectiva. Gracias al Riel X, la mercancía de esta saga se ha vendido como pan caliente.

Una caja de un set oficial de Beyblade X, con una imagen del Riel X siendo utilizado.

Ahora bien, sé que muchos podrían quejarse de lo fácil que los Beys de esta generación se rompen tras unos meses de usarlos. Sin embargo, existen dos grandes contraargumentos:

1.- ¿En serio esperabas que estos trozos de plástico y metal creados para chocar entre ellos a altas velocidades te durarían por años? Esta es la Saga X, no la Saga Metal. La idea es que los guamazos que se den los Beys sean los más potentes de la franquicia, así que obviamente tus trompos están bajo el riesgo constante de quebrarse.
2.- Si eres un adulto, lanzando con toda la potencia que tu cuerpo adulto te permite liberar, obviamente dañarás estos juguetes cuya audiencia base son los niños. Hay bastantes registros de gente adulta cuyos Beys han durado años, y cuando se les pregunta cómo lo hacen, su respuesta suele ser “no halo la jareta como si de ello dependiera mi vida”.

Otros muchos se quejarán de que los Beys dentro del Proyecto X-Over son puro adorno, y no sirven para jugar a menos que estés dispuesto a perder el 90% de tus batallas. Si bien admito que eso sí me da algo de coraje, al mismo tiempo comprendo por qué Takara no querría que sus productos de hace 10-25 años opacaran a sus productos actuales. El proyecto X-Over sí es puro trofeo carente de uso real, pero si somos realistas, es la mejor ruta a seguir para mantener las ventas a flote.

Una comparativa entre el peso del Blade de un Beyblade X estándar…

 

…y el peso de un Beyblade del Proyecto X-Over.
Si comparamos sólo los Blades, el de Dragoon Storm pesa 12 gramos menos que el de Soar Phoenix. Incluso si armamos al Dragoon Storm completo, su peso sigue siendo 3 gramos menor al peso del puro Blade de Soar Phoenix.

Y por último, algunos dirán que el Sistema CX ha sido un error y que no debería seguir teniendo modelos nuevos porque no funciona como todos deseábamos. Entiendo lo frustrante que esta situación puede ser; digo, yo soy una fan de los L-Drago y tuve que vivir cómo L-Drago Destroy echó a perder la línea evolutiva entera. Pero no debemos olvidar que Beyblade es una franquicia en constante experimentación, así que si el Sistema CX no salió del todo bien, sólo queda esperar a que Takara Tomy le dé mejoras, lo descontinúe, o lo ponga en su propia categoría competitiva.

Y así podría mantenerme refutando quejas populares de los productos de Beyblade X por horas y horas. Esta ha sido una saga muy controversial en cuanto a mercancía, pero creo que se debe a que nuestra economía actual no permite que estemos comprando trompitos a diestra y siniestra. Somos una generación bastante consciente de sus límites económicos, así que es normal que le tengamos tanto escrutinio a un pasatiempo como el Beyblade.

No tengo problema con que la gente sea extra-cuidadosa al comprar Beys. Sólo pido que su preocupación no venga sólo de “qué tan nuevo o caro es algún producto”, sino más bien de “qué tanto vale la pena invertir en este producto, conociendo sus cualidades positivas y negativas”.

 

EL MANGA: DOS AÑOS DE CONTEXTO ES DEMASIADO CONTEXTO

Ahora sí iniciemos con el rant.

¿Recuerdan cómo hace rato mencioné que el autor de la Saga X venía con un portafolio de reconocimientos por detrás? Pues… me temo que debo cuestionar su trabajo. No es que crea que el señor Homura Kawamoto es un mal escritor, pero tengo la sensación de que su estilo de escritura no se acomoda a una franquicia como Beyblade.

Miren: yo no soy una otaku. Hace algunos años traté de sumergirme en el mundo del ánime y del manga, debido a la popularidad y el visto bueno que suelen tener en el mundo de la animación, pero con el tiempo me di cuenta de que ese no era mi territorio. Acabé desinteresándome por estas cosas en pocos meses, de modo que aunque todavía veo una que otra serie de ánime (por ejemplo, Beyblade X), no soy una experta en esta clase de cosas.

Entonces, al anunciarse que el autor de Kakegurui se iba a encargar de la Saga X, tuve que googlear para recordar por qué me sonaba ese título.

La portada del primer volumen de Kakegurui.

Para quienes estén tan perdidos como yo en aquel entonces, Kakegurui fue un manga sobre una escuela donde todos los estudiantes son gente adinerada y ludópata. Quienes tienen buena suerte con sus apuestas se vuelven los alumnos más populares, y quienes terminan con deudas hasta el cuello se vuelven los esclavos de los otros estudiantes. La protagonista de Kakegurui es una estudiante recién transferida, pero con un excelente ojo para las apuestas. Sus acciones dentro de este alocado sistema educativo terminan poniendo de cabeza el estatus quo de la institución.

Kakegurui es una serie muy exitosa hasta donde yo he investigado. Su fandom es enorme, y su lista de adaptaciones a otros medios multimedia es algo que muchas otras series quisieran tener. Entonces, cuando se dijo que su creador ahora trabajaría en la cuarta generación de Beyblade, nuestro fandom recibió la noticia con los brazos abiertos.

Han pasado más de dos años desde aquel entonces, y es fácil ver que nuestros brazos ya no están tan abiertos. De hecho, mucha gente ya los ha cerrado por completo.

Es en este punto de la publicación que normalmente yo les daría un resumen de lo que trata el manga de Beyblade X. El problema está en que, a pesar de que llevemos más de dos años leyendo sus historias, todavía no estamos del todo seguros de qué trata. En sus comienzos, parecía que sería una típica historia de superación personal conforme el Equipo Persona asciende por la Torre X. Luego, en la segunda mitad de la temporada 1, parecía que se trataría del Equipo Persona resolviendo sus cuentas pendientes con el Equipo Pendragón.

La portada del primer capítulo del manga de Beyblade X.

Después, al iniciar la temporada 2, parecía que se trataría del Equipo Zodiaco tratando de tomar el control de la Torre X. Luego, a finales de la temporada 2, parecía que se trataría del Equipo Persona forzando al Equipo Zodiaco a volver a casa. Y actualmente, a comienzos de la temporada 3, parece que se tratará del Equipo Persona protegiendo el deporte del Beyblade de la amenaza de Zero Cross.

La portada del capítulo 28 de Beyblade X, que es el capítulo más reciente al momento de escribir esta serie de publicaciones.

Entonces, como estamos cambiando de objetivo cada seis capítulos, es difícil discernir de qué rayos trata Beyblade X. Creo que lo más acertado sería decir que es un slice-of-life donde de vez en cuando hay grandes cosas en juego, pero eso suena más como un oxímoron que como una respuesta legítima.

A estas alturas puede que te estés preguntando esto, amable lector: “Pero si no hay una trama discernible en Beyblade X, ¿entonces qué se ha estado narrando durante los últimos dos años?” La respuesta es “contexto”. Montones y montones de contexto. Esta saga lleva 31 condenados capítulos dándonos contexto para lo que sea que vaya a pasar en el futuro… si es que de verdad algo va a pasar en el futuro.

Si hay alguien leyendo esto que también le esté dando seguimiento al manga de Beyblade X, y que crea que lo que estoy diciendo no tiene sentido, quiero que analice por un segundo exactamente qué ha estado ocurriendo en los 31 capítulos que llevamos hasta ahora:

– Los capítulos 1, 2, 3, Especial 1, Especial 2 y Especial 3 son la presentación del Equipo Persona. O sea, contexto acerca de los protagonistas.
– Los capítulos 4, 5 y 6 son el contexto para que entendamos cómo funciona la Torre X, exhibido a través del Equipo Zoogánico y de Warden.
– Los capítulos 7, 8 y 9 sí tienen algo de historia auténtica, pues sólo se tratan de presentarnos al Equipo Yggdrasil y a Sigrid Nanairo, y a hacerlos pelear con los protagonistas. Nada de malo aquí.
– Los capítulos 10 y 11 son el contexto para que entendamos cómo funciona el sistema de popularidad en la Torre X, exhibido a través del Equipo Sueños.
– Los capítulos 12, 13, 14 y 15 son el gran final de la temporada 1, además de tener algo de contexto para que conozcamos a Khrome Ryugu y a Ciel Kaminari. Nada malo aquí.
– Los capítulos 16 y 17 son el contexto para presentar la trama para la temporada 2.
– Los capítulos 18, 19 y 20 son el contexto para presentarnos a los equipos Gordias y Zodiaco, junto a la existencia del Subsuelo.
– Los capítulos 21 y 22 son puro relleno para promocionar el Sistema CX y regalarles a los protagonistas el pase directo para luchar contra el Equipo Zodiaco.
– Los capítulos 23 y 24 son la semifinal de la trama de la temporada, donde los protagonistas enfrentan al Equipo Engañoso. Nada de malo aquí.
– Los capítulos 25, 26 y 27 son el gran final de la temporada 2, aunque tienen bastante relleno y giros de trama forzados para hacerte creer que todavía hay contexto pendiente para compartir.
Finalmente, el último capítulo hasta ahora, que es el 28, es el contexto para la trama de la temporada 3, presentándonos a algunos integrantes de la familia Cross: Zero, Eight y Nine.

En resumen, alrededor del 60% de todo el manga de Beyblade X hasta ahora ha sido contexto. Del porcentaje restante, un 10% ha sido relleno. Eso nos deja con que sólo el 30% de la saga entera ha sido trama auténtica. Permítanme repetirlo una vez más, para quienes no lo hayan entendido bien: SÓLO EL 30% DE LA SAGA ENTERA HA SIDO TRAMA AUTÉNTICA.

De entre los 31 capítulos que llevamos hasta ahora (incluyendo los Especiales), sólo necesitas leer unos 13 para mantenerte al tanto de lo que ha ocurrido en todo Beyblade X: los capítulos 1-3 para que conozcas a los protagonistas, el 9 y los 13-15 para que conozcas su rivalidad con el Equipo Pendragón, el 16 y el 18 para que comprendas los objetivos del Equipo Zodiaco, los 25-27 para que no te pierdas el final de la segunda temporada, y el 28 para saber cómo arranca la tercera temporada.

La portada del capítulo 21 de Beyblade X. Este capítulo es puro relleno, al grado de que la portada ni siquiera vino coloreada en la Coro Coro.

Esta es la primera vez en toda la historia de Beyblade en la que me topo con un manga tan hueco. Normalmente, el problema suele ser lo contrario. Normalmente, los autores tienen una idea enorme en la mente, y utilizan cada página que se les permite utilizar en la Coro Coro para relatar esa idea con tanta compresión como sea posible. Jamás había visto un manga en esta franquicia que tuviese tan pocas cosas que contar… o en su defecto, que no supiese cómo contar sus cosas en un formato de Coro Coro.

Aquí es donde traigo de vuelta lo que dije acerca de que ‘no creo que Homura Kawamoto haya sido la mejor elección para escribir un manga de Beyblade’. Yo no dudo del talento narrativo de este señor, pues si Kakegurui fue tan exitoso, no debe ser un mal escritor. Pero la cuestión está en que Kakegurui era un manga autosostenido, mientras que Beyblade X no lo es.

Cuando estás escribiendo una historia autosostenida, puedes meter lo que se te dé la gana en su trama. Mientras vendas suficientes capítulos para ser rentable para tu editorial, puedes escribir lo que quieras. Sin embargo, cuando escribes no sólo para una editorial (en este caso, Coro Coro), sino también para una franquicia de venta de productos (como Beyblade), tienes la obligación de seguir las directrices de la franquicia. En otras palabras, tu libertad narrativa se ve reducida.

Tengo la sospecha de que el señor Kawamoto está acostumbrado a darse rienda suelta como escritor autosostenido, así que todavía está hallándole el truco al asunto de “seguir las directrices de la franquicia que te contrató”. El contexto que Beyblade X está teniendo en sus historias no es malo por sí mismo, pero un formato retacado de contexto no encaja con las necesidades de un manga no-autosuficiente.

Beyblade se trata de vender trompos de juguete; y el manga existe sólo para darte motivos para comprar esos trompos de juguete. Por eso, sus sagas pasadas suelen tener poco contexto y mucha acción: no hay tiempo para armarte un mundo de fantasía a gran escala. Sólo hay tiempo para decirle a tu audiencia “este trompito es genial porque [inserte sus cualidades aquí], por lo que vale la pena comprarlo”. Si quieres dar contexto a tus historias, para eso tienes el ánime.

Deja sólo lo más esencial dentro del manga, y mete tus 20 toneladas de contexto en el ánime. Así ha funcionado esta franquicia desde el arranque, y por lo que estoy viendo, no parece que vayan a existir otros funcionamientos en un futuro. Le agradezco mucho al señor Kawamoto su ambición narrativa, pero me temo que la está vertiendo en el sitio incorrecto.

CONTINUARÁ… [Link a la Parte 2 disponible aquí]