domingo, 21 de diciembre de 2025

El Volumen 2 de DWD Dynamite es el MILAGRO que esta franquicia necesitaba [Parte 4 de 6]

Fandom: Darkwing Duck.
Nivel de conocimiento previo requerido: Medio o alto.
Tiempo estimado de lectura: 22 minutos.

[Link a la Parte 3 disponible aquí] / [Link a la Parte 5 disponible aquí]

CAPÍTULO 4: “LADRONES DE MEDIO TAMAÑO”

Este capítulo arranca con Darkwing leyendo una nota periodística de su más reciente triunfo: un pequeño enfrentamiento contra Picoacero (quien ojalá tenga más apariciones en un futuro además de este cameo; por favor). Mientras Gosalyn juega a los ninjas en el fondo y Darkwing admira lo bien que salió en la foto del periódico, McQuack se lamenta de no haber sido de mucha ayuda en aquella confrontación. Ya ha pasado algo de tiempo desde que nuestro piloto se volvió el asistente de Darkwing, pero aun así no parece encontrar el modo de ayudarle más allá de ser su transportista.

'Ladrones de medio tamaño', página 1.
Al momento de escribir esta publicación, esta es la única aparición que ha tenido Picoacero en la saga entera: un cameo de una página. Ojalá en el futuro lo podamos tener como antagonista principal de un capítulo distinto.

Darkwing no les presta mucha atención a los lamentos de su asistente, y más bien propone salir a festejar su primer reconocimiento exitoso en los medios de comunicación. Gosalyn sugiere ir al Arcade Jack & Quacker, mientras que el superdetective propone atender a una lección de tres horas sobre la historia del análisis de huellas dactilares. Aunque McQuack quiere votar a favor del arcade (mayormente porque hay un campo de minigolf en la acera de enfrente), su miedo a dejar de serle útil a Darkwing lo lleva a elegir la lección de huellas dactilares, lo que deja a la familia con un puntaje de 2-1 a favor de ello.

Pequeña nota que no tiene mucha importancia pero aun así quiero resaltar: ADORO que Kibblesmith esté manteniendo una pequeña continuidad en sus historias a pesar de que sean autoconclusivas. La pista más obvia de ello es que Gosalyn todavía está jugando a las peleas, igual que como lo estaba haciendo al final del capítulo 3, pero hay otros dos detallitos menos notorios.

El primero de ellos es el hecho de que Darkwing quiera festejar su positiva aparición en un periódico. Si hacemos memoria a los eventos de la premier de DWD, recordaremos que un malentendido durante la primera confrontación entre Darkwing y los secuaces de Bulba lo hizo lucir a él como el villano, causando que su debut en los medios de comunicación fuese de todo menos honroso.

El primer periódico en el que Darkwing logró aparecer… el cual lo mostró a él como el criminal por error.

Si seguimos la secuencia de episodios animados de DWD y la conjugamos con los capítulos de esta saga que hemos revisado hasta ahora, nos topamos con que, en efecto, esta es la primera vez en la cronología en la que Darkwing ha aparecido en las noticias por algo positivo. El hecho de que yo no me hubiese dado cuenta de este detalle hasta el momento de releer el capítulo para esta crítica señala lo sutil que es, pero en este caso, creo que esa sutileza es algo bueno.

El segundo detallito menos notorio es el hecho de que el temor de McQuack de ‘no aportar lo suficiente al equipo’ está justificado, y no es puro drama forzado. Pensémoslo un poco:
– En el capítulo 1, McQuack no pudo mandar a dormir a Gosalyn sin caer en sus juegos mentales. No fue hasta que Darkwing apareció en la feria y detuvo a Megavolt que la situación pudo volver a la normalidad.
– En el capítulo 2, Gosalyn y Gansi fueron quienes salvaron el día, mientras que Darkwing y McQuack se quedaron atascados enfrentando a los setoaces de Bushroot.
– En el capítulo 3, McQuack ni siquiera apareció, pues la trama principal ocurrió en el pasado.

Es cierto: McQuack no ha hecho nada de valor hasta ahora en DWD Dynamite Vol.2. Estos apenas son los comienzos de la familia Mallard, así que al igual que el capítulo 2 le sirvió a Gosalyn para aceptar su lugar, todo apunta a que el capítulo 4 hará lo mismo para nuestro piloto.

Hablando del Arcade Jack & Quacker, nuestra siguiente escena nos muestra a su frustrado dueño teniendo un pequeño ataque de coraje. Dicho dueño es, para sorpresa de nadie con buena comprensión lectora, Quackerjack, quien también está leyendo el periódico y no puede contener la rabia que le causa ver a Darkwing en la portada. Sus gritos de rabia son tan fuertes que el dueño del minigolf en la acera opuesta lo puede oír… y considerando el modo en que le exige que se calle, él tampoco está teniendo un día muy feliz que digamos.

De nuevo, esto no será una sorpresa para ningún fan avispado de DWD, pero resulta que el dueño del minigolf es Liliput Gooney. Para quienes no lo recuerden por ser un villano secundario, Liliput es un pato de baja estatura con la capacidad de comunicarse con las hormigas, mediante un casco especial que les envía señales mentales.

Tal parece que Quackerjack ha puesto su arcade falso justo enfrente del minigolf de Liliput, lo cual no sería un problema… de no ser porque Quackerjack es un gritón de primera clase, y sus gritos interfieren con la concentración de Liliput para comandar a sus hormigas. Lo que es peor: además de un gritón de primera clase, Quackerjack también es un berrinchudo de primera clase, así que cuando Liliput aparece para exigirle que guarde silencio, ambos inician una ruidosa discusión.

No obstante, la discusión se detiene cuando, entre gritos, ambos personajes mencionan lo mucho que no pueden soportar al Pato Darkwing. Al darse cuenta de que los dos son supervillanos, su enojo es reemplazado en un instante por la emoción de formar una alianza malvada. 

'Ladrones de medio tamaño', página 5.
Si les soy sincera, a mí jamás se me habría ocurrido juntar a un miembro de los Cuatro Temibles con un villano secundario (casi terciario), pero después de esta interacción, tengo bastantes ideas para otras alianzas entre villanos principales y no-principales de DWD.

Así, Liliput utiliza su característica pistola encogedora para miniaturizar su golfito y el arcade de Quackerjack, facilitando su traslado para conectar ambos locales en medio de la calle, y luego los devuelve a la normalidad para que bloqueen el paso. Ahora, la primera familia que se cruce en su camino será la desafortunada víctima de un secuestro exprés, siendo ese secuestro lo que utilizarán de señuelo para atraer a Darkwing a ellos.

¡Y obviamente, el destino dicta que esa desafortunada familia serán los Mallard! Mientras el grupo se dirige en automóvil a la lección de huellas dactilares, se topan con la extraña cruza de arcade-minigolf a medio camino. Como el automóvil ya no puede avanzar, Gosalyn aplica la milenaria técnica del “ya que estamos varados, ¿por qué no exploramos un ratito?”, así que Drake se ve forzado a aceptar y posponer su ansiada lección de tres horas.

Desde luego, Quackerjack y Liliput no pierden ni un minuto para proseguir con el plan, de modo que en cuanto los Mallard aparecen en el mostrador para comprar sus boletos, ambos los amenazan con la pistola encogedora y los declaran sus rehenes. Por suerte, Drake está preparado para todo, incluso si no puede cambiarse de atuendo por estar en público.

Resulta que nuestro protagonista tiene memorizadas las leyes de San Canario, y por algún motivo desconocido (o sea, por motivos cómicos), existe una ley que dicta que las personas secuestradas tienen el derecho a ir al baño y recibir refrigerios por parte de sus secuestradores. Drake hace valer estos privilegios de secuestrado solicitando una ida al baño, y por algún motivo desconocido (o sea, por motivos cómicos), Quackerjack y Liliput se lo conceden.

La buena noticia es que esto le permite a Drake pasar a su alterego sin levantar sospechas. La mala noticia es que toparse con Darkwing era exactamente lo que la dupla malvada estaba esperando. Por ello, en el momento en el que nuestro héroe asoma su rostro enmascarado, Liliput le dispara con su pistola encogedora.

McQuack intenta ponerse en el camino del rayo encogedor para salvar a su jefe de medir un centímetro, pero no lo hace a tiempo y sólo consigue que ambos sean encogidos. Ahora bien, en esta clase de situaciones, lo normal sería que Gosalyn saltara a la acción por cuenta propia. Tristemente, basta con que Quackerjack le ofrezca una cubeta llena de monedas para que la chamaca cambie sus prioridades: primero jugará en el arcade hasta terminarse el dinero, y luego verá si puede salvar a su familia.

Si fuera posible insertar un audio de aplausos lentos en Blogger, lo insertaría aquí.

Bravo. BRAVÍSIMO. Felicidades a Kibblesmith por armar lo que yo considero una de las mejores referencias sutiles en esta franquicia entera. Tal vez el estilo de escritura de Aaron Sparrow era divertido por sus referencias ultraexpuestas, pero creo que me podría acostumbrar a este estilo más oculto que el Volumen 2 de DWD Dynamite está presentando.

¿Qué dicen, curiosos lectores? ¿Dicen que son unos fans casuales de DWD y no entienden a qué diantres me estoy refiriendo? OK, no se preocupen: ahora mismo les explico todo.

Según la cronología oficial de DWD, “Ladrones de Medio Tamaño” debería ocurrir poco después de “Whiffle While You Work (el debut de Quackerjack), y antes de “Negaduck considerando que Megavolt es el villano del capítulo 5 (llegaremos ahí en su momento, no sean impacientes). Al momento en que Whiffle While You Work ocurrió, el episodio debut de Liliput (“Getting Antsy”) no era un evento muy reciente.

Eso explica por qué, cuando los dos villanos aparecen ante la familia Mallard, Gosalyn reconoce de inmediato a Quackerjack pero tiene problemas para recordar el nombre de Liliput: el primero llevaba poco tiempo de haber aparecido, mientras el segundo de seguro no había sido visto en al menos un mes.

No obstante, pensemos por un segundo en este detalle: Gosalyn ha tenido contacto directo con Quackerjack y Liliput en el pasado. Ambos villanos habrían salido victoriosos en sus respectivos debuts de no ser por la interferencia de la chamaca y el piloto, lo que significa que su secuestro en este capítulo 4 no sólo les conviene por ser buenos señuelos para Darkwing, sino también porque esto les permitirá vengarse por sus derrotas iniciales pasadas. ¡Todo encaja a la perfección!

¡Y por si fuera poco, hay un detalle más!

Verán: todos sabemos que Quackerjack les tiene un odio inconmensurable a los videojuegos, porque el ascenso de esa industria fue lo que causó la quiebra de su empresa de juguetes tradicionales. Whiffle While You Work trata justamente del bufón juguetero tratando de destruir a su competencia electrónica, siendo su mantra la idea de que “los videojuegos pudren el cerebro”.

Si lo vemos de manera superficial, el hecho de que Quackerjack le dé a su guarida malvada la apariencia de un arcade podría parecer una contradicción a sus principios. No obstante, la realidad es todo lo contrario: la idea de esta guarida es mantener cautivos a sus prisioneros, ¿y qué podría ser más efectivo para ello que forrar las paredes de dispositivos que, según él, ‘pudren cerebros’?

Quackerjack siempre ha sido de los villanos más astutos y engañosos de DWD, así que verlo utilizando videojuegos como armas encaja a la perfección con su personalidad canónica. De hecho, esta no sería la única vez en la que veríamos al bufón utilizando videojuegos como arma: no olvidemos la existencia del cómic “Juguetea Conmigo”.

Un fragmento de una página del cómic 'Juguetea Conmigo', mostrando otro momento de la franquicia en el que Quackerjack utiliza videojuegos para sus planes malvados, a pesar de lo mucho que los odia.
Por cierto: 'Juguetea Conmigo' está en mi Top 5 personal de cómics de DWD en toda la historia. Ojalá algún día pueda dedicarle una publicación entera, porque en serio es de las mejores cosas que he leído acerca de esta franquicia.

¡Es más! Si queremos ponernos conspirativos, incluso podríamos decir que este arcade es una versión temprana del plan de Quackerjack para el episodio animado “Toys Czar Us. En dicho episodio, el plan de Quackerjack es secuestrar niños para usarlos como mano de obra gratuita con la cual volver a levantar su negocio juguetero. ¿Quién nos niega que, antes de decantarse por regalarles juguetes a los niños para atraerlos, su idea original era utilizar un arcade para secuestrarlos? ¡De nuevo, todo encaja a la perfección!

No puedo asegurar que toda esta palabrería mía fue algo realmente planeado por Kibblesmith, pues existe el riesgo de que sean meras coincidencias que yo estoy hilando en medio de un ataque de hiperfijación autista. Pero si se confirmara en algún sitio que todo fue planeado, me vería en la necesidad de preguntarme si Kibblesmith en serio es un mayor fan de DWD que Sparrow, porque al ritmo que vamos, estoy dispuesta a aceptarlo como una posibilidad.

Con Gosalyn felizmente enganchada a las máquinas de arcade, y con Darkwing y McQuack indefensos gracias a su miniaturizado tamaño, se podría decir que los villanos han triunfado, así que… ¿ahora qué? Liliput sugiere terminar el trabajo con un certero pisotón sobre los héroes encogidos, pero Quackerjack siente que todavía pueden exprimirles algo de “diversión” antes de matarlos.

Tras proclamar su icónica frase, nuestro bufón pone a los miniaturizados Darkwing y McQuack dentro de varios de los juegos no-electrónicos que tiene en el arcade, a ver cuánto sobreviven siendo lanzados como pelotas, golpeados como discos de hockey de aire, y otros muchos maltratos que sólo podría ejecutar teniendo víctimas de media pulgada.

'Ladrones de medio tamaño', página 12.
Para todos los fans de DWD Boom! Studios, espero que puedan conformarse con esa viñeta de en medio, porque eso es lo más cercano que encontrarán en el presente a la versión de Quackerjack presentada en aquella saga. 
QEPD el Quackerjack del canon expandido de Boom! Studios. Todos te recordamos y te extrañamos.

Por suerte, todos sabemos que Darkwing está acostumbrado a la violencia slapstick, así que a pesar de tener el cerebro funcionando a duras penas con tanto azote, logra aprovechar un golpe mal calculado por parte de Quackerjack para agarrar a McQuack y salir volando juntos fuera de la mesa de juegos y hacia el suelo.

Estos pequeños segundos de confusión son suficientes para que nuestros héroes encogidos hallen un escondrijo y planeen cómo regresar a su tamaño original sin ser recapturados. Y es que mientras los villanos jugueteaban con ellos, Darkwing pudo notar que Liliput dejó su pistola encogedora en el mostrador donde se intercambian tickets por premios. Si logran trepar dicho mostrador con el suficiente sigilo, todo habrá terminado incluso sin la ayuda de Gosalyn (quien sigue jugando en el arcade con toda la alegría del mundo).

Mientras tanto, nuestro buen piloto no deja de lamentarse por no ser un asistente muy productivo: según él, todo esto está ocurriendo por no haber tenido una reacción lo suficientemente veloz para evitar que Darkwing hubiese sido miniaturizado. Desde luego, Darkwing le pide que por favor deje de autocompadecerse, pues lo que importa es que no se ha rendido a pesar de estar enfrascado en una situación tan desfavorable.

Si acaso, la que debería estar siendo juzgada en estos momentos por su inutilidad debería ser Gosalyn, quien no ha hecho más que buscar distracciones desde que el capítulo inició. Y si ella no se está lamentando ni un poquito por sus actos, ¿qué le hace creer a McQuack que él sí es digno de regaños o humillación?

Como si el universo quisiese reafirmar las palabras de nuestro héroe, la lenta pero segura escalada de ambos personajes los deja en un atajo: una pista de carritos de juguete apuntando justo al mostrador. Si cierto piloto maniobra de forma adecuada a la suficiente velocidad, será capaz de sacar volando de la pista uno de los carritos y aterrizar justo en donde está la pistola encogedora.

Por desgracia, Quackerjack y Liliput logran ubicar a sus pequeños rehenes en fuga en ese preciso instante, forzando a McQuack a calcular mal la maniobra.
Por suerte, su nuevo ángulo de aterrizaje los hace caer dentro de una maquinita de pinza, y como todos sabemos lo truqueadas que están esas cosas, a los villanos les tomará DÍAS poder recapturarlos.
Por desgracia, eso también significa que Darkwing y McQuack están encerrados una caja de cristal, dentro de la cual Quackerjack y Liliput pueden meter o sacar lo que se les antoje para volver miserables sus dos encogidas vidas.

Por suerte, Gosalyn ya terminó de jugar.

Aprovechando que la dupla malévola estaba demasiado ocupada con su búsqueda y su sermón villanesco, nuestra chamaca fue al mostrador sin ser detectada. Gracias a que Quackerjack le regaló una cantidad insana de monedas, ella pudo farmear una cantidad igual de insana de tickets en el arcade. Intercambiando estos tickets por el precio real de la pistola encogedora, ahora ella se volvió su dueña legítima. Y así, con un simple disparo, Gosalyn encoge a Quackerjack y Liliput, y los atrapa dentro de un jarro de propinas. ¡Misión cumplida!

'Ladrones de medio tamaño', página 20.
Adoro ese chiste final de Darkwing exigiéndole a Gosalyn que se deje de formalidades y los saque a él y a McQuack de la maquinita de pinza. Es 100% la clase de humor que yo escribiría en mis historias.

El capítulo finaliza con Gosalyn devolviendo al resto de su familia a su tamaño regular, y Darkwing llevándose a los miniaturizados Quackerjack y Liliput a la lección de huellas dactilares como castigo por sus actos malignos del día, torturándolos con el conocimiento de que tendrán que pasar tres horas seguidas escuchando acerca del tema sin posibilidad de escapar.

Debo admitir que este ha sido el capítulo con el final más flojo de entre los cuatro que hemos revisado hasta el momento. No estoy diciendo que haya sido malo, pero cuando todos los capítulos anteriores terminaron con un 10/10, no se siente bonito admitir que este capítulo haya finalizado con un 8/10.

Comencemos con lo positivo: la escena de Quackerjack y Liliput “jugando” con los miniaturizados Darkwing y McQuack.

Quienes hayan leído mis publicaciones anteriores de DWD de seguro recordarán los planes cancelados que Tad Stones tenía para Quackerjack en la serie animada original, y que luego fueron utilizados en los cómics de DWD Boom! Studios.

Para quienes no estén enterados de ese asunto, en pocas palabras, resulta que Stones quería que el bufón fuese un villano mucho más peligroso, pero no lo pudo hacer por motivos de censura. No fue hasta la era de los cómics que Stones encontró un hueco legal que le permitió hacer realidad su visión original… aunque como esa saga de cómics fue cancelada, la idea ha vuelto al basurero en el presente.

Al enterarme de que los villanos para este capítulo de DWD Dynamite Vol.2 incluirían a Quackerjack, sentí bastante curiosidad por ver cómo lo escribiría Kibblesmith. Mi percepción me dice que al final se decantó por un punto medio entre la interpretación censurada clásica y la interpretación original más malévola, pero dependiendo de a quién le preguntes, creo que otros dirán que es la versión censurada pura. De todos modos, cualquiera de las dos opciones me parece aceptable.

Da igual si Kibblesmith ha tratado de insertar un poco del Quackerjack sin censura o no: lo que importa es que el fulano les dio rienda suelta a sus instintos maniáticos en cuanto tuvo entre sus manos a los miniaturizados protagonistas, y eso siempre será divertido de ver. Tal vez el bufón aquí no está haciendo amenazas de muerte directas como sí lo hizo en los cómics de 2010-2011, pero estoy dispuesta a conformarme con verlo jugueteando con las vidas de sus rehenes.

Lo que NO estoy dispuesta a tragarme fue el modo en que se solucionó la trama del capítulo.

A ver: desde las primeras páginas del cómic, se nos hizo hincapié en que la problemática a tratar serían las inseguridades de McQuack. El hecho de apartar a Gosalyn del conflicto mediante los juegos de arcade en teoría debía servir para que el salvador del día fuese McQuack. Incluso la conveniente pista de carritos lucía como la excusa perfecta para darle a McQuack su validación.

Pero en vez de eso, al final la que salvó el día fue Gosalyn, mientras que nuestro piloto no recibió ninguna confirmación de que es un miembro valioso del equipo.

¿No creen que había mejores formas de alcanzar el final feliz? Por ejemplo, en lugar de caer dentro de la maquinita de pinza, podríamos haber hecho que McQuack tuviese que mantenerse a la esquiva de los villanos por un periodo prolongado de tiempo, manejando el carrito de un lado a otro y ganando tiempo mientras Gosalyn conseguía los suficientes tickets para comprar la pistola encogedora. Creo que algo así les hubiese dado más peso a las acciones del piloto.

Otra pequeña queja que tengo es la ausencia de las hormigas de Liliput en esta historia más allá de la escena en la que él y Quackerjack juntaron sus negocios. Creo que ellas habrían quedado geniales en la escena en la que Darkwing y McQuack estaban escabulléndose en secreto para llegar al mostrador, para añadirle otra capa de tensión al momento. O también, podríamos haberlas usado como un medio para causar mayor sinergia entre los dos villanos, mostrando cómo Liliput quiere a sus hormigas tanto como Quackerjack quiere a sus juguetes.

Y ahora que lo pienso… ¿por qué nunca vimos al Señor Cerebro de Banana en este capítulo? ¿Acaso Quackerjack todavía no lo había reconstruido para este punto de la cronología? Si ese es el caso, ¿por qué no lo está reconstruyendo aquí mero, en este capítulo?… En fin, creo que eso es harina de otro costal.

Con bastante diferencia, “Ladrones de Medio Tamaño” ha sido el peor capítulo de DWD Dynamite Vol.2 hasta ahora. No es garrafalmente horrible como las cosas que encontramos en el Vol.1, pero cuando menos sí ha roto la buena racha que llevábamos hasta ahora. Pasemos al capítulo 5 y veamos si Kibblesmith logra recuperarse de este tropezón.

CONTINUARÁ... [Link a la Parte 5 disponible aquí]

No hay comentarios.: