Fandom: Looney Tunes.
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[Parte 2 disponible a partir del 17 de mayo]
Hace algo de tiempo, en septiembre de 2024, aquí en Título en Proceso una pequeña publicación casual vio la luz del día. Era una lista de diez personajes de los Looney Tunes nacidos en la era clásica quienes, por un motivo u otro, no eran de mi agrado. Varios meses después, aquella publicación dejó de ser casual, recibiendo una secuela donde hablé de diez personajes infravalorados de los Looney Tunes.
Ahora, para completar esta trilogía ya-no-tan-casual, vamos a enlistar a diez personajes de la era clásica de los Looney Tunes quienes, en mi opinión, podrían haber sido estrellas si se les hubiera manejado de mejor modo.
Sin embargo, vamos a darle un pequeño giro a la lista mediante dos cambios a la fórmula. Número 1: en esta ocasión la lista sí será un top, con los personajes ordenados según qué tanto potencial yo les vea. Número 2: para cerrar cada puesto, ofreceré una pequeña reescritura para exponer mi visión de estos personajes si los quisiéramos volver insignias de la franquicia.
Fuera de esos dos cambios, las reglas seguirán siendo las mismas: no se incluirán personajes que ya sean vistos como estrellas, ni personajes explícitamente diseñados para ser detestados o fracasados. Sin embargo, esta vez sí será válido incluir a personajes que sólo aparecieron una sola vez, pues considerando que esta es una lista de personajes desaprovechados, el hecho de “sólo ser visto en una ocasión” cuenta como estar desaprovechado.
Y desde luego, es necesario recalcar que este top 10 está basado en MI OPINIÓN PERSONAL Y SUBJETIVA, por lo que está bien si alguno de ustedes no concuerda con algunas de mis decisiones. Sin más que añadir, comencemos.
PUESTO 10: Wilber (1931) / Beans el Gato (1935)
¿Soy la única que piensa que Wilber y Beans son el mismo personaje? En serio, ¿soy la única? Díganme que no estoy perdiendo la cabeza al creer que Wilber y Beans son el mismo personaje.
A ver, repasémoslo un poco. Ambos son gatos negros antropomórficos. Ambos están en edad escolar. Ambos son chamacos malcriados. Ambos hacen bromas algo pesadas para llamar la atención. Ambos tienen casi el mismo tono de voz. Lo único que los diferencia es el estilo de dibujo y la ropa que llevan puesta. De ahí en fuera, son igualitos, y por eso yo siempre he creído que ambos son el mismo personaje, sólo que reciclado con un par de años de diferencia.
Pero vayamos por partes, para no confundir a quienes no saben mucho del tema.
Wilber era un personaje recurrente de la época inicial de los Looney Tunes, cuando Bosko era la insignia de la franquicia. Wilber era un niño que Honey (la novia de Bosko) tenía que cuidar, aunque no sabemos si estaban emparentados o si ella era sólo su niñera. Debido a su carácter tan travieso, Wilber solía meterse en problemas y/o meter en problemas a Bosko y a Honey.
| Aquí tenemos a Wilber en el cortometraje de 1932 "Bosko's Store". No dejen que su estatura los engañe, porque este gatito es tremendo. |
Luego tenemos a Beans el Gato: el tercer personaje insignia de la franquicia, después del retiro de Bosko por derechos de autor y del fracaso de Buddy por ser tan aburrido como una patata. En la versión inicial del personaje (antes de que Jack King le pusiera las manos encima y lo estropeara), Beans era un gatito maleducado que no podía controlarse si las cosas no salían a su modo. Como dije antes, su personalidad es virtualmente un calco de Wilber, así que dejemos la explicación ahí.
| Como Beans estuvo colocado durante unos años como la insignia de la franquicia, los cortometrajes de aquel entonces solían cerrar con él diciendo la icónica frase de "¡Eso es todo, amigos!". |
Bajo nuestros estándares modernos, Wilber y Beans serían considerados como “personajes terciarios” a lo mucho, debido a lo simple de sus personalidades y lo poco que realmente aportaban a las historias en las que aparecían. Siendo así, el modo en que yo les daría un poco más de personalidad e influencia (además de volverlos un mismo personaje) sería el siguiente:
“Wilber (apodado ‘Beans’ debido a su estatura bajita) es un preadolescente amante de las bromas. Él detesta el concepto de que algún día tendrá que crecer y comportarse como una persona decente, disfruta de armar toda clase de jugarretas mientras todavía se lo permitan la edad y las responsabilidades diarias.
Wilber considera ‘aburrido’ al mundo ordinario, así que para ‘darle sabor a la vida’ e ‘iluminarles el día a los demás’, se la pasa gastándole pequeñas picardías a gente aleatoria de la ciudad. Pero ojo: Wilber no es malicioso ni busca causarle un daño serio a nadie. Él sólo quiere divertirse y darle algo de diversión a una realidad que él considera “monótona”.
Ya sea bloqueando alguna cañería o colgando letreros falsos en los negocios locales; ya sea robando una caja de chicles o ‘accidentalmente’ quebrando una maceta de barro; ya sea gastándole bromas a sus profesores o cambiando las etiquetas de la sal y el azúcar… Wilber siempre encuentra el modo de causar problemas a su alrededor, todo en el nombre de lo que él considera ‘diversión sana’.”
PUESTO 9: Sniffles (1939)
Chuck Jones amaba a los animalitos adorables, y eso nadie lo cuestiona. Le encantaban las criaturas pequeñas, tales como gatitos, insectos y ratones, y le encantaba volverlos protagonistas para sus tiernas historias. Qué lástima que los Looney Tunes no solían llevarse muy bien con el concepto de la ternura.
| Sniffles con su diseño original de 1939. |
Sniffles nació y murió como un pez fuera del agua. Mientras él protagonizaba un lindo cortometraje queriendo permanecer despierto para ver a Santa Claus, sus contemporáneos andaban golpeando dinosaurios a macanazos, planeando el asesinato de una mascota irritante, haciendo un strip-tease apto para toda la familia, o peleando por un trozo de tabaco, por dar algunos ejemplos.
Jones trató de revitalizar a Sniffles en 1943, después de haber aprendido unos cuantos truquillos de comedia, pero no pudo salvarlo y lo mandó al cementerio de los personajes olvidados en 1946. Lo que sucede es que, para “arreglar” a Sniffles, Jones le quitó lo adorable, haciéndolo un personaje cómico más estandarizado según el estilo de los Looney Tunes habituales. Aunque esto sí mejoró los cortometrajes de Sniffles, también le quitó esa cualidad que lo volvía especial.
Es como si a Bugs Bunny le quitaras su astucia infalible y lo volvieras un actor de circo. Tal vez la comedia sí sería más intensa, pero también deberíamos lidiar con el hecho de que la esencia del personaje fue manchada. Sniffles no funcionaba cuando era demasiado adorable porque no se sentía como un Looney Tune, y tampoco funcionaba cuando se le convirtió en un típico Looney Tune porque entonces ya no se sentía como Sniffles.
| Conforme pasaron los años, Jones fue ajustando su estilo de dibujo para que se acomodara mejor con el estilo del resto de los directores de la franquicia. Aquí tenemos a Sniffles en 1943, portando su apariencia definitiva. |
¿Qué haría yo para unir estos dos conceptos? ¡Fácil! Volvería a Sniffles tan exageradamente adorable que nadie podría permanecer cuerdo a su lado por más de diez minutos. Llevaría su lindura a un nivel tan imposible, que las situaciones en las que se metería se volverían cómicas por pura inverosimilitud. Esta sería mi propuesta escrita para un nuevo Sniffles:
“Sniffles es, como cualquier otro ratón hogareño, una plaga. Sin embargo, a él no le agrada que todos los de su especie sean evadidos como diablos, así que se ha propuesto ser tan amigable como sea posible para mostrarle a la sociedad que los ratones no son plagas. Cada vez que Sniffles se muda a una nueva casa, se asegura de presentarse amablemente con el dueño y ser un buen inquilino. Desde luego, el dueño no desea compartir su techo y comida con una peste, así que hace todo lo posible para atrapar o matar a Sniffles.
No obstante, esto suele salir mal, pues el ratoncito es tan adorable y amable que parece inmune a cualquier tipo de oposición. Los gatos se vuelven sus amigos, las trampas las devuelve a la tienda en perfecto estado, etcétera. Es como si el universo se negara a dañarlo. Eventualmente, el dueño de la casa se sale de quicio y huye para siempre.
Por supuesto, esto entristece a Sniffles porque, sin alguien que rellene las alacenas, sabe que también tendrá que irse pronto. Pero eso no importa. Sniffles confía en que algún día encontrará a alguien que desee compartir su hogar con un ratoncito tan bueno como él… por mucho que nosotros sepamos que eso nunca pasará.”
PUESTO 8: Bunny y Claude (1968)
Lo crean o no, la mitad de los puestos en este top están ocupados por personajes de la Era Warner-Seven, también conocida como “la Era Oscura de los Looney Tunes”. Este fue un periodo donde Warner Bros. Cartoons estaba luchando por crear personajes frescos que recapturaran la atención del público, en una época donde la televisión se estandarizaba y los cortometrajes para cine se dirigían a la obsolescencia.
Teniendo un presupuesto muy bajo, el cast resultante jamás pudo brillar como Warner-Seven deseaba, siendo Bunny y Claude los primeros integrantes de este top nacidos en ese entorno tan desalentador.
| A la izquierda, Bunny acostada en un montón de zanahorias. A la derecha, Claude recargado en la puerta del vagón de tren en el que están viajando. |
Bunny y Claude son una parodia a dos criminales de la vida real: Bonnie y Clyde, quienes fueron una pareja de malhechores de la década de 1930. Estos tortolitos se volvieron conocidos por el ritmo tan acelerado en el que cometían sus actos trasgresores. Clyde se unió al bajo mundo para vengarse del defectuoso sistema judicial en su natal Texas; y Bonnie lo acompañó por su agrado a lo prohibido y su deseo de volverse famosa.
| Esta es una fotografía real de Bonnie y Clyde. Esta sería una imagen mucho más adorable si no supiera la cantidad de gente que murió por culpa de esos dos vándalos. |
Sus contrapartes de caricatura son bastante más simples, siendo Bunny y Claude una pareja de conejos dedicados a robar zanahorias (en lugar de dinero y armas como los ladrones de la vida real)… y ya. En serio: eso es todo respecto a Bunny y Claude. Ambos se aman, ambos se la pasan robando zanahorias, y eso es todo. Tal vez podría mencionar al sheriff que suele darles caza, pero él es un mero pie de página.
| En esta imagen podemos ver al sheriff junto a Bunny y Claude. Como siempre en este festival de clichés, el fulano no conectaba dos neuronas para notar a quiénes tenía enfrente, hasta que era demasiado tarde. |
Para arreglar a Bunny y Claude, el camino a seguir es obvio: tomar más referencias de cómo eran Bonnie y Clyde en la vida real. Si sabemos tanto de las vidas privadas de Bonnie y Clyde, ¿por qué no usar esa información para darles más volumen a Bunny y Claude? Mi propuesta es la siguiente:
“Bunny y Claude son un par de conejos campiranos intentando armarse una vida en la gran ciudad… mediante el contrabando de zanahorias. Claude es el líder, actuando como el músculo del equipo, mientras Bunny actúa como la ayudante y el cerebro. Ambos se complementan tan bien que, si no fueran criminales buscados, ya hubieran ido desde hace mucho tiempo al Registro Civil para oficializar su amor mediante el matrimonio.
Claude se volvió ladrón como un modo de retar la tradición familiar de estudiar leyes o hacerse policía, pues siente que esos trabajos son aburridos. Bunny se volvió ladrona porque adora ser famosa, y siempre quiso vivir en carne propia momentos tan intensos como los de sus novelas de ladrones favoritas. Claude es más directo y agresivo, volviéndolo perfecto para el tipo de comedia más slapstick; mientras que Bunny es una actriz natural, siendo la más apta para un humor más verbal y manipulativo (más o menos como Bugs Bunny).
Las aventuras de Bunny y Claude suelen girar en torno a ambos teniendo ‘divertidas citas exóticas’… o dicho de otro modo, cometiendo crímenes con todo el encanto del mundo. Para ellos, el robar zanahorias y escapar airosos es el modo de expresar su amor, así que no dejarán que ningún policía, detective, sheriff o justiciero les arruine la fiesta. Mediante la típica comedia verbal y slapstick de los Looney Tunes, esta dupla criminal siempre logra escapar con un generoso botín rico en betacaroteno.”
CONTINUARÁ… [Parte 2 disponible a partir del 17 de mayo]
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