domingo, 9 de noviembre de 2025

RANT: he desperdiciado DOS AÑOS de mi vida viendo Beyblade X (y todavía me faltan otros dos años) [Parte 5 de 6]

Fandom: Beyblade.
Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o medio.
Tiempo estimado de lectura: 22 minutos.

[Link a la Parte 4 disponible aquí] / [Link a la Parte 6 disponible aquí]

EL EQUIPO ZODIACO: EL MOTIVO POR EL QUE ESTO ES PERSONAL

Debido a una conveniente coincidencia de fechas, la Saga X no trata únicamente de seguir sus propias ideas originales, sino que también integra algunas ideas de generaciones pasadas, esto con motivo de la celebración del 25º Aniversario de la franquicia entera.

Así, el primer año de Beyblade X tuvo una pequeña dedicatoria especial a la Saga Original, el segundo año tuvo una pequeña dedicatoria a la Saga Metal, y el recién iniciado tercer año ya ha confirmado que tendrá dedicatorias a la Saga Burst. Por el momento, del lado de la mercancía, estos homenajes no han recibido casi ninguna queja; al contrario: lo que la mayoría del fandom desea es que se sigan creando más homenajes. Digo: ¿quién podría negar la belleza de estos seis trompitos inspirados en las Bestias Bit de la Saga Original?

 

     

 

Pero si nos vamos al lado del ánime y el manga, la cosa cambia bastante:
– Khrome Ryugu, quien se suponía que debía homenajear a Tyson, resultó ser más bien un homenaje de Ryuga.
– Sigrid Nanairo no tiene nada de parecido con Ray, excepto porque es la más sensata del grupo… y eso tiene poco mérito cuando tus compañeros son un groomer y un ‘groomeado’.
– Ciel Kaminari comparte con Max la personalidad amistosa y comprometida, así que es el homenaje más decente hasta ahora.
– Ginro no tiene nada de parecido con Tala, excepto porque es un exmiembro de un grupo antagónico.
– Karla Konjiki es la peor de todas: ella es un total opuesto a Kai, al grado de que varios fans se enojaron porque la sintieron como una falta de respeto a uno de los Bladers más queridos de la franquicia entera.

No quiero imaginar cómo se sintieron los fans de Kai Hiwatari…
…al toparse con que su homenaje (si es que se le puede llamar así) era esta niñata.

Una vez que Karla fue revelada al público, un terrible miedo inundó mi corazón lleno de cariño a la Saga Metal. Si la respetada Saga Original tuvo unos homenajes animados tan defectuosos, ¿qué sería del tratamiento para la controversial Saga Metal?

Pronto, tuvimos la llegada del Equipo Zodiaco, conformado por Omega Shiroboshi, Lantz Roji y Mirion Mizu, al manga de Beyblade X, homenajeando a Gingka Hagane, a Julian Konzern y a Damian Hart respectivamente. Y sí: desde esa simple revelación de personajes comenzaron los problemas.

Nadie sabe con certeza por qué se eligió crear homenajes para Julian y Damian, quienes aunque son algo populares en el fandom de la Saga Metal, no son ni de lejos los candidatos más idóneos para representarla. Es un consenso que los personajes homenajeados debieron haber sido Kenta, Kyoya, Benkei y/o Tsubasa… pero en fin, ya no había nada que pudiésemos hacer al respecto.

Entonces, los antagonistas de la temporada 2 de Beyblade X iban a ser los homenajes a Gingka, Julian y Damian. En aquel entonces, esos dos últimos no me interesaban mucho, pero la intriga de ver a un Gingka antagónico me era irresistible. A pesar de lo mal que habían salido las cosas con Khrome, yo quería tener la fe de que Omega sería distinta, y de que los homenajes a la Saga Metal saldrían bien.

La trama del Equipo Zodiaco inició con fuerza: en los capítulos 18 y 19 del manga, el grupito le arrancó al Equipo Pendragón el título de campeones de la Torre X con facilidad, estableció la Batalla Estrella, y le entregó a Khrome un Impact Drake para que se dejará de lloriqueos por Jaxon. Bajo mi perspectiva, el primero de esos tres actos no importaba mucho: era puro drama para dejarnos en claro que Zodiaco sería una amenaza mayor que Pendragón.

El Equipo Zodiaco durante su nombramiento como nuevos campeones tras derrotar al Equipo Pendragón, con Lantz y Mirion inclinándose ante su líder: Omega.

Pero la Batalla Estrella se sintió diferente, ya que su sistema de clasificación era una obvia referencia al de Battle Bladers: uno de los torneos más importantes y mejor escritos de la Saga Metal. Además, debido a las cualidades de Impact Drake (avatar de dragón, goma en los puntos de contacto, y teórico poder oscuro), yo estaba convencida de que Omega se lo entregó a Khrome sólo para incitar una situación igual a la de Dark Nebula.

¡Todo encajaba a la perfección! A este paso, Omega iba a ser una excelente antagonista: un completo opuesto a Gingka, tratando de provocar un desbocamiento en el rey dragón actual (en vez de prevenirlo), y utilizar ese desbocamiento para autopromocionarse como “la heroína del Beyblade” (en vez de ganarse el título de forma honrada). Al terminar de leer el capítulo 19 del manga, estaba más que lista para ver cómo proseguiría este grandioso set-up.

Así que esperé. Y esperé. Y esperé. Y esperé.

Esperé durante seis meses enteros a que el Equipo Zodiaco hiciera algo más, pero mi espera fue en vano. Omega sólo estableció la Batalla Estrella, le dio a Khrome un Impact Drake, e hizo mutis durante casi todo el resto de la temporada. Y para acabarla de amolar, fue también por esas fechas que sufrí mi desencanto con Khrome y con las veinte toneladas de relleno que inflaban artificialmente al ánime.

Es cierto que el relleno de la primera temporada y el nulo progreso de los protagonistas en sus puntos débiles ya me habían desencantado bastante, pero el desperdicio de Khrome y la ausencia del Equipo Zodiaco durante medio año fueron la gota que derramó el vaso. El homenaje a la Saga Metal comenzó a pudrirse, y ahí fue donde esto se volvió personal.

Como los escritores de Beyblade X obviamente no estaban interesados en profundizar en el Equipo Zodiaco, mi mirada se desvió al otro personaje importante que debutó en la segunda temporada: Tenka Shiroboshi, la hija de Omega.

Ella es Tenka Shiroboshi.

Tenka debutó como una Blader grosera, oportunista y manipuladora. Pero eventualmente, se reveló que esto se debía a que necesitaba detener a Omega a toda costa, así que si para lograrlo debía poner de cabeza a todos los involucrados en la Batalla Estrella, así sería.

El lema de Tenka (o mejor dicho, su mantra) es “el estilo Shiroboshi nunca será derrotado”. Este lema nace de que la familia Shiroboshi ha dirigido por generaciones un Bey-dojo en el que se practica solamente una estrategia de batalla: la suya. El “estilo Shiroboshi” es una táctica de combate centenaria, la cual Tenka quiere proteger ahora que su madre se ha desviado del camino.

Como el Equipo Zodiaco se desvaneció de la faz de la narrativa durante más de seis meses tanto en el manga como en el ánime, Tenka se volvió nuestra fuente primaria de información acerca de qué rayos andaba ocurriendo con su madre. Entonces, la imagen mental que formé de Omega fue la de una señora rebelde que un día, sin motivo aparente, abandonó su dojo y se lanzó a competir en la Torre X para conseguir fama.

Una narcisista en potencia, cuyo ego se sentía desnutrido en su pequeña escuela tradicional y ahora quería el reconocimiento de millones de personas. Un buen material para antagonizar la trama de Beyblade X, pero había un pequeñísimo problema: NADA DE ESTO ERA CIERTO. Porque una vez que los seis meses de ausencia terminaron y el Equipo Zodiaco por fin se dignó a volver al show, resultó que Omega no era ni la mitad de mala que Tenka nos estaba diciendo.

Lo que sucedió en realidad fue que Omega se aburrió de estar en el dojo Shiroboshi y enseñar siempre las mismas lecciones, por lo que decidió desertar. Los guionistas tratan de mostrar esto como un crimen de lesa humanidad o algo así, pero nada más lejos de la realidad.

Omega nos da bastantes motivos lógicos para sentirse aburrida en el dojo, siendo el más importante de todos el siguiente: ‘¿De qué sirve practicar y perfeccionar una técnica durante siglos, si nunca la vamos a utilizar en un combate de verdad? ¡Todo lo que hacemos en la escuela Shiroboshi es entrenar con nosotros mismos, en lugar de salir al mundo y demostrar nuestro talento! ¿Cuánto mérito hay en que nos consideremos ‘los mejores’, si nunca lo intentamos comprobar compitiendo contra otras personas?’

Omega cuando era instructora en el dojo Shiroboshi. Para sacar esta captura, decidí dejar los subtítulos encendidos a propósito como modo de comprobarles lo que les estoy diciendo. Omega no abandonó el dojo por puro capricho; lo hizo para probar su fuerza en un entorno distinto a los mismos 500m2 de toda su vida.

Entonces, la señora no es una narcisista en busca de atención innecesaria. Es una combatiente que desea explorar el mundo y poner a prueba las habilidades que ha practicado desde que tiene memoria. ¿Alguien me puede decir dónde está lo malo en eso?

De hecho, conforme más aparecía en pantalla el Equipo Zodiaco, menos razones veía para considerar a Omega como una antagonista:
La búsqueda del campeonato de la Torre X es la simple consecuencia de que Omega se lanzara a poner a prueba sus habilidades. La señora salió de su dojo, les dio uso a sus habilidades, y recibió el título de campeona como recompensa y fruto de su esfuerzo. Nada de malo en eso.
La Batalla Estrella luce como un intento genuino de darle un nuevo giro al sistema de niveles de la Torre X. Por medio de este nuevo giro, cualquier equipo puede elegir a quién enfrentar, sin necesidad de pasar por el proceso burocrático de la B4, y apostar puntajes a su antojo para recalcular su nivel en vivo y en directo.
El asunto de Impact Drake fue, como dije hace rato, un intento bien intencionado (pero mal ejecutado) de ayudar a Khrome a superar sus dilemas mentales. Nosotros en la audiencia sabemos que la jugada salió terriblemente mal, pero Omega no lo sabe. Hasta donde ella pudo ver, Khrome ya puede seguir con su vida normal, así que no la podemos culpar de que el fulano se haya metido al Subsuelo.

Hasta donde yo puedo ver, todo el mal que Omega causó durante la segunda temporada califica como “inocencia pura”. Es cierto que sus acciones han abierto una peligrosísima Caja de Pandora (porque ahora el Subsuelo tiene influencia en la B4), pero considerando que la doña no tiene ni ocho meses desde que salió del dojo Shiroboshi, estoy segura de que podemos calificarlo más como una fe de erratas que como un acto villanesco genuino.

Entonces, resumiendo, Omega Shiroboshi es una Blader cuyo talento fue suprimido por su propia tradición familiar durante toda su vida. Un día se cansó de tanta monotonía, se fue de casa, y eventualmente logró alcanzar la cima de la Torre X. Acto seguido, habiendo gozado la dicha de darle un nuevo giro a su existencia, la doña comenzó a animar a otras personas a que hicieran lo mismo. De ahí que se le ocurriera lanzar la Batalla Estrella y darle un nuevo Bey a Khrome.

Pero como parece que el resto de la familia Shiroboshi tiene el cerebro bien lavado, cuando se hizo noticia que Omega era la nueva campeona, Tenka fue enviada para recogerla y darle un bien jalón de orejas, sin importar el precio. Y gracias a que Tenka se junta con el Equipo Persona (y por tanto, con Jaxon), su objetivo es logrado sin problema alguno: el grupito gana la Batalla Estrella, y Omega tiene que abandonar la Torre X con la cola entre las patas.

Omega en su batalla final contra el Equipo Persona, teniendo como rival a Jaxon. Y sí, este cuentito ya nos los sabemos: Omega súbitamente le tiene miedo a Jaxon, igual que todas las demás personas que combaten contra él, y procede a recibir la paliza de su vida. Con ello, la señora queda forzada a irse de la Torre X, perdiendo todo por lo que trabajó durante la temporada.
Además, una vez que la tempestad se ha calmado, Tenka admite que Omega tenía razón y que nada de lo que hizo estaba pensado para causar daño. Pasamos 49 episodios escuchando una y otra vez que 'Omega es muy mala y debe ser detenida a toda costa', sólo para admitir en el último minuto que eso nunca fue cierto. Qué agridulce ironía...

Y por si eso no sonaba lo suficientemente feo, resulta que, ahora que Omega ha abandonado el sistema de la Torre X, los miembros del Subsuelo que estaban bajo sus órdenes han quedado libres. Si la familia Shiroboshi no hubiese metido sus narices en la vida de la señora que les dijo expresamente que no quería relacionarse con ellos de nuevo, es muy probable que los eventos al comienzo de la temporada 3 no hubiesen ocurrido. Zero Cross no estaría atacando la Torre X, y todos estarían felices y contentos.

¡Y esperen, que se pone peor! ¡Hemos estado hablando bastante de Omega, pero no hemos dicho nada de Lantz y Mirion, quienes tienen su propio problema sobre los hombros!

Piensen esto: Omega se hizo campeona, estableció la Batalla Estrella, le dio a Khrome un Impact Drake, y después de eso desapareció de la trama por meses. Esa desaparición fue decepcionante, pero cuando menos podíamos decir que Omega no se fue sin dejar su huella en la trama. ¿Pero qué hicieron Lantz y Mirion para dejar su huella antes de hacer mutis durante medio año?

NADA. Lantz y Mirion no hicieron NADA durante la mayoría de la temporada 2 de Beyblade X.

En el manga, ninguno de los dos personajes siquiera existió antes del capítulo 22. Omega hizo todo el trabajo de ganar el campeonato, establecer la Batalla Estrella y entregar a Impact Drake en solitario. En el mejor de los casos, Lantz y Mirion estuvieron fuera de cámara todo ese tiempo, sólo parados allí, merodeando. En el peor de los casos, ninguno de los dos existía hasta ese punto en la trama.

Luego, después de que el equipo regresara de su sabático narrativo en el manga, Lantz sólo le regaló cien estrellas al Equipo Persona en el capítulo 22, después él y Mirion tuvieron sus respectivas peleas de campeonato en los capítulos 25 y 26, y con eso terminó todo. La segunda temporada del manga de Beyblade X duró doce capítulos, y este par de achichincles muy apenas hizo algo de valor en tres de ellos.

La última página del capítulo 23 del manga, con Mirion y Lantz haciendo lo que mejor saben hacer: escupir alabanzas a Omega como si fuera la segunda venida de Jesucristo.

Pero aunque el manga haya tratado tan mal a esta dupla de homenajes a la Saga Metal, al menos el ánime les hizo justicia, ¿verdad?...

Meh, no sé por qué trato de añadir suspenso. Si han prestado atención a todo lo antes dicho en esta serie de publicaciones, ya conocen la respuesta.

En el ánime, Lantz y Mirion son igual de inútiles durante la mayoría de la temporada 2. Lantz cuando menos consigue una pequeña escena en el episodio 71 para llevar a Khrome al cuartel del Equipo Zodiaco, pero es una escenita que no dura ni tres minutos. Fuera de ello, ni él ni Mirion hacen nada, excepto estar parados allí, merodeando, durante media temporada.

– Entre los episodios 52 y 69, los fulanos no aparecen para nada.
– Entre los episodios 70 y 76, nomás siguen como sombras a Omega (excepto en el episodio 72, que es cuando Zodiaco se vuelve el equipo campeón).
– Entre los episodios 77 y 89, vuelven a hacer mutis.
– Entre los episodios 90 y 95, vuelven a salir en pantalla… sólo para observar en qué andan los protagonistas (excepto en el episodio 92, que es cuando Lantz les regala las cien estrellas).
– Entre los episodios 96 y 98, por fin los fulanos tienen la oportunidad de brillar con tramas enfocadas en ellos.
Y finalmente, en los episodios 99 y 100, ambos vuelven a su papel habitual como lamebotas de Omega.

Haciendo cuentas, nos topamos con que Lantz y Mirion no aparecieron durante el 61% de la temporada, aparecieron pero sólo se quedaron parados durante el 29%, y SÓLO HICIERON ALGO RELEVANTE PARA LA TRAMA DURANTE EL 10% RESTANTE. ¡Se supone que Lantz y Mirion están basados en Julian y Damian! ¡No puedo creer que dos de los personajes con más peso narrativo en la Saga Metal hayan tenido unos homenajes tan mediocres en la Saga X!

¡Y para echarle sal a la herida, durante ese mísero 10% en el que Lantz y Mirion tuvieron la oportunidad de brillar, ambos brillaron un montón! ¡¿Me están diciendo que todo este tiempo pudimos haber tenido muchos grandiosos momentos con estos dos lacayos, pero en lugar de eso nos tuvimos que tragar 30 episodios en los que sólo estuvieron para rellenar encuadre y repetir como pericos lo mucho que admiraban a Omega?!

En el episodio 97, se nos narra que Mirion solía ser un bully sin causa, hasta que se topó con el dojo Shiroboshi. Ahí, Omega le enseñó a controlar mejor sus emociones y a darle uso a su fuerza nata para cosas mejores de sólo “dar lata a quien se le ponga enfrente”. Entonces, la lealtad de Mirion a Omega no es ciega: la señora le ayudó a volverse una mejor versión de sí mismo, pero sin forzarlo a abandonar su estilo rudo. ¡Mirion es un gran personaje!
En el episodio 98, se nos narra que Lantz es un golden boy que nunca ha tenido que tomarse en serio un desafío. Omega le enseñó que esta fortuna de ‘no encontrar competencia real’ no será eterna, así que no debe dormirse en sus laureles porque nadie sabe cuándo el destino le mandará un pez demasiado gordo. Entonces, la razón por la que Lantz le tiene tanta lealtad a Omega es que ella es de las poquísimas personas en su vida que de verdad han logrado impresionarlo con sus saberes y talentos. ¡Lantz también es un gran personaje!
¡¿Alguien me puede explicar por qué pasamos la mayoría de la temporada teniendo a estos dos fulanos parados sin hacer nada, cuando podríamos haberle dedicado al menos un par de episodios de relleno a cada uno?!

Entonces, para resumir: el homenaje de Beyblade X a la Saga Metal fue horrible. Por un lado, Omega fue retratada como una villana a pesar de no haber hecho nada con una intención siniestra por detrás. Por el otro lado, Lantz y Mirion no tuvieron la oportunidad de desenvolverse como lo merecían. ¿Me pueden creer si les digo que todavía nos falta la cereza del pastel?

Volvamos a hablar de la familia Shiroboshi. Específicamente, del epónimo “estilo Shiroboshi” que Tenka pregona tanto. Quiero que alguien me responda directo y sin rodeos esta pregunta: ¿qué es el estilo Shiroboshi? ¿Cuáles son los aspectos que definen a este estilo de batalla?

Si ninguno de ustedes tiene una respuesta, los felicito: han encontrado la cereza del pastel. A pesar de que la trama de la temporada 2 entera haya girado en torno a honrar el estilo Shiroboshi, ni el ánime ni el manga nos dicen de frente qué diantres es el estilo Shiroboshi. Mi teoría personal era que se trataba de un estilo de lanzamiento que utiliza el Hold Launcher como una espada, pero ni siquiera era una teoría tan buena, considerando que ni Lantz ni Mirion sostienen sus lanzadores como espadas.

Ambos lacayos tampoco utilizan Xtreme Dashes o Xtra Shoots con temática de espada, por lo que el estilo Shiroboshi tampoco se refiere a maniobras especiales. ¿Entonces qué rayos es el mentado estilo Shiroboshi? ¿Qué tienen en común todas las tácticas utilizadas por Tenka y el Equipo Zodiaco?

Después de pensar, repensar y re-repensar docenas de veces, sólo pude llegar a una respuesta posible, y no es muy bonita: aquello que Tenka y el Equipo Zodiaco tienen en común, y que por lo tanto define al estilo Shiroboshi, es la disposición de embaucar a otros para alcanzar sus objetivos.

Según el ánime, todo aprendiz del estilo Shiroboshi sigue tres principios fundamentales:
­­“– La verdadera fuerza reside sólo en alcanzar la victoria.
– Rechazar el deseo de fama y la ambición codiciosa. Ganar es lo único que vale.
– No tener peleas con gente externa al dojo.
Todo esto es una herramienta para alcanzar la victoria. Apegarse a estos principios es un camino seguro a la invencibilidad.”

Aunque en ningún momento se menciona de manera directa que 'es válido hacer trampa para ganar', el excesivo enfoque en la idea de que ‘lo único que importa es ganar’ tampoco rechaza la posibilidad de hacer trampa, sobre todo si se hace para defender el honor de la escuela. Por eso Tenka hace todo lo que hace durante la segunda temporada: porque cree que está justificada.

Así es: todo este tiempo, Tenka no sólo estuvo tratando de mandar a su madre de vuelta a casa forzosamente, sino que lo estuvo haciendo para que vuelva a trabajar como profesora de un estilo de batalla que involucra “engañar a tu oponente cuando jugar limpio no basta para ganarle”.

Y lo que es peor: mientras Tenka anduvo utilizando el estilo Shiroboshi (o sea, engaños y mentiras) durante toda la temporada para atrapar a Omega, la propia Omega no recurrió a estos métodos hasta que se enteró de que Tenka la andaba persiguiendo. Traducción: Omega no empezó a hacer trampa hasta que se dio cuenta de que su familia estaba haciendo trampa para darle caza.

¿Acaso alguien aquí sigue dudando que Omega fue la verdadera víctima en todo este asunto?

Si el homenaje a la Saga Original me dolió por lo poco fiel que fue a su inspiración, el homenaje a la Saga Metal me partió el alma en dos. Presenciar la decadencia del Equipo Zodiaco con el pasar de los capítulos y episodios fue lo que volvió personal la baja calidad narrativa de Beyblade X para mí.

Ahora que la tercera temporada ha iniciado, y el turno de los homenajes a la Saga Burst ha llegado, estoy implorando con todas mis fuerzas que por favor no estropeen las cosas más de lo que lo han hecho hasta ahora… pero al mismo tiempo, las fuerzas que me quedan son pocas. A estas alturas, sólo pido que Nine Cross (la probable homenaje a Valt Aoi) no sea otra pérdida de tiempo como Khrome u otra falsa promesa como Omega. Así de baja está la vara.

El Equipo Zodiaco ha sido un desastre total, y por eso se ha ganado mi desaprobación y mis condolencias.

CONTINUARÁ… [Link a la Parte 6 disponible aquí]

domingo, 2 de noviembre de 2025

RANT: he desperdiciado DOS AÑOS de mi vida viendo Beyblade X (y todavía me faltan otros dos años) [Parte 4 de 6]

Fandom: Beyblade.
Nivel de conocimiento previo requerido: Bajo o medio.
Tiempo estimado de lectura: 26 minutos.

[Link a la Parte 3 disponible aquí] / [Link a la Parte 5 disponible aquí

KHROME RYUGU: EL REY DRAGÓN CON MÁS POTENCIAL DESPERDICIADO

Ay, Khrome… Mi ya-no-tan-querido Khrome, cuánto has cambiado desde la última vez que escribí de ti. Todavía recuerdo aquellos ayeres en los que creí que serías nuestro nuevo y asombroso rey dragón. A veces quisiera retomar esa inocencia e ilusión. Lo he intentado de vez en cuando, pero siempre que parece que vas a reclamar ese trono vacío, los guionistas te vuelven a poner una soga en el cuello.

Cuando hice mi primera dupla de publicaciones acerca de Beyblade X, había muchísimas cosas que no sabíamos de Khrome Ryugu.

En aquel entonces, Weiss Tiger todavía no había salido a la venta, por lo que el fandom todavía no estaba enterado de que todos los integrantes del Equipo Pendragón serían homenajes a los Bladebreakers de la Saga Original. El Equipo Persona no estaba ni en el nivel 30 de la Torre X, por lo que las noticias del Equipo Pendragón todavía estaban muy lejos de nuestros oídos. Los episodios con flashbacks todavía no se habían emitido, así que no sabíamos cómo fueron las cosas en Pendragón antes y durante la renuncia de Jaxon.

En resumen, mis especulaciones en aquella publicación estaban seriamente infundadas: algo que yo misma admití desde aquel entonces, pero que no tenía idea que se tornaría tan grave. Yo creí que Khrome sería mi personaje favorito de la saga, y vaya que me equivoqué. Creí que Khrome enloquecería de emoción al fandom, y vaya que me equivoqué. Creí que Khrome sería clave en el desarrollo de la trama, y vaya que me equivoqué.

Pero pausemos un poco, porque algo me dice que incluso quienes sean fans de la franquicia se estarán preguntando qué diantres es un “rey dragón”. Siendo honestos, este es un término inventado por mí, así que sería educado de mi parte explicarlo antes de proseguir.

Comencemos diciendo que los Beyblades con temática de dragón han sido una parte vital de la franquicia desde sus inicios. De hecho, el primer Bey de la historia jamás vendido fue un Bey dragón: “Spin Dragoon”.

Este es Spin Dragoon, en toda su primitiva gloria.

Una vez iniciado el ánime de la Saga Original, la importancia de los Beys dragón se tomó como una parte esencial del canon. Tenemos, por ejemplo, que existen dos Bestias Bit Sagradas que son dragones: Dragoon y Strata Dragoon. También tenemos que Dragoon es la única Bestia Bit Sagrada que puede hablar, que le pertenece al protagonista, que es la Bestia Bit con más variantes (Proto-Ciber, Ciber, Oscuro y Pesadilla), y que es el líder de las Bestias Bit Sagradas.

Tyson junto a Dragoon: la Bestia Bit Sagrada del viento.

Después, en la Saga Metal, la importancia de los dragones no cambió a pesar de estar hablando de una nueva historia. De hecho, yo diría que ahí fue donde su significancia se consolidó.

En el manga, teníamos la existencia del Clan Dragón: conocido por sus entrenamientos extremos y su poder que muchas veces sobrepasaba lo humano. En el ánime, sólo existían cuatro Beys cuyo espíritu era dragontino; de entre ellos, uno representaba a un dios, otros dos representaban a emperadores, y del cuarto se teoriza que era el último Bey sobreviviente del Clan Dragón.

Junto a estos Beys, un nuevo concepto dragontino nació para los Bladers: el concepto del Emperador Dragón. Aunque los detalles al respecto son difusos, en general son siete las directrices que determinan si un Blader puede ser considerado un Emperador Dragón:

1.- Obviamente, el Blader debe portar un Bey con temática de dragón.
2.- El Blader está en el top 3 del ranking de su generación.
3.- El Blader suele ser descrito por el fandom como “un badass” (ustedes disculpen la mala palabra).
4.- El Blader tiene un talento nato para el deporte del Beyblade. Su instinto de batalla, su poder y su astucia pocas veces son igualados.
5.- El Blader le tiene un respeto tan enorme al deporte del Beyblade que a veces roza el fanatismo religioso o la obsesión mortal.
6.- El Blader tiene una conexión tan cercana con su Bey dragón, que a veces exhibe comportamientos y habilidades dragontinos.
7.- El Blader está consciente de lo excepcional que es, y no teme presumirlo mediante comportamientos arrogantes. De hecho, casi nadie en el show lo aguanta por su ego.

Sakyo Kurayami fue el segundo Emperador Dragón de la Saga Metal, sucediendo a Ryuga después de su muerte.

Llegó la Saga Burst, y el valor de los dragones no disminuyó a pesar de que esta también fuese una historia 100% nueva. De hecho, esa saga tuvo a tantos dragones que una buena porción del fandom los sintió cansinos (y no los culpo). En cuanto a los Emperadores Dragón, aunque el término en sí mismo no fue retomado, los Bladers principales que usaban Beys dragontinos sí continuaron cumpliendo al menos cinco de las directrices creadas en la Saga Metal.

Free de la Hoya y Lui Shirosagi: dos personajes de la Saga Burst que tienen casi las mismas cualidades de los Emperadores Dragón de la Saga Metal.

Es más: si regresamos a la Saga Original, descubriremos que incluso Tyson sigue la mayoría de las directrices de un Emperador Dragón, con todo y que el término ni siquiera existiese en aquel momento.

Cuando noté todo esto, decidí crear un nuevo término para englobar a todos los personajes de Beyblade que siguieran ese arquetipo. Reutilizar el término “Emperador Dragón” me parecía incorrecto porque esas palabras suelen evocar en el fandom la idea específica de “personaje de la Saga Metal”, así que me decanté por un sinónimo menos específico. La elección más obvia fue “rey dragón”.

En lo que va de toda la franquicia de Beyblade, hay siete personajes a los que yo considero “reyes dragón”:
Para la Saga Original, sólo está Tyson: el “proto-rey dragón”.
Para la Saga Metal, están Ryuga y Sakyo. Si quisiéramos contar los spin-offs, también incluiría a Jin, pero no a Nico.
Para la Saga Burst, están Lui, Free y Delta. Dependiendo de las preferencias de cada quien, tal vez podríamos considerar también a Fubuki, a Lodin y a Dante, pero personalmente yo no los veo como personajes fieles al arquetipo.
Para la Saga X, por ahora sólo tenemos a Khrome. Otro posible candidato es Jaxon, pero todavía faltan pruebas para tomarlo como un rey dragón; ya veremos si se gana el título conforme avanza el show.

Entonces, en este pequeño y exclusivo club de reyes dragón, tenemos a Tyson, Ryuga, Sakyo, Lui, Free, Delta y Khrome. Creo que la idea ha quedado clara, así que ahora sí continuemos.

Al comienzo de Beyblade X, la vibra que Khrome me daba era la de ‘un rey dragón más tranquilo y amigable que el promedio’, algo así como Sakyo y Delta después de sus respectivos arcos de desarrollo de personaje. Con la revelación de que el Equipo Pendragón era un homenaje a los Bladebreakers, también empecé a verlo como una versión adulta de Tyson.

No tenía ninguna queja con esta propuesta. De hecho, estaba muy feliz: me encantan los reyes dragón que no son unos completos canallas, pero que aun así conservan algo de ego y arrogancia debido a su puesto en la generación. Considerando la naturaleza narrativa de Beyblade X, me causaba mucha ilusión descubrir cómo sería tener a un arquetipo tan fantasioso como el de los reyes dragón en un mundo tan realista como el de Beyblade X.

Pero luego llegó el episodio 25, y las cosas se pusieron… raritas.

Desde ese punto, Khrome empezó a exhibir una pequeña obsesión con Jaxon. En etapas tempranas de esa obsesión, el fandom creía que esta era la típica conducta de un rey dragón que siente amenazado su puesto en la cima y que quiere más poder. Nada fuera de lo común.

“Esos ojos… ¿Qué es lo que miran? ¿Dentro de ellos… estoy yo?” – Khrome en el episodio 25 de Beyblade X, mientras mira a Jaxon/Máscara X en una transmisión en vivo.
Sí, para nada es un diálogo raro dirigido a un menor de edad 🤨…

Pero luego fueron llegando los episodios 29, 38-40 y 42-45, y la obsesión fue empeorando. Las cosas que Khrome decía y hacía… no las diré explícitamente, porque pueden ser muy incómodas para sectores vulnerables de mi audiencia. Por ahora, dejémoslo en que no les recomiendo ver esos episodios si uno de los siguientes temas es un trigger nervioso para ustedes: acoso, tendencias posesivas en las relaciones sociales, grooming psicológico infantil, maltrato y abandono, y hasta posible pedofilia no-sexual.

Sííí… La situación con Khrome es cuando menos incómoda. Intentando omitir las partes más delicadas para no incomodar a nadie, más o menos así va la historia del personaje:

Desde que fue reclutado por su patrocinador, Khrome Ryugu ha sido conocido en el mundo del Beyblade por la fuerza que posee y por su deseo de siempre mejorar como Blader. El fulano llegó a la Torre X sin una sola derrota de por medio, así que podríamos decir que andaba bastante confiado en sus habilidades.

Y luego llegó el recién reclutado Jaxon, derrotando a Khrome sin esfuerzo durante su primera práctica.

La fuerza natural y el mantra de Jaxon de que “el Beyblade se practica para divertirse, no para competir” le sacudieron la realidad a Khrome. Tras ello, el fulano se convirtió en el fan #1 de nuestro protagonista invencible. Una vez que Sigrid fue reclutada para por fin completar la planilla de tres miembros, el recién nombrado Equipo Pendragón salió disparado a la cima de la Torre X sin que nadie pudiera frenarlos.

Desde la perspectiva de Khrome, esto se logró solamente porque él y Jaxon estaban juntos. El espíritu despreocupado y apasionado del chamaco prácticamente hipnotizó a nuestro rey dragón en ascenso. Con cada nuevo nivel ascendido en la torre, Khrome se iba desconectando más de la realidad, idealizando en su cabeza la supuesta conexión que tenía con Jaxon. Para él, nuestro protagonista se volvió un tótem de la buena suerte y una batería emocional infinita.

Una metáfora visual mostrada en el episodio 43 representando la mentalidad obsesiva que Khrome desarrolló por Jaxon. En sus propias palabras, “Te necesito a mi lado. Te necesito para ser más fuerte. Fama, fortuna: ¡no las necesito! ¡Esto es lo que siempre he buscado: Jaxon!

Entonces, cuando Pendragón llegó al nivel 100 y Jaxon decidió retirarse del equipo porque ya no había más cosas por hacer, a Khrome se le quebró la psique. ¿Qué iba a hacer ahora que su musa invencible se había ido?

¡Fácil: conseguir una nueva que fuese igual de perfecta!

El primer intento fue Ciel Kaminari: el recluta para Pendragón que llegó en reemplazo de Jaxon. Khrome trató de lavarle el cerebro, aprovechando que Ciel había demostrado ser fan suyo desde un tiempo atrás. Lo estuvo manipulando por unos meses para que se volviera igual a Jaxon, al grado de que hasta lo obligó a adoptar por un tiempo la identidad de Máscara Z (debido a que Jaxon era la Máscara X).

Khrome explicándole a Ciel que quiere que se convierta en Máscara Z, y entregándole la máscara que debe utilizar.

Cuando quedó demostrado que Ciel nunca sería una copia exacta de Jaxon (por motivos obvios), Khrome pasó a su siguiente candidato más probable: él mismo. De este modo, el fulano se volvió la Máscara Y y prosiguió a imitar todas las batallas de Jaxon al grado más milimétrico que pudo, creyendo que si él vivía en carne propia todo lo que su musa vivió con anterioridad, podría clonar su mentalidad a la perfección. Si eso les suena como a que Khrome perdió la cordura, es porque están entendiendo bien la historia.

Y con esto llegamos a los episodios 49 y 50, durante la disputa del campeonato entre el actual coronado Equipo Pendragón y el retador Equipo Persona. Para este punto de la trama, Khrome está tan perdido en sus delirios que cree que Máscara X es un impostor, y que el espíritu del verdadero Jaxon está con él. Y como Khrome está convencido de que el Jaxon real es falso y que el Jaxon que él inventó en su mente es el auténtico, su actitud durante este arco es casi como de querer matar al rival para probar su falsedad.

Durante la batalla de campeonato, Khrome siente que el espíritu de Jaxon está con él, por lo que se la pasa llamando al verdadero Jaxon “un infeliz que ha sido superado”. Desde luego, esto es pura alucinación suya.

Como es obvio, nuestro protagonista invencible gana, a pesar de la mentalidad de sociópata de Khrome. Pero lo que importa no es que Jaxon derrota a nuestro rey dragón, sino cómo lo hace.

Y es que Khrome ha estado tan obsesionado con reemplazar a su musa que ha olvidado la primera cosa que se supone que aprendió de ella: que el Beyblade se practica para divertirse. Cuando Jaxon derrota a Khrome con una enorme sonrisa de diversión, el choque de realidad hace que este último se desmaye (en parte por el impacto, y en parte porque se sobreesforzó en la batalla), y con esto termina la primera temporada.

Entramos en la segunda temporada. En el episodio 64, Khrome por fin despierta de su pequeño coma autoinducido, pero para su sorpresa, resulta que no está en el usual hospital utilizado por la B4. El fulano pasa seis episodios completos solamente descansando y reflexionando sobre lo ocurrido en el final de la primera temporada, y durante el episodio 71, Lantz lo lleva con Omega Shiroboshi (la líder del Equipo Zodiaco). Según lo narrado aquí, fue Omega quien mandó a Khrome a un hospital especial tras su colapso en el episodio 50: una pequeña muestra de su buena voluntad y su deseo de ayudarle.

Llegando al cuartel del Equipo Zodiaco, Khrome hace saber de inmediato sus ganas de irse: desde su perspectiva, Omega y compañía lo han secuestrado por motivos desconocidos (y tiene razón), y en estos momentos tiene la mente muy dispersa para lidiar con lo que sea que quieran con él. No obstante, esa dispersión mental es justamente la razón por la que Omega quiere charlar ahora mismo.

El Equipo Zodiaco recibiendo a Khrome en su cuartel.

Durante la primera temporada, Khrome era capaz de esconder su psicosis cuando debía hacer entrevistas y presentaciones en público, así que nadie supo lo que tenía en la cabeza hasta que llegó la batalla de campeonato. Antes de que el trastornado fulano pueda reensamblar su fachada y sus murallas mentales, Omega quiere darle una oportunidad de simplemente confrontar sus demonios internos.

Es un plan honrado y todo, pero hay algo que Omega parece haber ignorado: las partes de mi fraseo que hablan de “psicosis”, “trastornado” y “demonios internos”. Khrome DEFINITIVAMENTE no puede lidiar en solitario con las cosas que trae adentro de la cabeza, considerando que la última vez que intentó hacerlo, la conclusión más lógica a la que pudo llegar fue que ‘Jaxon no es el verdadero Jaxon’.

Por lo tanto, cuando Omega lo trae a su cuartel, le regala un nuevo trompo, le dice que no necesita a Jaxon para mejorar como Blader, y lo deja ir libre para que se replantee un poco su vida, obviamente las cosas no terminan tan bonitas como la señora lo imaginaba. No pasan ni dos meses desde aquello, y la próxima vez que vemos un episodio centrado en Khrome, el fulano se anda enlistando en las filas del Subsuelo (o sea, el Bey-crimen organizado) con toda la disposición del mundo.

Khrome siguiendo a Baito para ser introducido al mundo del Beyblade del Subsuelo, bajo la promesa de obtener todo lo que necesita para ir tras Jaxon.

Tal parece que, cuando Omega le demostró a Khrome que su carrera no está encadenada a Jaxon, su destrozada mente tradujo la lección a “Jaxon me ha hecho perder mi tiempo y desperdiciar mi talento, así que la próxima vez que lo vea, ahora sí lo voy a despedazar en batalla”. Esta mentalidad llega al grado de que, cuando Khrome en serio logra encontrarse a solas con el protagonista invencible en el episodio 77, lo único que hace es pedirle que se haga más fuerte para poder disfrutar más el momento en que decida aniquilarlo.

Y así, Khrome se va al peor sitio al que se podría ir en el episodio 87, para obtener la fuerza que requiere para destruir a Jaxon. Eso es todo lo que tenemos hasta ahora. El fulano hizo un pequeño cameo en el final de la segunda temporada, pero como sólo es un cameo, aquí acaba su historia al momento de escribir esta publicación.

Cuando las primeras señales de la obsesión de Khrome se empezaron a asomar, mi teoría inicial fue que esta sería otra parte de las referencias a los Bladebreakers: creí que su obsesión por recuperar a Jaxon estaría basada en aquella ocasión en la que Tyson se quedó sin compañeros de equipo porque todos querían competir contra él, dejándolo solito y malhumorado durante unos cuantos episodios de la Saga Original.

Pero entonces llegó el asunto del grooming a Ciel, y con eso me quedé sin argumentos para mantener mis teorías en el reino de lo family-friendly (al igual que el resto del fandom). Yo sé que los reyes dragón jamás son los personajes más cuerdos o estables de Beyblade, pero lo de Khrome ya estaba en otro nivel. Esta no era la clase de locura divertida de ver en pantalla porque sabes que es fantasía, era la clase que te da miedo porque sabes que es posible en la vida real.

En la vida real, en serio es posible que un compañero de trabajo (o símiles) forme una relación parasocial contigo, que considere que la has traicionado cuando sólo has cambiado de departamento, y que haga toda clase de locuras tétricas con tal de recuperarte o reemplazarte. Eso fue Khrome durante la primera temporada de la Saga X: un hombre lidiando de manera enfermiza con las consecuencias del quiebre de su relación parasocial.

Luego, al llegar la segunda temporada, fue como si la relación parasocial se hubiese podrido tanto que el objetivo ya no era salvarla mediante reemplazos o imitaciones, sino acabar con sus vestigios mediante violencia. Khrome ha renunciado a su título de campeonato, a su equipo, a su patrocinador y a su fama. Todo el esfuerzo que invirtió durante su carrera Blader profesional se ha ido a la basura, y la raíz de semejante papelón ha sido que todavía no puede superar sus vivencias con Jaxon.

Si bien la temporada 1 de Beyblade X nos dejó a todos en el fandom con el trauma de que Khrome era un groomer pedófilo en potencia, la temporada 2 se encargó en esclarecer lo que estaba ocurriendo en realidad. Y viéndolo bien, creo que tiene bastante sentido: Khrome no es muy distinto a otros reyes dragón, pero como el escritor de esta saga resulta ser también el hombre que escribió Kakegurui, su modo de plantear las cosas es bastante más extremo de lo usual en esta franquicia.

Porque aunque sería fácil quejarme de lo perturbador que es el historial de Khrome, una persona inteligente podría formular el siguiente contraargumento en un instante: “¿O sea que estabas esperando que el rey dragón de una saga realista de Beyblade no fuese perturbador?

Porque es verdad: los reyes dragón de sagas pasadas suelen ser igual de perturbadores que Khrome cuando se les presiona de más, pero como sus entornos son de fantasía, es más fácil ocultar las implicaciones ahí.

Porque sólo hace falta echarle un vistazo al historial de Lui o al de Ryuga con una mirada menos fantástica para darnos cuenta de lo crueles que podían llegar a ser. El primero trataba de dejar ciegos a los oponentes que consideraba indignos, y el segundo tiene múltiples intentos de asesinato bajo su nombre.

Lui tiene la desgraciada costumbre de arrojar los Beys de sus rivales a máxima velocidad hacia sus ojos, en una versión retorcida de lo que él considera “un gran final”. Shu Kurenai obtuvo su icónica cicatriz de este modo; y Valt por poco recibió su propia cicatriz, salvándose sólo porque el propio Shu le advirtió que esto podía pasar durante su batalla contra Lui.

Los reyes dragón dan miedo cuando están enojados, y para nuestro horror, en estos momentos Khrome se encuentra enojado con uno de los protagonistas. No quiero imaginar la cantidad de daño colateral que el fulano será capaz de traer cuando decida ejecutar su venganza… pero ahí yace mi problema con él: han pasado DOS AÑOS desde que Khrome se lanzó en su cruzada del terror, y todavía no hemos visto nada salir de ella.

Al igual que Robin lleva dos años siendo un perdedor hipócrita, Jaxon lleva dos años siendo un aprovechado desalmado, y Multi lleva dos años siendo una perfeccionista despreciada, Khrome lleva dos años planeando su vendetta sin lograr avances ni para bien ni para mal. Si lo pensamos un poco, lo único que el fulano ha hecho ha sido pasar de “amar a Jaxon hasta la muerte” a “odiar a Jaxon hasta la muerte”. ¿Pero de qué te sirve amar u odiar a alguien, si no haces nada con ese amor o ese odio?

Además, Khrome hizo su declaración de intenciones en el final de la primera temporada, pero como resulta que Jaxon es un tarado al que no le entra nada en la cabeza que no sea “divertirse con el Beyblade”, ni las amenazas directas del rey dragón han servido de algo. Así, mientras Jaxon sigue viviendo su vida con total normalidad, Khrome está en proceso de destruir la poca humanidad que le queda.

La única persona que realmente ha sido afectada por las locuras de Khrome hasta ahora es Ciel, pero considerando que ya está en proceso de recuperación post-grooming (gracias a la perspectiva de Sigrid y el entrenamiento de Ginro), pronto no quedarán ni las huellas de este fulano que constantemente es llamado “el Blader que lleva el peso de la Torre X sobre sus hombros”.

Después de que Khrome desapareciera, Ciel comienza un pequeño camino de sanación de la mano de Sigrid y Ginro. Sabiendo que Pendragón sigue teniendo batallas normales, que Jaxon no está ni un poquito preocupado, y que Ciel está en proceso de superar su grooming, podríamos decir que nada de lo que Khrome ha hecho hasta ahora en la serie ha servido de algo. El mundo sigue girando con o sin él, ¿así que de qué sirve que tengamos tantos episodios enfocados a Khrome?

En pocas palabras, Khrome es la encarnación del dicho de “mucho ruido y pocas nueces”. Los escritores quieren hacernos creer que Khrome es súper importante para la trama mediante sucesos muy fuertes, pero al mismo tiempo han hecho que la mayoría de esos sucesos fuertes no afecten nada al gran esquema de las cosas dentro del show.

Esto me molesta sobremanera porque los reyes dragón siempre han sido personajes muy influyentes dentro de esta franquicia. Por dar unos ejemplos, Tyson evitó que BEGA monopolizara el deporte del Beyblade, Ryuga casi trajo el fin del mundo (dos veces), Sakyo fue clave para detener a la Organización DNA, Lui fue quien descubrió e hizo público que el misterioso “Ojo Rojo” era Shu Kurenai, Free solía mantener en pie a todo BC Sol por cuenta propia, y Delta fue indispensable para detener a Arthur Peregrine.

Quiero hacer especial hincapié en el caso de Ryuga, quien es el rey dragón más similar a Khrome.

Ryuga y Khrome son los únicos reyes dragón hasta ahora que han tenido roles directamente villanescos. Otros reyes dragón suelen actuar como “antagonistas desagradables” o “sujetos raritos pero soportables”, pero Ryuga debutó como villano directo y Khrome resultó ser un enfermo mental.

Ryuga también ha portado enormes títulos en su mundo, primero siendo nombrado el segundo Blader más fuerte de Japón, y luego siendo aceptado como uno de los tres Bladers más fuertes del mundo durante la Saga Metal. Compárese esto al rol de Khrome como el campeón de la Torre X y el Blader más reconocido del mundo durante la Saga X.

Y por último, Ryuga es famoso por poseer Beys peligrosos, prohibidos y seguramente ilegales; lo mismo ocurre con Khrome, ya que su Cobalt Dragoon es de rotación inversa, y su Impact Drake seguramente está infectado con poder oscuro. Ambos personajes incluso han sufrido cambios físicos debido a la influencia de sus Beys: Ryuga fue poseído por Lightning L-Drago dos veces y eso cambió su aspecto, y a Khrome le cambia el color de los ojos cada vez que se enoja desde que adquirió a Impact Drake.

Cuando Khrome tiene a Impact Drake y se molesta, sus ojos se vuelven así. Ya sé que este cambio luce más como lo que le ocurría a Phi que lo que le ocurría a Ryuga, pero como estamos hablando de reyes dragón y Phi tiene un fénix como Avatar, sostengo mi idea de que este fenómeno ligado a Impact Drake se parece más a los fenómenos ligados a Lightning L-Drago.

Pero mientras Ryuga tuvo el destino del mundo en sus manos en tres ocasiones distintas (una como villano, otra como héroe, y otra como rebelde), los berrinches de Khrome no han servido de nada hasta ahora. Mientras las interacciones de Ryuga con los protagonistas siempre solían traer grandes cambios en sus estatus quo, las contadas interacciones de Khrome con los protagonistas han sido puro relleno.

Hay quienes teorizan que Khrome por fin hará algo importante en la trama durante la recién iniciada temporada 3. Yo también quiero creer que eso pasará, pero después de dos años esperando que algo importante ocurra con Khrome, estoy demasiado cansada como para mantener altas mis ilusiones.

Khrome Ryugu es un rey dragón interesantísimo, pero de nada sirve darle montones de tridimensionalidad si sus aportes a la trama serán nulos, y por eso le doy mi desaprobación.

CONTINUARÁ… [Link a la Parte 5 disponible aquí]